{"id":311,"date":"2025-04-27T14:39:55","date_gmt":"2025-04-27T14:39:55","guid":{"rendered":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/?p=311"},"modified":"2025-06-03T00:03:05","modified_gmt":"2025-06-03T00:03:05","slug":"agua-un-abrazo-de-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/agua-un-abrazo-de-vida\/","title":{"rendered":"Agua: un abrazo de vida"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"1024\" data-src=\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/9810ED59-4B8E-4222-B913-E4D301678DCC.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-312 lazyload\" data-srcset=\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/9810ED59-4B8E-4222-B913-E4D301678DCC.png 1024w, https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/9810ED59-4B8E-4222-B913-E4D301678DCC-300x300.png 300w, https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/9810ED59-4B8E-4222-B913-E4D301678DCC-150x150.png 150w, https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/9810ED59-4B8E-4222-B913-E4D301678DCC-768x768.png 768w\" data-sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 1024px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1024\/1024;\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>La llegada de Marc<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hace algunas semanas, o quiz\u00e1 meses, Marc Mori nos dijo que vendr\u00eda a Costa Rica.<br>Recuerdo perfectamente el momento en que escuch\u00e9 la noticia: fue como si en mi pecho se encendiera una chispa de alegr\u00eda serena, esa que no necesita saltar ni gritar, sino que simplemente ilumina el coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos pidi\u00f3 reservar la fecha. Y yo no dud\u00e9 ni un segundo. La reserv\u00e9 en mi alma antes que en mi agenda.<\/p>\n\n\n\n<p>Marc no es cualquier persona en nuestras vidas. Hab\u00edamos compartido juntos un seminario completo en Santiago de Chile, un mes entero donde las m\u00e1scaras cayeron, donde los corazones hablaron directamente, donde se formaron v\u00ednculos que no dependen de la cantidad de mensajes enviados, ni de la frecuencia de los abrazos f\u00edsicos, sino de esa otra medida que no se puede cuantificar: la medida del alma.<\/p>\n\n\n\n<p>Marc es, para m\u00ed, muchas cosas a la vez: Es un facilitador, s\u00ed, pero tambi\u00e9n un ser humano profundamente espiritual, un hombre que camina con sus pies en la tierra y su coraz\u00f3n en las estrellas. Es un amigo del alma, un hermano de vida, un testigo silencioso de algunas de mis propias traves\u00edas interiores.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando supe que vendr\u00eda, sent\u00ed que la vida nos estaba regalando otra p\u00e1gina compartida. Otra oportunidad de reencontrarnos, de abrazarnos no solo con los brazos sino con la mirada, con la risa, con esa complicidad silenciosa que solo se tiene con algunos pocos seres.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s adelante, Marc nos coment\u00f3 que quer\u00eda compartir con nosotros un ejercicio que amaba profundamente: Infinity Flowing. Nos dijo que ser\u00eda en una piscina.<br>Que ser\u00eda un movimiento, un fluir, una experiencia.<\/p>\n\n\n\n<p>No nos dio detalles t\u00e9cnicos, ni nos entreg\u00f3 manuales, ni elabor\u00f3 explicaciones racionales. Y la verdad&#8230; No nos hac\u00edan falta.<\/p>\n\n\n\n<p>En mi interior, pens\u00e9: <em>\u00abNo necesito saber de qu\u00e9 se trata. Si viene de Marc, viene limpio. Viene cargado de intenci\u00f3n buena. Viene como un regalo.\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Esa confianza no es ciega. Es una confianza nacida del reconocimiento entre almas.<br>Como cuando uno entra a un lugar desconocido, pero huele la le\u00f1a, la sopa caliente, y sabe que ese lugar, aunque nunca haya estado all\u00ed, es su casa.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed reservamos la fecha. As\u00ed nos abrimos, sin saber, pero sabiendo. Porque cuando la vida trae de vuelta a un hermano de camino, uno simplemente dice que s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La cita con el agua<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El d\u00eda hab\u00eda llegado. Nos encontramos con Marc en el hotel, y el solo verlo reaviv\u00f3 en m\u00ed esa calidez antigua que uno siente al reencontrar a alguien que no se mide en a\u00f1os ni en kil\u00f3metros, sino en vibraciones del coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos abrazamos. Nos sonre\u00edmos. Nos quisimos. Compartimos un caf\u00e9, como quien comparte no solo la bebida sino la certeza de estar en un momento que ya era especial incluso antes de comenzar.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s tarde, Marc nos reuni\u00f3 y nos explic\u00f3 \u2014con esa serenidad que le es tan natural\u2014 las bases de lo que \u00edbamos a vivir. Esta vez no eran reglas, no era un manual.<br>Era una invitaci\u00f3n abierta, casi un susurro espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>Marc nos record\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>Que el agua hace todo. No \u00e9ramos nosotros quienes \u00edbamos a forzar la experiencia. No se trataba de t\u00e9cnicas, ni de voluntad, ni de controlar el cuerpo. El agua ser\u00eda la verdadera gu\u00eda. El agua nos mover\u00eda, nos abrazar\u00eda, nos ense\u00f1ar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Que somos mayormente de agua. Nuestros cuerpos, nuestros pensamientos, nuestras emociones: todos nacidos del agua.