{"id":363,"date":"2025-06-06T15:17:13","date_gmt":"2025-06-06T15:17:13","guid":{"rendered":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/?p=363"},"modified":"2025-06-28T19:49:23","modified_gmt":"2025-06-28T19:49:23","slug":"las-vueltitas-del-corazon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/las-vueltitas-del-corazon\/","title":{"rendered":"Las vueltitas del coraz\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>Las aventuras de Hip\u00f3lito<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"384\" height=\"600\" data-src=\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Las-vueltitas-del-corazon-portada-blog.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-364 lazyload\" data-srcset=\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Las-vueltitas-del-corazon-portada-blog.jpg 384w, https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Las-vueltitas-del-corazon-portada-blog-192x300.jpg 192w\" data-sizes=\"(max-width: 384px) 100vw, 384px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 384px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 384\/600;\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfQui\u00e9n es Hip\u00f3lito?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hip\u00f3lito es un hombre sabio, sereno y bondadoso que vive con su esposa <strong>Martina<\/strong> y sus dos hijos en una casa sencilla, rodeada de bosque, cerca del pueblo de <strong>San Pablo de Turrubares<\/strong>, en Costa Rica. Desde hace a\u00f1os, su vida est\u00e1 dedicada a escuchar, acompa\u00f1ar y ayudar a quienes llegan a su puerta buscando gu\u00eda, consuelo o simplemente una conversaci\u00f3n profunda.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo especial de Hip\u00f3lito no son sus poderes \u2014aunque los tiene\u2014 sino la forma en que los usa. Habla con los animales del bosque, comprende los silencios de las personas, y tiene una capacidad \u00fanica para ver el coraz\u00f3n de las cosas. No juzga, no impone, no da soluciones r\u00e1pidas. Hip\u00f3lito escucha. Camina con los dem\u00e1s. Y cuando alguien lo necesita, encuentra la manera de ayudarle a descubrir su propio camino, con amor, respeto y sabidur\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfDe d\u00f3nde sali\u00f3 Hip\u00f3lito?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hip\u00f3lito naci\u00f3 de la imaginaci\u00f3n y el coraz\u00f3n de <strong>Vinicio Jarqu\u00edn<\/strong>, un escritor costarricense que ha dedicado su vida a acompa\u00f1ar procesos de transformaci\u00f3n personal y colectiva. Vinicio no solo escribe cuentos: tambi\u00e9n es <strong>coach de vida preparado<\/strong> con estudios en <strong>Programaci\u00f3n Neuroling\u00fc\u00edstica (PNL)<\/strong>, <strong>facilitador de Psych-K<\/strong>, <strong>graduado de Insight IV<\/strong>, y un <strong>artista pl\u00e1stico<\/strong> que encuentra en el color y la forma una manera de sanar y conectar.<\/p>\n\n\n\n<p>A trav\u00e9s de Hip\u00f3lito, Vinicio une todo lo que ama y sabe: el poder de las historias, la sabidur\u00eda de la naturaleza, la profundidad del crecimiento interior y la belleza de lo simple. Cada cuento es m\u00e1s que una aventura: es una invitaci\u00f3n a mirar hacia adentro, a conversar con lo invisible y a recordar que todos, en alg\u00fan momento, necesitamos volver al bosque y escuchar lo que realmente importa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cap\u00edtulo I<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La carta de colores<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana ten\u00eda una cajita de acuarelas que parec\u00eda m\u00e1gica, aunque a veces se le olvidaba. Era una cajita sencilla, pero cuando la abr\u00eda, los colores se despertaban como si tuvieran ganas de jugar. Solo que \u00faltimamente, Juliana no ten\u00eda tantas ganas de jugar con ellos. Porque hab\u00eda d\u00edas en los que sent\u00eda unos <strong>circulitos raros en el coraz\u00f3n<\/strong>. No se ve\u00edan, pero se sent\u00edan. Como si algo le diera vueltas por dentro. A veces suaves, a veces apretaditas. Y cuando eso pasaba, ni siquiera los colores quer\u00edan salir bien.<\/p>\n\n\n\n<p>Una tarde, mientras pintaba en silencio, una se\u00f1ora de ojos dulces \u2014de esas que saben mirar sin preguntar mucho\u2014 se sent\u00f3 a su lado. Se llamaba <strong>Amelia<\/strong>, y tra\u00eda una bufanda que parec\u00eda tejida con p\u00e9talos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00bfTe puedo contar un secreto? \u2014le dijo Amelia, bajito\u2014. Hay un hombre que vive en lo alto de una colina, donde los \u00e1rboles saludan con sus ramas y los p\u00e1jaros escuchan. \u00c9l ayuda a personas con corazones que dan vueltecitas. Se llama Hip\u00f3lito.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana no dijo nada. Solo mir\u00f3 a Amelia con sus ojitos grandes. La se\u00f1ora entendi\u00f3 que s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Yo ya estuve ah\u00ed una vez \u2014continu\u00f3 Amelia\u2014. Y no me quit\u00f3 el dolor, porque el dolor no es malo. Pero me ense\u00f1\u00f3 a sentirlo distinto, como si pudiera abrazarlo en vez de empujarlo. Y me ense\u00f1\u00f3 una cosa muy especial: que cuando algo duele, se pueden hacer vueltitas en otra direcci\u00f3n. A veces con los dedos, a veces con los pies, y a veces&#8230; con los pinceles.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana levant\u00f3 la vista.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00bfCon los pinceles tambi\u00e9n?