¡Hola!
Vos venís de meses, tal vez de años, de tomar decisiones que han ido marcando tu camino sin que a veces te des cuenta. Decidiste qué estudiar… o decidiste no estudiar. Decidiste quedarte, irte, cambiar de rumbo, empezar de nuevo. Elegiste amistades que hoy son hogar y soltaste otras que ya no caminaban con vos. Cerraste puertas sin saber qué había exactamente detrás de ellas y abriste ventanas sin tener claro qué aire iba a entrar. Y aunque a ratos sintás que todavía estás improvisando, la verdad es que ya estás decidiendo tu vida, paso a paso, incluso cuando dudás.
Ahora quiero hablarte de otra decisión. Una distinta. Una que no es únicamente tuya, pero que también te pertenece. Porque, aunque para vos el mundo se sienta nuevo, vertiginoso, lleno de primeras veces, Costa Rica no es un país nuevo. Este país viene cargado de decisiones desde hace generaciones. Decisiones que lo empujaron hacia adelante con valentía. Decisiones que lo frenaron con miedo, con intereses, con errores. Y hoy, otra vez, este país está parado frente a una encrucijada que no es simbólica ni lejana: es real, concreta, viva.
Tal vez pensás que votar no cambia nada. Tal vez sentís que “todos son iguales”. Tal vez te provoca pereza, cansancio, rabia, desconfianza o una indiferencia que no siempre sabés explicar. Y aunque todo eso también es humano, hay algo que necesitás escuchar con claridad, sin adornos: cuando vos no decidís, alguien más decide por vos. Y casi nunca ese “alguien más” está pensando en tu historia, en tus sueños, en el país que te va a tocar vivir dentro de diez, veinte o treinta años.
Vos estás empezando a construir tu propia narrativa. Estás eligiendo quién querés ser cuando nadie te está viendo. Estás levantando tu identidad entre dudas, miedos, certezas nuevas y preguntas que a veces pesan. ¿De verdad vas a dejar por fuera una de las decisiones más grandes de tu vida adulta? Votar no es solo una marca en una papeleta. Es una forma de decir: “Aquí estoy. Este país también es mío. Yo también me hago cargo”. Es una manera silenciosa pero contundente de decir que vos existís dentro de esta historia colectiva.
No te estoy diciendo por quién votar. Esa es tu responsabilidad, tu estudio, tu criterio, tu conciencia. Lo único que te estoy diciendo es esto, con total honestidad: no dejés vacía una decisión que te pertenece. Costa Rica no necesita jóvenes perfectos, impecables o inalcanzables. Necesita jóvenes presentes, despiertos, involucrados, dispuestos a no bajarse del mundo.
Y vos ya estás aquí.
