Tres decisiones… y lo que nos dicen

Me entero por las noticias de tres decisiones tomadas por doña Laura Fernández, ministra de la Presidencia y presidente electa de Costa Rica. Tres decisiones que, leídas de forma aislada, podrían parecer administrativas, logísticas o incluso rutinarias. Pero cuando uno las observa con un poquito más de calma, empiezan a decir más de lo que aparentan.

La primera es adelantar los actos protocolarios que se realizarán en el Estadio Nacional para el traspaso de poderes en modo continuidad. Pasar de la 1:00 p.m. a las 11:00 a.m. para evitar las lluvias de la tarde. Y aquí hay que decirlo con claridad: muy acertado. Es una decisión práctica, sensata, que toma en cuenta una realidad evidente. A veces gobernar también es eso, resolver bien lo simple.

La segunda decisión es no invitar a los expresidentes a este acto tan importante. Y aquí el tema cambia. La verdad es que no conozco las razones detrás de esta decisión, y aunque en esta semana he conversado con algunos de ellos, no les pregunté cómo se sentían al respecto. Pero sí tengo una apreciación personal, muy personal: si la señora presidenta electa hubiera decidido invitar a los siete hombres y una mujer que han dirigido este país, podría encontrarse con ocho… o más… sillas vacías.

Y eso también dice algo.

Y finalmente, según leí, realizará el primer Consejo de Gobierno ahí mismo, inmediatamente después del traspaso. Porque, en sus palabras, marca un cambio con la práctica habitual. Y aquí es donde uno tiene que detenerse un poco más. Porque en un escenario donde —y lo digo con cuidado— podría ser, y solo podría ser, que algunas de las personas que serán juramentadas tengan algún detallito que aclarar ante las autoridades competentes, hacer ese consejo de inmediato permitiría que adquieran inmunidad rápidamente, asegurando así un gabinete completo desde el primer momento.

Claro que no estoy diciendo que esté de acuerdo con eso. De hecho, quienes me conocen reconocerán el sarcasmo en mis palabras.

Porque yo sí creo en la inmunidad como herramienta para que los servidores públicos puedan hacer su trabajo sin estar sometidos a acusaciones constantes o sin fundamento. Pero también creo que esa inmunidad debería proteger el ejercicio del cargo, no convertirse en un escudo frente a situaciones anteriores que aún deban aclararse.

En fin, más allá de las interpretaciones, más allá de las lecturas, le deseo lo mejor a la señora presidente. De verdad. Y espero que el acto sea hermoso, especialmente para quienes sacarán el tiempo para asistir, y que todo transcurra sin ningún tropiezo.

En lo personal, tengo que decir que fui invitado, pero no asistiré por un tema de agenda, como lo expliqué al recibir la invitación.

Y así, entre decisiones, lecturas y silencios… el país sigue avanzando.

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