Yo fabrico emergentes

Durante muchos años, en mi recorrido por las artes plásticas, he sentido —y enfrentado— una realidad incómoda: el desprecio silencioso (y a veces no tan silencioso) de algunos artistas profesionales hacia los llamados «emergentes». Esa palabra que debería ser motivo de orgullo, muchas veces se convierte en sinónimo de “no tenés nivel”, “no sos artista”, “no pertenecés”.

Lo vi con otros. Lo viví yo mismo.

Cuando empecé a pintar, lo hice desde la emoción, desde el deseo, desde el impulso interno. No venía de una academia. No tenía diploma. No conocía los términos técnicos. Solo sabía que algo dentro de mí quería salir. Pintar era una forma de nombrar el alma.

Y aunque eso para mí era más que suficiente, descubrí rápido que para algunos no lo era. Sentí el juicio. Sentí el recelo. Sentí el desdén. Como si hubiera que pedir permiso para ser artista.

Por eso, en su momento, decidí crear la página web Artistas Hispanos. No para ser una vitrina de artistas consagrados, sino para darles voz y espacio a los que apenas estaban empezando. Los invisibles. Los sin títulos. Los que creaban con el corazón en la mano. Y cuando algunos colegas me sugirieron que hiciera dos secciones —una para profesionales y otra para emergentes— supe con claridad que jamás iba a dividir un mundo que ya estaba demasiado dividido.

Porque para mí el arte no se jerarquiza. Se honra.

Hoy, después de años de pintar, de mostrar, de vender, de enseñar, ya no me considero un emergente. Pero tampoco me llamo “profesional” en el sentido clásico. Nunca estudié Bellas Artes. No tengo un título enmarcado. No aprendí historia del arte en una universidad. Aprendí desde la práctica, desde la emoción, desde la experiencia de vida.

Soy un artista plástico con trayectoria. Y defensor de los emergentes.

Pero lo más hermoso de esta etapa que estoy viviendo es esto: ahora los fabrico.
Sí, así como suena.

Con cada clase que doy. Con cada estudiante que llega diciendo “no sé si puedo” y se va con una obra firmada. Con cada persona que toca un pincel por primera vez en años, o en su vida. Con cada magneto que termina pegado en una nevera. Con cada Testigo que se convierte en símbolo.

Estoy fabricando emergentes.

Y no hay nada que me dé más orgullo que eso.

Porque en un mundo que valora más los títulos que la pasión, crear espacios donde el arte sea libre, accesible y profundamente humano es un acto de resistencia. Y también de amor.

Así que si estás empezando, si te sentís chiquito, si te hicieron creer que no eras artista porque no tenés trayectoria, técnica o aval… dejame decirte algo:

Tu arte vale.
Tu mirada importa.
Tu primera pincelada puede cambiarlo todo.

Y si algún día llegás a uno de mis talleres, ya sabés lo que va a pasar:
vas a salir de ahí como un emergente.
Y yo voy a estar feliz de haberlo provocado.

2 comentarios en “Yo fabrico emergentes”

  1. Hermoso. Bien dicho. Así lo hemos experimentado los que buscábamos eso, expresar nuestras emociones a través de la pintura. Gracias Vinicio

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