<br>Al escuchar eso, sent\u00ed dentro de m\u00ed una especie de peque\u00f1o estremecimiento, como si el agua de mis c\u00e9lulas recordara de pronto su origen, su danza antigua. Que cada uno tendr\u00eda su propia experiencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Que no hab\u00eda c\u00f3mo hacerlo \u00abbien\u00bb o \u00abmal\u00bb. Que no est\u00e1bamos ah\u00ed para cumplir expectativas, sino para entregarnos a nuestra propia vivencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Que el \u00fanico requisito era relajarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Que deb\u00edamos estar flexibles, sin estr\u00e9s. Soltar todo juicio, toda tensi\u00f3n, todo intento de controlar.<\/p>\n\n\n\n<p>Que, si sent\u00edamos presi\u00f3n en la superficie, la respuesta ser\u00eda bajar al fondo. No luchar. No resistir. No empujar. Simplemente bajar. Al principio apenas un poco, con movimientos suaves, como quien tantea un territorio sagrado.<\/p>\n\n\n\n<p>Y si el cuerpo y el alma lo permit\u00edan, entonces s\u00ed: hacer movimientos m\u00e1s profundos dentro del agua, dejarse llevar m\u00e1s y m\u00e1s lejos, pero siempre en di\u00e1logo amoroso con uno mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos explic\u00f3 que cada uno tiene su sensibilidad particular con el agua.<br>Que todos cargamos historias acu\u00e1ticas. Algunos traen memorias de juegos, bautizos, amores. Otros, heridas, miedos, p\u00e9rdidas. Y que nuestra confianza en el agua o nuestra desconfianza ser\u00edan nuestros verdaderos maestros hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, Marc nos hizo una pregunta que se qued\u00f3 resonando en m\u00ed como un eco de manantial:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo ha sido mi relaci\u00f3n con el agua?<\/p>\n\n\n\n<p>No como un examen. No como una tarea. Sino como una puerta abierta hacia adentro.<\/p>\n\n\n\n<p>Y yo, desde mi honestidad, le respond\u00ed \u2014y me respond\u00ed\u2014 que mi relaci\u00f3n con el agua era buena, \u00edntima, amorosa. Porque yo soy pintor de acuarela.<br>Y s\u00e9 que, en la acuarela, el agua no es un instrumento para disolver pigmentos. El agua es el alma de la pintura. El agua danza sobre el papel.<br>El agua negocia con el pigmento, crea vida con su movimiento, susurra im\u00e1genes que uno nunca podr\u00eda forzar.<\/p>\n\n\n\n<p>Para m\u00ed, el agua es maestra, no sirvienta. Es compa\u00f1era, no herramienta.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras escuchaba a Marc y recordaba todo esto, una sensaci\u00f3n dulce me llenaba: <em>Estoy en casa,<\/em> pens\u00e9. <em>Estoy donde debo estar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed, cargados de instrucciones sencillas pero profundas, nos dirigimos hacia la piscina.<\/p>\n\n\n\n<p>No como quien entra al agua para nadar. No como quien se zambulle para hacer ejercicio.<\/p>\n\n\n\n<p>Sino como quien se dispone a atravesar un umbral sagrado, a entrar en el \u00fatero l\u00edquido de la vida, a recordar qui\u00e9n fue antes de tener nombre, antes de tener historia, antes de tener cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El desconcierto inicial<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entr\u00e9 al agua sin expectativas claras.<\/p>\n\n\n\n<p>Marc nos hab\u00eda preparado con sus palabras, nos hab\u00eda invitado a soltarnos, a fluir, a dejarnos llevar. Pero una cosa es escuchar las instrucciones, y otra muy distinta es estar ah\u00ed, de cuerpo entero, flotando, sin saber exactamente qu\u00e9 hacer.<\/p>\n\n\n\n<p>Cerr\u00e9 los ojos. No sab\u00eda qu\u00e9 actitud deb\u00eda tomar. \u00bfDeb\u00eda buscar en m\u00ed alguna tristeza para soltarla? \u00bfAlguna preocupaci\u00f3n para entregarla al agua?<\/p>\n\n\n\n<p>Busqu\u00e9, mentalmente, como quien hurga en los cajones de su alma. Pero no encontr\u00e9 penas. No encontr\u00e9 angustias. No encontr\u00e9 nudos.<\/p>\n\n\n\n<p>Y dentro de m\u00ed, como una certeza silenciosa, surgi\u00f3 un pensamiento:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abSi no las encuentro, mejor no las busco. Porque quien busca, encuentra.\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Prefer\u00ed no buscar heridas donde no las hab\u00eda. Prefer\u00ed no inventar dolores para tener algo que soltar. Prefer\u00ed simplemente estar.<\/p>\n\n\n\n<p>Estar ah\u00ed. En esa piscina tibia y fr\u00eda a la vez. Con los ojos cerrados.<br>Con el cuerpo apenas sostenido por la se\u00f1ora Agua.<\/p>\n\n\n\n<p>Era un estado de sensualidad espiritual, profundamente alejado de cualquier sensaci\u00f3n carnal. Era un abandono dulce, un dejarse acariciar por algo mucho m\u00e1s grande, mucho m\u00e1s antiguo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sent\u00eda el agua rozarme la piel, como un aliento fr\u00edo, como un susurro l\u00edquido.<br>Y, al mismo tiempo, sent\u00eda mi cuerpo brincando, temblando, sin control.<br>El fr\u00edo se instalaba en m\u00ed como una presencia viva.