Hay decisiones que parecen lejanas… hasta que dejan de serlo. La educación, el trabajo, la seguridad, la salud, el costo de vivir. Todo eso parece abstracto hasta que un día te toca directamente. Y cuando te toca, ya fue decidido.
Decir “eso no me afecta” suele ser un lujo temporal. Tarde o temprano, las decisiones públicas alcanzan la vida privada. Pensar que no te afectan es creer que el país es algo externo, cuando en realidad es el suelo sobre el que estás parado.
No todo te afecta hoy. Pero casi todo te va a afectar mañana.
De 18 a 22. Tu voto importa.
