“Prefiero no meterme en eso”. Suena a paz, a tranquilidad, a autocuidado. Pero la vida no siempre respeta esa frontera. Aunque no te metas, las decisiones igual llegan a tu casa, a tu trabajo, a tus oportunidades, a tu futuro.
No meterte no te protege. Solo te deja sin voz. Y cuando no usas tu voz, otros la usan por ti. Involucrarte no significa pelear, ni insultar, ni vivir en conflicto. Involucrarte puede ser tan simple como informarte, pensar y elegir.
No es meterte en problemas. Es meterte en tu propia vida.
De 18 a 22. Tu voto importa.