<\/p>\n\n\n\n<p>Mis m\u00fasculos vibraban, no de miedo, sino de algo m\u00e1s primitivo. Algo que no sab\u00eda si era resistencia o reverencia. Algo que simplemente suced\u00eda, como la marea sube y baja sin que nadie se lo ordene.<\/p>\n\n\n\n<p>Aun as\u00ed, decid\u00ed no luchar.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abQue el cuerpo brinque si tiene que brincar,\u00bb<\/em> me dije en silencio. <em>\u00abQue el fr\u00edo venga si tiene que venir.\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Marc acercaba su mejilla a la m\u00eda, era como si un peque\u00f1o milagro ocurriera: un instante en que el fr\u00edo se retiraba, vencido por una calidez misteriosa, por un calor que no era de piel contra piel, sino de presencias que se reconocen.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese contacto no era f\u00edsico: era alma sobre alma, cobij\u00e1ndose mutuamente en un abrazo sin palabras.<\/p>\n\n\n\n<p>En esos momentos, dejaba de temblar. En esos momentos, volv\u00eda a sentir que mi cuerpo pod\u00eda habitarse sin violencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero apenas Marc se alejaba un poco, el fr\u00edo regresaba, fiel a su tarea de ense\u00f1arme algo que a\u00fan no terminaba de comprender.<\/p>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda no sab\u00eda que ese temblor, esa vibraci\u00f3n constante, era parte del regalo.<\/p>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda no sab\u00eda que el fr\u00edo me llevar\u00eda a profundidades que el calor no puede alcanzar.<\/p>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda no sab\u00eda que ese desconcierto inicial era el principio de un viaje que no iba a querer terminar jam\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El fr\u00edo como maestro<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El fr\u00edo estaba en todas partes. Se instalaba en mi piel, en mis huesos, en mis pensamientos. No era un fr\u00edo doloroso, ni un fr\u00edo queja. Era un fr\u00edo compa\u00f1ero, inevitable, ineludible, como si la Se\u00f1ora Agua me susurrara: <em>\u00ab\u00bfQuer\u00e9s entrar aqu\u00ed de verdad? Entonces atravi\u00e9same.\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Mi cuerpo brincaba sin tregua. A veces sent\u00eda que era un simple trozo de papel arrastrado por corrientes invisibles. Otras veces, un \u00e1rbol sacudido por un viento que ven\u00eda de dentro.<\/p>\n\n\n\n<p>No pod\u00eda controlar el temblor. No pod\u00eda detenerlo. Y, sin embargo, tampoco quer\u00eda resistirme.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abQue el cuerpo tiemble,\u00bb<\/em> me repet\u00eda por dentro. <em>\u00abQue se sacuda todo lo que tiene que sacudirse. Que salga todo lo que ni siquiera s\u00e9 que llevo.\u00bb <\/em>Y entonces pasaba algo. Algo que se volv\u00eda casi un ritual secreto.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada vez que Marc acercaba su mejilla a la m\u00eda, el fr\u00edo retroced\u00eda. Era como si su calor \u2014ese calor espiritual que no depende de la temperatura del cuerpo\u2014 encendiera una fogata secreta en mi interior.<\/p>\n\n\n\n<p>La sensaci\u00f3n era tan inmediata, tan evidente, que me parec\u00eda milagrosa:<br>pasar del temblor a la calma solo por ese contacto leve, silencioso, humilde.<\/p>\n\n\n\n<p>Me sorprend\u00eda descubrir cu\u00e1nto pod\u00eda calentarme no un abrigo, no un sol, sino un gesto humano, un alma tocando otra alma.<\/p>\n\n\n\n<p>Y luego, cuando Marc se alejaba, el fr\u00edo regresaba puntual, como un maestro severo, pero justo.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, entre oleadas de fr\u00edo y peque\u00f1os fuegos breves, fui entendiendo algo que no hab\u00eda previsto: El fr\u00edo no era el enemigo. El fr\u00edo era el portal. El fr\u00edo era el camino hacia algo m\u00e1s profundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Era como si ese temblor continuo me ablandara, me volviera m\u00e1s permeable, m\u00e1s receptivo. Como si cada vibraci\u00f3n sacudiera no solo mis m\u00fasculos, sino tambi\u00e9n mis corazas invisibles, las que uno ni siquiera sabe que lleva.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s del ejercicio, comprend\u00ed mejor:<\/p>\n\n\n\n<p>Tener esta experiencia mientras temblaba de fr\u00edo fue, sin duda, m\u00e1s enriquecedor.<br>El fr\u00edo no endureci\u00f3 mi alma: la quebr\u00f3 para hacerla m\u00e1s suave. Me llev\u00f3 a niveles de sensibilidad y profundidad que no habr\u00eda alcanzado en una temperatura c\u00f3moda.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez era necesario temblar para poder entrar verdaderamente en la Se\u00f1ora Agua.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez, como todo en la vida, hab\u00eda que aceptar la incomodidad para alcanzar el don escondido en ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Y hoy s\u00e9 que, si la Se\u00f1ora Agua me temblaba el cuerpo, era porque me estaba afinando el alma.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La danza del vientre de la acuarela<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda un momento \u2014no s\u00e9 cu\u00e1ndo comenz\u00f3, ni cu\u00e1nto dur\u00f3\u2014 en el que dej\u00e9 de ser consciente de m\u00ed como cuerpo separado. No era ya Vinicio flotando en una piscina. Era algo m\u00e1s, algo m\u00e1s antiguo, algo m\u00e1s vasto.