Seguimos en pie

Tal vez dentro de muchos años, o quizá dentro de pocos, hayamos perdido parte de nuestra democracia, el derecho de ser y hacer aquello que queramos mientras permanezca dentro del marco de la ley y, por supuesto, una de nuestras libertades más valiosas: la libertad de expresión.

Pero hoy todavía no ha sucedido. Hoy seguimos siendo libres. Seguimos siendo costarricenses con derecho a pensar, hablar, reunirnos, disentir, cuestionar, protestar pacíficamente y participar en la construcción de nuestro país.

Y mientras más nos aferremos a esa realidad, mientras más ejerzamos nuestras libertades en lugar de entregarlas anticipadamente por miedo, más difícil será arrebatárnoslas. Porque algunas libertades no desaparecen únicamente cuando alguien las prohíbe; también empiezan a desaparecer cuando dejamos voluntariamente de ejercerlas.

No actuemos como ciudadanos de una democracia que ya perdimos. Actuemos como ciudadanos de la democracia que todavía tenemos. Quizá así logremos postergar aquello que tememos. O, mejor todavía, desarticular cualquier intento de que alguna vez suceda.

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