Comunicado

Amigos, seguidores y lectores en general:

Cuando esta campaña empezó, disfrutaba mucho leer cada comentario, cada mensaje privado, cada muestra de apoyo o discrepancia. Incluso solía poner un “me gusta” o responder con gratitud a quienes compartían mis artículos. Siempre había criticado a los que publican y luego desaparecen, sin interactuar con su audiencia.

Pero les cuento algo con total honestidad: esto se salió de mi control.

En los últimos días, algunos de mis artículos han alcanzado más de 26.000 lectores, y esta mañana, al despertar, encontré cerca de 600 comentarios. Por supuesto, eso es imposible de atender. He intentado mantener el ritmo, pero empiezo a notar que le estoy quitando tiempo a mi trabajo y eso, naturalmente, se refleja en mis responsabilidades, y eso ha afectado mis ingresos, porque como la mayoría de ustedes, trabajo para vivir y tengo pagos que se están quedando pendientes.

Soy casi un partido político, y según mis cálculos, me leen el doble de personas que leen a todos los partidos juntos; pero ellos tienen donantes de campaña. Je je.

Entonces, 600 mensajes. Si le dedico un minuto a cada uno de esos comentarios, serían 10 horas; sin contar con los que siguen llegando. Y eso, en un día.

Por eso, quiero pedirles comprensión. Ya no puedo responder a todos los comentarios, aunque sigo leyendo todo lo que puedo y atendiendo, con cuidado, los mensajes privados.

Eso sí: cuando me mandan enlaces o artículos para que los lea, les pido paciencia; no tengo tiempo de abrirlos todos.

No quiero parecer distante ni arrogante. Sigo aquí, sigo escribiendo, sigo investigando, sigo conversando con ustedes… solo que ahora, a ratos, con menos interacción.

Gracias por estar, por leer, por acompañar este diálogo que entre todos hemos construido.

La conversación continúa, aunque a veces la respuesta tarde un poco más.

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