<\/p>\n\n\n\n<p>Marc segu\u00eda movi\u00e9ndome, sosteni\u00e9ndome, meciendo mi cuerpo como quien arrulla un secreto. Cada movimiento suyo era como una pincelada invisible sobre un lienzo l\u00edquido. Y ah\u00ed, en esa suspensi\u00f3n entre el fr\u00edo y la entrega, me di cuenta: Yo estaba dentro del vientre de la acuarela.<\/p>\n\n\n\n<p>No era una met\u00e1fora bonita, no era una imagen para recordar despu\u00e9s.<br>Era real. Era ser parte del agua que yo tantas veces hab\u00eda usado para pintar. Era ser pigmento y ser papel. Era ser la danza, no el danzante.<\/p>\n\n\n\n<p>De pronto, entend\u00ed en mis huesos lo que tantas veces hab\u00eda explicado a mis estudiantes: Que la acuarela no se controla. Que la acuarela no se fuerza.<br>Que la acuarela se negocia, se conversa, se escucha, se respeta.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ah\u00ed estaba yo: Siendo negociado por el agua. Siendo llevado, no como quien da \u00f3rdenes, sino como quien se rinde a una sabidur\u00eda m\u00e1s antigua que la memoria.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi cuerpo era un trazo. Mi alma era el pigmento. El agua era la artista. No hab\u00eda lucha. No hab\u00eda intenci\u00f3n. Hab\u00eda solo una sagrada rendici\u00f3n. En un momento, en un susurro interno que no necesit\u00f3 palabras, pens\u00e9:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abAs\u00ed debe sentirse el color cuando yo lo dejo libre sobre el papel. As\u00ed debe sentirse la gota de pigmento cuando le regalo su propio vuelo.\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>No estaba pintando. Me estaban pintando. No estaba usando la acuarela.<br>La acuarela me estaba usando a m\u00ed. Yo no era el pintor. Era la pintura. Y supe, con esa certeza que no necesita ser explicada, que era un privilegio estar all\u00ed, en ese vientre acu\u00e1tico, en esa matriz de colores invisibles.<\/p>\n\n\n\n<p>No quer\u00eda salir. No quer\u00eda regresar. Sab\u00eda, en cada c\u00e9lula, que estaba viviendo algo sagrado. Que estaba siendo tocado por la Se\u00f1ora Agua, no como un visitante, sino como un hijo leg\u00edtimo. Un hijo de la danza. Un hijo del pigmento. Un hijo del agua. Un hijo de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El pr\u00edncipe de la acuarela<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mientras flotaba suspendido en el vientre de la Se\u00f1ora Agua, entre movimientos suaves, caricias l\u00edquidas y estremecimientos internos, una voz se alz\u00f3 dentro de m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>No era una voz con palabras. Era m\u00e1s bien una certeza, una epifan\u00eda, un saber que brotaba desde un lugar m\u00e1s profundo que el pensamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esa certeza me dec\u00eda: <em>\u00abAunque no seas el mejor pintor de acuarela del mundo, sos un pr\u00edncipe de la acuarela.\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La frase me abraz\u00f3 el coraz\u00f3n. No me comparaba. No me med\u00eda contra otros.<br>Simplemente me reconoc\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Me reconoc\u00eda como un ser que no solo pinta, sino que vive la acuarela.<br>Que no solo moja el papel, sino que baila con el agua. Que no solo usa pigmentos, sino que escucha a los colores.<\/p>\n\n\n\n<p>Me reconoc\u00eda como alguien que, sin necesidad de premios ni certificados, ya es de linaje real en ese universo l\u00edquido que tanto amo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y no era la primera vez que esa palabra, pr\u00edncipe, ven\u00eda a instalarse en mi vida.<\/p>\n\n\n\n<p>He sido pr\u00edncipe en muchos reinos invisibles:<\/p>\n\n\n\n<p>Pr\u00edncipe en mi vida espiritual, donde he caminado con respeto hacia las alturas y tambi\u00e9n hacia los abismos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pr\u00edncipe en mis escritos, donde cada palabra ha sido sembrada con amor y recogida con paciencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Pr\u00edncipe en mi prop\u00f3sito de vida, donde cada encuentro humano, cada historia compartida, cada ense\u00f1anza dada y recibida, han sido tesoros de nobleza silenciosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Pr\u00edncipe en mis traves\u00edas, como en aquellas caminatas lentas por las calles polvorientas del Cairo, donde sent\u00ed que, aunque forastero, era heredero de algo mucho m\u00e1s grande que una tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, en el agua, me reconoc\u00eda nuevamente: pr\u00edncipe de la acuarela, hijo de la Se\u00f1ora Agua, heredero de la danza entre el pigmento y la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Y no era un t\u00edtulo ganado. No era un m\u00e9rito. Era un reconocimiento de algo que siempre estuvo y que simplemente hoy se dejaba ver con m\u00e1s claridad.