Gracias por atender el llamado

No tengo ningún derecho especial para hablar en nombre de la patria. Costa Rica no me pertenece más a mí que a cualquiera de ustedes, y nadie me ha dado la representación para agradecer en su nombre. Pero esta noche, como ciudadano, como costarricense y como alguien que ama profundamente este país, siento unas ganas enormes de decirles gracias.

Gracias a quienes atendieron el llamado. A quienes sacaron una bandera, colocaron una cinta blanca, azul y roja, decoraron una ventana, una puerta, una oficina, un negocio o una casa. Gracias a quienes decidieron hablar de Costa Rica, recordar nuestra historia, pensar en nuestra independencia y permitirse sentir nuevamente ese cariño especial que aparece cuando uno mira los colores de la patria.

Tal vez para algunos pueda parecer un gesto pequeño. Para mí no lo es. En momentos en que tantas cosas nos dividen, descubrir que todavía somos capaces de encontrarnos alrededor de aquello que nos pertenece a todos tiene un enorme significado. La patria también se sostiene así: recordándola, queriéndola, celebrándola y enseñándoles a quienes vienen detrás que este pequeño pedazo de tierra merece ser cuidado.

Por eso, aunque no pueda agradecerles en nombre de Costa Rica, me voy a tomar el atrevimiento de imaginar por un instante que nuestra patria pudiera hablarnos. Y quiero creer que estaría contenta de ver sus banderas, sus casas decoradas, sus faroles, sus fotografías, sus mensajes y, sobre todo, esa sensibilidad que tantos han demostrado durante este mes de la Independencia.

Yo sí puedo agradecerles en mi nombre.

Gracias por escuchar. Gracias por sumarse. Gracias por recordar que Costa Rica también necesita que la queramos en voz alta.

Y gracias, sobre todo, por demostrar que la patria sigue viva en el corazón de muchísima gente.

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