Sí, muchas veces la política es sucia. Nadie te está mintiendo con eso. Hay intereses, egos, abusos y errores. Pero hay algo peor que una política sucia: una política abandonada.
Cuando la gente decente se va, el espacio no queda vacío. Alguien más lo ocupa. Y casi nunca es mejor. Decir “la política es sucia” y alejarte no te limpia las manos, solo te deja viviendo dentro de decisiones tomadas por otros.
La pregunta real no es si la política es sucia. La pregunta es: ¿quién la va a limpiar si tú no estás? Porque las cosas importantes no mejoran solas. Mejoran cuando alguien decide quedarse y hacerse cargo, aunque incomode.
De 18 a 22. Tu voto importa.