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de salir de mi casa aquella ma\u00f1ana, hab\u00eda recordado tambi\u00e9n el ejercicio de Sahara Mizrahi: el C\u00edrculo de la Excelencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo hab\u00eda hecho en silencio, como quien enciende una peque\u00f1a l\u00e1mpara antes de un viaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Record\u00e9 c\u00f3mo Sahara nos hab\u00eda ense\u00f1ado a pasar mentalmente por ese c\u00edrculo imaginario, a cargar el cuerpo y el alma con la energ\u00eda de la excelencia antes de cualquier encuentro importante.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abQue este d\u00eda sea un acto de excelencia,\u00bb<\/em> me dije mientras cruzaba mi propio c\u00edrculo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, como siempre sucede cuando uno honra estos peque\u00f1os rituales de la consciencia, el c\u00edrculo funcion\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada instante de este encuentro con el agua, cada brinco de fr\u00edo, cada roce de piel, cada caricia l\u00edquida, cada suspiro profundo dentro del agua, todo fue excelencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Una excelencia silenciosa. Una excelencia interior. Una excelencia que no necesita testigos para ser real.<\/p>\n\n\n\n<p>Una excelencia que hoy me permit\u00eda reconocerme, una vez m\u00e1s, como pr\u00edncipe de la acuarela.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en ese reconocimiento, sonre\u00ed hacia dentro, como quien sabe que su corona no est\u00e1 hecha de oro, sino de gotas de agua suspendidas en la luz.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El no poder salir<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Marc, con esa ternura que le brota de manera natural, me llev\u00f3 lentamente hacia la orilla de la piscina. Sus movimientos eran precisos, silenciosos, respetuosos.<br>Me sosten\u00eda como quien sostiene un relicario, como quien sabe que no carga solo un cuerpo, sino un alma en pleno renacimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Me quit\u00f3 con cuidado la peque\u00f1a prensa de la nariz. Y, en un susurro que son\u00f3 m\u00e1s en el coraz\u00f3n que en los o\u00eddos, me dijo: <em>\u00abTomate tu tiempo.\u00bb <\/em>Y yo quer\u00eda hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Quer\u00eda tomarme menos tiempo del necesario. Quer\u00eda salir como si nada.<br>Quer\u00eda poder levantarme, agradecer y seguir. Pero no pod\u00eda. No pod\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El borde de la piscina estaba ah\u00ed, tan cerca, tan alcanzable. Mi cabeza, casi en un gesto inconsciente, se apoyaba contra el borde, como buscando un ancla, una certeza en medio de tanto temblor.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi cuerpo segu\u00eda brincando, temblando. No como al principio, no con el fr\u00edo solamente. Era ahora un temblor distinto: un temblor de alma, un temblor de despedida, un temblor de resistencia a dejar ese abrazo infinito. Por dentro, en mi di\u00e1logo m\u00e1s \u00edntimo, me dec\u00eda: <em>\u00abYa est\u00e1, Vinicio. Ya pas\u00f3. Ya ten\u00e9s que salir.\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Pero otra voz, m\u00e1s profunda, m\u00e1s antigua, susurraba: <em>\u00abTodav\u00eda no.\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>No pod\u00eda abrir los ojos. No pod\u00eda soltarme del agua. No pod\u00eda despedirme.<\/p>\n\n\n\n<p>Sent\u00eda c\u00f3mo la Se\u00f1ora Agua me acariciaba todav\u00eda. Pasaba entre mis piernas, entre mis brazos, me envolv\u00eda como una madre que no quiere dejar ir a su hijo.<br>Era un sost\u00e9n l\u00edquido, un abrazo de vida que me ped\u00eda quedarme un poco m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Marc, atento, sin prisas, volvi\u00f3 a tocar mis manos.<\/p>\n\n\n\n<p>Un gesto sencillo, pero que dec\u00eda tanto: <em>\u00abEstoy aqu\u00ed. No est\u00e1s solo. Tomate tu tiempo.\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Yo, apenas consciente, buscaba rozar sus yemas con las m\u00edas, como un hilo invisible que me manten\u00eda unido a la tierra, mientras la otra mitad de m\u00ed quer\u00eda seguir flotando en el vientre de la acuarela.<\/p>\n\n\n\n<p>No era resistencia mental. Era el cuerpo, el alma, el esp\u00edritu entero diciendo: <em>\u00abNo quiero irme.\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y mientras mi rostro mojado goteaba agua y l\u00e1grimas \u2014confundidas, disimuladas, fundidas\u2014, lloraba en silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>Lloraba porque no quer\u00eda soltar esa sensaci\u00f3n. Lloraba porque no quer\u00eda salir del vientre. Lloraba porque sab\u00eda que salir era volver a un mundo que nunca podr\u00eda comprender lo que acababa de pasar.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, aun as\u00ed, sabiendo todo eso, sabiendo que parte de m\u00ed quedar\u00eda all\u00e1, en esas aguas maternales, entend\u00ed que ten\u00eda que hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, lentamente, cuando sent\u00ed que era lo m\u00e1s digno, lo m\u00e1s respetuoso para conmigo mismo y con la experiencia, abr\u00ed los ojos. Inhal\u00e9 profundo.