
Diputada de la República 2022-2026
Tercera parte
Hacia la parte final de mi conversación con Gloria Navas apareció un tema que terminó ocupando una parte importante de sus reflexiones: su preocupación sobre el rumbo político e institucional de Costa Rica. Y más allá de compartir o no sus posiciones, lo cierto es que Gloria habló desde una convicción profunda, construida a partir de su experiencia como abogada, exfuncionaria judicial, profesora universitaria, litigante, fiscal y diputada de la República.
Desde el inicio dejó claro que, aunque ya salió formalmente de la Asamblea Legislativa, emocionalmente todavía no logra separarse completamente de las preocupaciones que desarrolló durante estos cuatro años dentro del Congreso. Dice que no puede desprenderse de las circunstancias políticas e institucionales que continúa observando en el país y que su experiencia legislativa terminó profundizando todavía más su sensibilidad respecto a la democracia costarricense, la división de poderes y la protección del Estado de derecho.
Gloria recordó que incluso antes de ingresar a la Asamblea Legislativa ya participaba activamente en movimientos ciudadanos relacionados con fiscalización del poder público y control político. Mencionó particularmente su participación en el caso UPAD durante la administración de Carlos Alvarado, ejerciendo acción popular fundamentada en el artículo 11 de la Constitución Política y el Código Procesal Penal. Explica que siempre ha sentido profundamente la responsabilidad ciudadana de exigir cuentas a los funcionarios públicos y defender activamente los principios constitucionales del país.
Durante la conversación expresó fuertes preocupaciones sobre el momento político actual de Costa Rica y particularmente sobre la continuidad del poder alrededor de Rodrigo Chaves. Gloria considera que existe un riesgo importante de concentración de poder político e influencia sobre otros poderes de la República. Habló extensamente sobre lo que ella percibe como intentos de ampliar el control político sobre instituciones fundamentales del país, especialmente el Poder Judicial y la Sala Constitucional.
También expresó preocupación respecto al papel futuro de Laura Fernández. Según Gloria, existe el riesgo de que el poder real continúe concentrándose alrededor del presidente saliente. Durante varios minutos habló sobre lo que considera una continuidad indirecta del ejercicio del poder político y manifestó temor respecto a posibles afectaciones futuras sobre el equilibrio institucional costarricense.
Uno de los temas que más le preocupa es precisamente el relacionado con la Sala Constitucional, las suplencias y los nombramientos de magistrados. Gloria explicó extensamente la importancia de estos mecanismos dentro del sistema democrático costarricense. Señaló que la ausencia de suplencias adecuadas puede afectar directamente el funcionamiento del Tribunal Constitucional y la resolución de recursos fundamentales para la protección de los derechos ciudadanos. Dice que cuando algunos magistrados deben excusarse por conflictos de interés o razones legales y no existen suplentes suficientes, el sistema constitucional comienza a debilitarse peligrosamente.
También habló sobre la importancia de los 38 votos establecidos constitucionalmente para determinadas decisiones fundamentales dentro del sistema político costarricense. Gloria considera que ese requisito constituye una garantía esencial creada por los redactores de la Constitución de 1949 precisamente para evitar concentraciones peligrosas de poder y proteger el equilibrio democrático del país. Dice que esa estructura constitucional representa una barrera fundamental frente a posibles intentos de control excesivo sobre las instituciones republicanas.
Durante la conversación también manifestó preocupación sobre propuestas relacionadas con seguridad pública y posibles modelos de control estatal inspirados en El Salvador. Habló específicamente sobre el traslado de funcionarios dentro de áreas relacionadas con seguridad y justicia, así como sobre posibles estrategias de fortalecimiento del control político alrededor del Poder Ejecutivo. Según Gloria, existe el riesgo de que ciertas dinámicas de temor y concentración institucional terminen debilitando progresivamente las garantías democráticas y constitucionales del país.
En varios momentos se refirió directamente a la división de poderes como uno de los pilares fundamentales de la democracia costarricense. Dice que una de sus mayores preocupaciones es observar intentos de debilitamiento institucional o de presión política sobre el Poder Judicial. Para Gloria, el sistema democrático costarricense depende profundamente del equilibrio entre los distintos poderes de la República y del respeto a las garantías constitucionales creadas históricamente después de la guerra civil de 1948 y la Constitución de 1949.
También habló sobre el clima emocional y político que ha vivido Costa Rica durante los últimos años. Explicó que observa con preocupación el crecimiento de discursos agresivos, confrontativos y emocionalmente polarizantes dentro de la discusión pública nacional. Dice que muchas veces las redes sociales y ciertos discursos políticos terminan generando ataques personales, desinformación y debilitamiento de la confianza ciudadana en las instituciones democráticas.
Durante la conversación recordó incluso algunos de los ataques personales que recibió durante estos años, muchos relacionados con su edad, su trabajo jurídico y sus posiciones públicas. Sin embargo, insiste en que el verdadero problema no son solamente los ataques individuales, sino el deterioro progresivo de la capacidad de diálogo y comprensión democrática dentro de la sociedad costarricense. Gloria considera que cuando la ciudadanía pierde sensibilidad hacia la importancia de las instituciones y las garantías constitucionales, el país comienza lentamente a debilitar su estructura democrática.
A pesar de todas estas preocupaciones, también quedó claro que Gloria no habla desde resignación ni desde derrota emocional. Habla desde una mezcla de preocupación, experiencia y sentido de responsabilidad cívica. Explica que su paso por la Asamblea Legislativa le permitió comprender todavía más profundamente la fragilidad de la democracia y la importancia de que existan ciudadanos vigilantes, críticos y comprometidos con la defensa del Estado de derecho.
Dice que durante estos años descubrió todavía más claramente cuánto ama a Costa Rica y cuánto le preocupa el futuro del país. También reconoce que la experiencia legislativa terminó profundizando su sensibilidad humana respecto a temas como pobreza, educación, seguridad y dignidad ciudadana. Para Gloria, la política nunca debería perder de vista precisamente eso: el ser humano.
Hacia el cierre de la conversación hubo una frase que pareció resumir gran parte de sus preocupaciones y también de su experiencia personal dentro del poder. Explicó que después de cuatro años dentro de la Asamblea Legislativa no logró salir indiferente. Dice que la experiencia la cambió profundamente, no solamente como política o profesional en derecho, sino como ser humano. Y quizá precisamente ahí se encuentra una de las reflexiones más fuertes de toda esta conversación: que algunas experiencias políticas no terminan cuando se abandona el cargo, porque ciertas preocupaciones, ciertas luchas y responsabilidades terminan quedándose a vivir dentro de la persona mucho tiempo después de haber entregado el poder.