Gloria Navas – “La institucionalidad, el derecho y la democracia”

Diputada de la República 2022-2026

Segunda parte

Durante mi conversación con Gloria Navas hubo algo que apareció constantemente y que terminó atravesando prácticamente toda la entrevista: su preocupación por la institucionalidad democrática costarricense. Más allá de partidos políticos, simpatías ideológicas o coyunturas electorales, Gloria habló desde una visión profundamente marcada por el derecho, la ética y su experiencia acumulada durante décadas dentro del sistema judicial y académico costarricense.

Desde el inicio dejó claro que para ella la política nunca ha sido simplemente una lucha de poder. Dice que su formación en derecho la llevó desde muy joven a desarrollar una visión profundamente filosófica y humana sobre el significado de la justicia, la democracia y las instituciones. Recordó sus años como estudiante de derecho, su experiencia como profesora universitaria, su paso por la Corte Suprema de Justicia, su trabajo como litigante y también su experiencia como fiscal del Ministerio Público. Explica que durante toda su vida absorbió conceptos relacionados con los principios generales del derecho, la ética, la dignidad humana y la responsabilidad democrática. Incluso hizo referencia a las discusiones filosóficas de la antigua Grecia, mencionando a Sócrates y Platón como parte de esa tradición histórica de reflexión sobre lo justo, lo injusto y la conducta humana.

Para Gloria, el derecho nunca fue únicamente una profesión técnica. Lo entiende como una estructura ética y filosófica que busca proteger al ser humano y sostener el equilibrio democrático dentro de la sociedad. Y precisamente por eso asegura que muchas situaciones vividas durante estos cuatro años dentro de la Asamblea Legislativa terminaron afectándola profundamente como persona. Explicó que cuando observa ataques contra aquello que considera esencial para el funcionamiento democrático del país, no logra separarlo emocionalmente de su propia historia de vida, de su formación jurídica ni de sus convicciones espirituales y humanas.

Uno de los temas que más la afectó durante el cierre del período legislativo fue la imposibilidad de concretar nombramientos y suplencias dentro de la Sala Penal y la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia. Gloria explicó extensamente la importancia de estas suplencias, señalando que cuando algunos magistrados deben excusarse por conflictos de interés o razones legales, la ausencia de suplentes puede impedir el funcionamiento adecuado del sistema constitucional costarricense. Dice que esto podría afectar directamente recursos de amparo, hábeas corpus y otros mecanismos fundamentales para la protección de los derechos ciudadanos. Para ella, este no es un tema técnico menor ni una simple discusión administrativa. Lo entiende como un asunto profundamente relacionado con la protección del Estado de derecho y las garantías constitucionales de la ciudadanía.

También habló de la importancia de los mecanismos de control constitucional existentes dentro del sistema costarricense, especialmente el requisito de los 38 votos legislativos necesarios para determinadas decisiones fundamentales. Gloria considera que estos mecanismos fueron diseñados precisamente para evitar concentraciones peligrosas de poder y para proteger el equilibrio democrático creado después de la Constitución de 1949. Durante varios minutos reflexionó sobre la importancia histórica de esa estructura constitucional, señalando que los redactores de la Constitución costarricense comprendieron profundamente la necesidad de crear barreras institucionales que protegieran la democracia y evitaran abusos de poder dentro del sistema político nacional.

La conversación también derivó hacia el tema de las garantías constitucionales y la forma en que muchas veces son malinterpretadas dentro de la discusión pública contemporánea. Gloria habló sobre los ataques que recibió durante estos años, especialmente en redes sociales, relacionados con sus posiciones jurídicas respecto a ciertos temas penales y constitucionales. Mencionó insultos personales y acusaciones relacionadas con supuesta defensa de delincuentes. Sin embargo, insistió en explicar algo que considera fundamental dentro de un régimen democrático: que defender garantías constitucionales no significa defender delitos ni criminalidad, sino proteger principios esenciales del Estado de derecho. Habló particularmente del artículo 39 de la Constitución Política y de cómo las garantías procesales existen precisamente para proteger los derechos fundamentales de cualquier persona sometida a proceso judicial, independientemente de la popularidad política de esa posición.