<br>Y sal\u00ed. Pero no sal\u00ed del todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Una parte de m\u00ed sigue all\u00ed. Una parte de m\u00ed sigue abrazada al agua, al pigmento, al amor l\u00edquido que me sostuvo en ese instante eterno. Una parte de m\u00ed jam\u00e1s abandonar\u00e1 ese vientre. Y otra parte, la que regres\u00f3, regres\u00f3 distinta. Transformada. Sacudida. Renacida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El nuevo pacto<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde ese d\u00eda, el agua ya no es para m\u00ed simplemente un l\u00edquido.<br>Ya no es el recurso obvio que brota de un grifo, ni el medio funcional para limpiar pinceles o preparar pigmentos. El agua es otra cosa ahora.<\/p>\n\n\n\n<p>El agua es mi madre. Es mi maestra. Es mi templo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada gota guarda el eco de ese abrazo de vida que me sostuvo cuando no pod\u00eda, cuando no quer\u00eda, cuando no sab\u00eda salir.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada vez que veo agua, no importa si es en una piscina, en un vaso, en la lluvia o en un charco, una parte de m\u00ed se queda mir\u00e1ndola con reverencia, como quien reconoce a una diosa que un d\u00eda lo sostuvo entre sus brazos invisibles.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando regreso a mi taller, y me preparo para pintar, ya no es igual.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes, simplemente serv\u00eda agua en cualquier pote, cualquier frasco que tuviera a mano.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora no. Ahora sirvo el agua como quien sirve un vino sagrado. La coloco en un vaso de cristal, limpio, digno. Un vaso que permita ver la luz pasando a trav\u00e9s del agua, que la celebre, que la honre.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque no es cualquier agua. Es ella. Es la Se\u00f1ora Agua. La que me abraz\u00f3 cuando m\u00e1s desnudo estuve. La que me acun\u00f3 cuando m\u00e1s vulnerable era.<br>La que me sostuvo cuando mi cuerpo temblaba y mi alma flotaba entre mundos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora s\u00e9 que cada pincelada que d\u00e9, cada pigmento que se diluya, cada gota que toque el papel, ser\u00e1 parte de ese nuevo pacto: Un pacto de respeto. Un pacto de amor. Un pacto de reconocimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>No habr\u00e1 m\u00e1s agua servida en potes cualquiera. No habr\u00e1 m\u00e1s gestos distra\u00eddos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada vez que sirva agua para la acuarela, lo har\u00e9 como quien abre la puerta de un templo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada vez que moje el pincel, recordar\u00e9 la tibieza de la mejilla de Marc rozando la m\u00eda, calent\u00e1ndome el alma cuando el fr\u00edo parec\u00eda ganar. Recordar\u00e9 el temblor del cuerpo, las caricias l\u00edquidas, la imposibilidad de salir, la certeza de haber nacido de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada gota ser\u00e1 una ceremonia. Cada pigmento disuelto ser\u00e1 una plegaria. Cada acuarela ser\u00e1 un rezo silencioso en honor a la Se\u00f1ora Agua.<\/p>\n\n\n\n<p>Y aunque el mundo no vea la diferencia, aunque parezca igual que antes, yo sabr\u00e9. Yo sabr\u00e9 que pinto no solo con colores. Sabr\u00e9 que pinto con memoria. Con agua viva. Con vida acuarelada.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde aquel d\u00eda, el agua y yo firmamos un nuevo pacto. Un pacto que no se escribe en palabras ni en contratos.<\/p>\n\n\n\n<p>Se escribe en vibraciones. En estremecimientos. En l\u00e1grimas que se disuelven en el agua sin ser vistas. Un pacto eterno.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Reflexi\u00f3n final<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esta tarde, la Se\u00f1ora Agua disfrutaba con la libertad y autoridad que siempre le he otorgado en mis obras de arte.<\/p>\n\n\n\n<p>Ah\u00ed estaba ella, viva, presente, madre y maestra. Y ah\u00ed estaba yo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esta vez, no era el pintor. No era el que mojaba el pincel en el vaso, ni el que decid\u00eda el movimiento. Hoy, yo era el pigmento.<\/p>\n\n\n\n<p>Era el pigmento que bailaba en un comp\u00e1s dictado por el agua, en un ritmo impresionante, indescriptible, memorable. Era el color vibrando entre corrientes invisibles. Era las gotas suspendidas en la luz.<\/p>\n\n\n\n<p>Y la Se\u00f1ora Agua, como siempre lo ha hecho en mis acuarelas, mov\u00eda el pigmento a su antojo, con su sabidur\u00eda antigua, con su danza silenciosa, con su autoridad serena. Y ah\u00ed, en medio de ese universo l\u00edquido, estaba tambi\u00e9n Marc.<\/p>\n\n\n\n<p>Marc era ese pincel invisible que mov\u00eda el pigmento sobre el agua.<br>El que me impulsaba, me giraba, me soltaba en oleadas suaves, en espirales lentas, en caricias l\u00edquidas&nbsp; Marc era el pincel. Yo era el pigmento.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el agua, el agua era la vida misma creando una nueva obra de arte.<\/p>\n\n\n\n<p>Una obra que no termina cuando salgo de la piscina. Una obra que sigue latiendo en mi piel, en mis ojos, en mi alma. Una obra de arte que soy yo. Un nuevo lienzo. Una nueva creaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Un hijo de la Se\u00f1ora Agua, bailando al ritmo de su eterna corriente.