Yo sé que ustedes ya saben cómo me muevo en este “juego” de la política, de los partidos y de los candidatos. Siempre desde el mismo lugar: la paz, la armonía y la defensa de la democracia.
Dicho eso, quiero explicar algo con total transparencia.
Cada vez que me reúno con una persona que está en la carrera política, aspirando a un cargo en el próximo gobierno, siempre hago la misma pregunta: ¿qué puedo hacer yo por usted, desde mi posición?
Casi siempre, la respuesta ha sido la misma: nada.
Lo que sí hago —y lo hago con intención clara— es escribir un artículo sensible, humano, narrativo. No busco que mis letras generen votos. No escribo para inducir decisiones. Escribo para que la gente conozca mejor a la persona, más allá del cargo, desde lo humano.
Además, una vez que termino cada artículo, suelo extraer algunas frases de este. Frases que, a mi criterio, pueden servirles para convertirlas en posts dentro de sus campañas. Y siempre les digo lo mismo: pueden citarme, si así lo desean, o pueden hacerlas suyas sin poner mi nombre. Eso queda a criterio de cada campaña. Yo no necesito los créditos.
Por eso, en los próximos días, es posible que empiecen a ver estas frases circulando como “frases célebres”. Algunas estarán firmadas por mí y otras no. Cuando una frase lleva mi firma, significa exactamente eso: que yo la dije, que yo la escribí, que refleja una percepción mía.
Pero es importante dejarlo claro: eso no constituye una adhesión política, ni un respaldo electoral, ni una toma de partido.
Es, simplemente, coherencia con la forma en que he decidido habitar este proceso: escuchando, observando, escribiendo y cuidando que el debate se mantenga humano, respetuoso y democrático.
Ese ha sido mi lugar desde el inicio. Y ahí me quedo.