Dice que durante años ejerció distintas funciones dentro del sistema judicial costarricense, habiendo trabajado tanto en la acusación como en la defensa, y que esa experiencia le permitió comprender profundamente la importancia de proteger el equilibrio constitucional aun cuando hacerlo genere críticas o incomprensión pública. Para Gloria, el deterioro de las garantías constitucionales representa un riesgo enorme para cualquier democracia, porque considera que cuando la ciudadanía comienza a aceptar que ciertos derechos fundamentales pueden debilitarse dependiendo de las emociones colectivas del momento, el sistema democrático empieza a fracturarse lentamente desde adentro.

Otro de los temas importantes de la conversación fue su visión sobre la diferencia entre política y politiquería. Gloria insiste en que durante estos años intentó comunicarle constantemente a la ciudadanía la importancia de comprender el régimen de derecho, la división de poderes y la función real de las instituciones democráticas. Dice que muchas veces la discusión pública termina reducida a ataques personales, consignas emocionales o confrontaciones superficiales, mientras se pierde de vista la importancia estructural de las instituciones y de las reglas constitucionales que sostienen la convivencia democrática del país.

También recordó que incluso antes de ingresar a la Asamblea Legislativa ya participaba activamente en movimientos ciudadanos relacionados con fiscalización del poder público y control político. Mencionó específicamente su participación en el caso UPAD durante la administración de Carlos Alvarado, ejerciendo acción popular fundamentada en el artículo 11 de la Constitución Política y el Código Procesal Penal. Explica que esa participación surgió precisamente de su convicción profunda de que la ciudadanía tiene el derecho y también la responsabilidad de exigir cuentas a los funcionarios públicos y defender activamente los principios democráticos del país.

Durante toda la conversación hubo algo que quedó muy claro: Gloria no observa la democracia únicamente como una estructura política, sino como una construcción humana extremadamente delicada que requiere vigilancia constante, responsabilidad ética y una ciudadanía consciente de la importancia de proteger las instituciones. Explica que su paso por la Asamblea Legislativa aumentó todavía más su respeto hacia el sistema constitucional costarricense y también su preocupación sobre la facilidad con la que ciertas dinámicas políticas pueden deteriorar lentamente la confianza institucional de una sociedad.

Dice que durante estos cuatro años comprendió todavía más profundamente la enorme responsabilidad que implica formar leyes relacionadas con salud, seguridad, conducta humana, derechos ciudadanos y funcionamiento institucional. Y asegura que participar dentro del Congreso Constitucional costarricense transforma inevitablemente la manera de comprender el país, porque obliga a observar directamente cómo se relacionan entre sí los distintos poderes de la República, cómo se construyen las leyes y cómo cada decisión política puede terminar afectando profundamente la vida cotidiana de millones de personas.

También habló extensamente sobre la sensibilidad humana detrás del ejercicio político. Explica que muchas veces la ciudadanía observa a los diputados únicamente como figuras públicas o personajes ideológicos, olvidando que detrás de cada posición política existen seres humanos que sienten agotamiento, frustración, presión emocional y preocupación genuina por el rumbo del país. Dice que durante estos años comprendió todavía más la importancia de mantener equilibrio emocional frente al conflicto político permanente y considera que su espiritualidad y su formación ética fueron fundamentales para sostenerse emocionalmente dentro de un ambiente tan intenso y confrontativo.

Hacia el final de la conversación, Gloria hizo una reflexión que resume buena parte de su experiencia institucional y humana dentro de la Asamblea Legislativa. Dice que estos cuatro años le permitieron descubrir no solamente aspectos políticos del país, sino también aspectos profundos de sí misma: su capacidad para resistir ataques, su disposición para servir, su amor por Costa Rica y su convicción de seguir defendiendo aquello que considera correcto aun en medio del desgaste, la confrontación y la presión pública. “No sabía que era tan fuerte”, dijo en uno de los momentos más honestos de toda la entrevista. Y quizá precisamente ahí se encuentra una de las reflexiones más importantes de toda esta conversación: que el paso por las instituciones no solamente transforma la vida política de una persona, sino también su estructura emocional, ética y humana.

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