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La llegada de Marc Hace algunas semanas, o quiz\u00e1 meses, Marc Mori nos dijo que vendr\u00eda a Costa Rica.Recuerdo perfectamente [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":312,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-311","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mis-escritos"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.0 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Agua: un abrazo de vida - MI BLOG<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/agua-un-abrazo-de-vida\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Agua: un abrazo de vida - MI BLOG\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La llegada de Marc Hace algunas semanas, o quiz\u00e1 meses, Marc Mori nos dijo que vendr\u00eda a Costa Rica.Recuerdo perfectamente [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/agua-un-abrazo-de-vida\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"MI BLOG\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/vinicio.jarquin\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/vinicio.jarquin\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2025-04-27T14:39:55+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2025-06-03T00:03:05+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/9810ED59-4B8E-4222-B913-E4D301678DCC.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1024\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"1024\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Vinicio Jarqu\u00edn\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Vinicio Jarqu\u00edn\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"18 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/agua-un-abrazo-de-vida\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/agua-un-abrazo-de-vida\/\"},\"author\":{\"name\":\"Vinicio Jarqu\u00edn\",\"@id\":\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/#\/schema\/person\/90100c8845ae55462ec0657d3d2f8d3b\"},\"headline\":\"Agua: un abrazo de vida\",\"datePublished\":\"2025-04-27T14:39:55+00:00\",\"dateModified\":\"2025-06-03T00:03:05+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/agua-un-abrazo-de-vida\/\"},\"wordCount\":4150,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/#\/schema\/person\/90100c8845ae55462ec0657d3d2f8d3b\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/agua-un-abrazo-de-vida\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/9810ED59-4B8E-4222-B913-E4D301678DCC.png\",\"articleSection\":[\"Escritos generales\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/agua-un-abrazo-de-vida\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/agua-un-abrazo-de-vida\/\",\"url\":\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/agua-un-abrazo-de-vida\/\",\"name\":\"Agua: un abrazo de vida - MI BLOG\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/agua-un-abrazo-de-vida\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/agua-un-abrazo-de-vida\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/9810ED59-4B8E-4222-B913-E4D301678DCC.png\",\"datePublished\":\"2025-04-27T14:39:55+00:00\",\"dateModified\":\"2025-06-03T00:03:05+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/agua-un-abrazo-de-vida\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/agua-un-abrazo-de-vida\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/agua-un-abrazo-de-vida\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/9810ED59-4B8E-4222-B913-E4D301678DCC.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/9810ED59-4B8E-4222-B913-E4D301678DCC.png\",\"width\":1024,\"height\":1024},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/agua-un-abrazo-de-vida\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Agua: un abrazo de vida\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/#website\",\"url\":\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/\",\"name\":\"Vinicio Jarqu\u00edn BLOG\",\"description\":\"\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/#\/schema\/person\/90100c8845ae55462ec0657d3d2f8d3b\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":[\"Person\",\"Organization\"],\"@id\":\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/#\/schema\/person\/90100c8845ae55462ec0657d3d2f8d3b\",\"name\":\"Vinicio Jarqu\u00edn\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Logo-VinicioJarquin-original-400.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Logo-VinicioJarquin-original-400.png\",\"width\":400,\"height\":130,\"caption\":\"Vinicio Jarqu\u00edn\"},\"logo\":{\"@id\":\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/#\/schema\/person\/image\/\"},\"description\":\"Empresario textil, artista pl\u00e1stico, escritor, coach de vida y fot\u00f3grafo.\",\"sameAs\":[\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\",\"https:\/\/www.facebook.com\/vinicio.jarquin\",\"https:\/\/www.instagram.com\/vinicio_jarquin\/\",\"https:\/\/www.pinterest.com\/vinnyjc\/\",\"https:\/\/www.youtube.com\/@VinicioJarquin\"],\"url\":\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/author\/admin_s02au25i\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Agua: un abrazo de vida - MI BLOG","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/agua-un-abrazo-de-vida\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Agua: un abrazo de vida - MI BLOG","og_description":"La llegada de Marc Hace algunas semanas, o quiz\u00e1 meses, Marc Mori nos dijo que vendr\u00eda a Costa Rica.Recuerdo perfectamente [&hellip;]","og_url":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/agua-un-abrazo-de-vida\/","og_site_name":"MI BLOG","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/vinicio.jarquin","article_author":"https:\/\/www.facebook.com\/vinicio.jarquin","article_published_time":"2025-04-27T14:39:55+00:00","article_modified_time":"2025-06-03T00:03:05+00:00","og_image":[{"width":1024,"height":1024,"url":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/9810ED59-4B8E-4222-B913-E4D301678DCC.png","type":"image\/png"}],"author":"Vinicio Jarqu\u00edn","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"Vinicio Jarqu\u00edn","Tiempo de lectura":"18 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/agua-un-abrazo-de-vida\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/agua-un-abrazo-de-vida\/"},"author":{"name":"Vinicio Jarqu\u00edn","@id":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/#\/schema\/person\/90100c8845ae55462ec0657d3d2f8d3b"},"headline":"Agua: un abrazo de vida","datePublished":"2025-04-27T14:39:55+00:00","dateModified":"2025-06-03T00:03:05+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/agua-un-abrazo-de-vida\/"},"wordCount":4150,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/#\/schema\/person\/90100c8845ae55462ec0657d3d2f8d3b"},"image":{"@id":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/agua-un-abrazo-de-vida\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/9810ED59-4B8E-4222-B913-E4D301678DCC.png","articleSection":["Escritos generales"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/agua-un-abrazo-de-vida\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/agua-un-abrazo-de-vida\/","url":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/agua-un-abrazo-de-vida\/","name":"Agua: un abrazo de vida - MI BLOG","isPartOf":{"@id":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/agua-un-abrazo-de-vida\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/agua-un-abrazo-de-vida\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/9810ED59-4B8E-4222-B913-E4D301678DCC.png","datePublished":"2025-04-27T14:39:55+00:00","dateModified":"2025-06-03T00:03:05+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/agua-un-abrazo-de-vida\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/agua-un-abrazo-de-vida\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/agua-un-abrazo-de-vida\/#primaryimage","url":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/9810ED59-4B8E-4222-B913-E4D301678DCC.png","contentUrl":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/9810ED59-4B8E-4222-B913-E4D301678DCC.png","width":1024,"height":1024},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/agua-un-abrazo-de-vida\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Agua: un abrazo de vida"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/#website","url":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/","name":"Vinicio Jarqu\u00edn BLOG","description":"","publisher":{"@id":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/#\/schema\/person\/90100c8845ae55462ec0657d3d2f8d3b"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":["Person","Organization"],"@id":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/#\/schema\/person\/90100c8845ae55462ec0657d3d2f8d3b","name":"Vinicio Jarqu\u00edn","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Logo-VinicioJarquin-original-400.png","contentUrl":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Logo-VinicioJarquin-original-400.png","width":400,"height":130,"caption":"Vinicio Jarqu\u00edn"},"logo":{"@id":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/#\/schema\/person\/image\/"},"description":"Empresario textil, artista pl\u00e1stico, escritor, coach de vida y fot\u00f3grafo.","sameAs":["https:\/\/viniciojarquin.com\/blog","https:\/\/www.facebook.com\/vinicio.jarquin","https:\/\/www.instagram.com\/vinicio_jarquin\/","https:\/\/www.pinterest.com\/vinnyjc\/","https:\/\/www.youtube.com\/@VinicioJarquin"],"url":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/author\/admin_s02au25i\/"}]}},"blog_post_layout_featured_media_urls":{"thumbnail":["https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/9810ED59-4B8E-4222-B913-E4D301678DCC-150x150.png",150,150,true],"full":["https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/9810ED59-4B8E-4222-B913-E4D301678DCC.png",1024,1024,false]},"categories_names":{"9":{"name":"Escritos generales","link":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/category\/mis-escritos\/"}},"tags_names":[],"comments_number":"0","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/311","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=311"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/311\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":313,"href":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/311\/revisions\/313"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/312"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=311"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=311"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=311"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}