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Amelia asinti\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014S\u00ed. Pero primero, ten\u00e9s que ir a conocerlo. Y mejor si llev\u00e1s tu cajita de acuarelas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana guard\u00f3 silencio. Despu\u00e9s, sin decir nada, meti\u00f3 su cajita en su mochilita con forma de gato, junto con una hoja blanca y su frasquito para el agua. Esa noche no durmi\u00f3 mucho, porque su coraz\u00f3n estaba despierto. No inquieto. Solo despierto.<\/p>\n\n\n\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, cuando subieron el caminito de tierra que llevaba a la casa de Hip\u00f3lito, Juliana sinti\u00f3 algo distinto. Como si el aire supiera que ella ven\u00eda. Como si las hojitas de los \u00e1rboles quisieran cantarle algo bajito. La casa era de madera, con ventanas grandes y olor a galleta.<\/p>\n\n\n\n<p>Hip\u00f3lito estaba en la terraza, tomando un t\u00e9 con una mujer de mirada luminosa. Se llamaba <strong>Martina<\/strong>, y era su esposa. Cuando vieron a Juliana, los dos sonrieron con el coraz\u00f3n. De esos que sonr\u00eden desde adentro.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Hola, Juliana \u2014dijo Hip\u00f3lito, levant\u00e1ndose despacio\u2014. Bienvenida. Me dijeron que vos sab\u00e9s hablar con los colores.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana baj\u00f3 la cabeza. No sab\u00eda si era tan cierto. Pero igual, sac\u00f3 su cajita.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014A veces s\u00ed \u2014susurr\u00f3.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00bfY los colores te han hablado \u00faltimamente? \u2014pregunt\u00f3 \u00e9l, mientras se sentaban bajo un \u00e1rbol enorme.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana hizo un gesto con la cabeza, que no era s\u00ed ni no. Solo \u201cm\u00e1s o menos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Hip\u00f3lito no insisti\u00f3. Solo mir\u00f3 hacia el bosque, como si estuviera esperando algo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00bfQuer\u00e9s que vayamos all\u00e1? \u2014dijo al fin, se\u00f1alando el sendero.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana asinti\u00f3. Y juntos comenzaron a caminar, mientras las hojas cruj\u00edan suavecito bajo sus pies, como si supieran que ese paseo no era cualquier paseo. Como si el bosque tambi\u00e9n entendiera que en ese coraz\u00f3n chiquito hab\u00eda un amor muy grande\u2026 y unas vueltitas que pronto empezar\u00edan a girar en otra direcci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cap\u00edtulo II<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El mago del pelo blanco<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mientras caminaban por el bosque, Hip\u00f3lito y Juliana no hablaban mucho. No hac\u00eda falta. A veces, el silencio tambi\u00e9n es un idioma. Solo se escuchaban los pasos suaves sobre la tierra h\u00fameda, el crujir de las hojitas secas y el susurro bajito del viento entre las ramas. Todo parec\u00eda estar prestando atenci\u00f3n. Como si el bosque mismo supiera que ese paseo ten\u00eda algo especial.<\/p>\n\n\n\n<p>Hip\u00f3lito mir\u00f3 hacia el cielo, donde una mariposa revoloteaba como si tambi\u00e9n quisiera seguirlos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Juliana \u2014dijo con voz tranquila\u2014, \u00bfy qui\u00e9n te ense\u00f1\u00f3 sobre la magia de la acuarela y esas vueltitas que da el coraz\u00f3n?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana se detuvo un momento. Luego, sin mirar directamente a Hip\u00f3lito, respondi\u00f3 con un hilito de voz suave:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Fue Vinny.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00bfVinny? \u2014pregunt\u00f3 Hip\u00f3lito, con una sonrisa.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana asinti\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014S\u00ed\u2026 Un d\u00eda fui a su casa. Ah\u00ed hay muchas cosas bonitas: cuadros por todas partes, estantes llenos de materiales, pinceles, papelitos, l\u00e1pices\u2026 y un mont\u00f3n de sillas. Pero lo m\u00e1s bonito es \u00e9l. Porque, aunque tiene muchas cosas que hacer, cuando yo llego, Vinny deja de hacer todo&#8230; y se sienta a pintar conmigo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hip\u00f3lito se agach\u00f3 un poco para quedar a su altura.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00bfY qu\u00e9 pinta Vinny?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Magia \u2014dijo Juliana, sin pensarlo dos veces\u2014. \u00c9l hace magia con acuarela, pero tambi\u00e9n con l\u00e1pices de color, crayolas, marcadores, tizas y hasta con servilletas. Tiene el pelo todo blanco, como si fuera de nube o de az\u00facar. Por eso yo digo que es un mago. Un mago de verdad.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hip\u00f3lito sonri\u00f3, como si ya hubiera escuchado hablar de ese tipo de magos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00bfY qu\u00e9 m\u00e1s hace ese mago?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Hace preguntas suaves. De esas que no duelen. Y tambi\u00e9n escucha. Me dijo que, si los circulitos en el coraz\u00f3n se pon\u00edan feos, pod\u00eda hacerlos girar para el otro lado, como si fueran remolinitos que se desarman. Me lo dibuj\u00f3, y me lo llev\u00e9. Es como un hechizo, pero con dibujos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hip\u00f3lito asinti\u00f3 despacio, mientras una ardilla saltaba de una rama a otra, mir\u00e1ndolos curiosa.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Vinny suena como alguien que conoce el lenguaje de las cosas que no se ven.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana se encogi\u00f3 de hombros, pero sus ojos brillaban un poquito m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Y tambi\u00e9n me deja usar lo que yo quiera. A veces la acuarela, a veces las tizas. \u00c9l no me dice c\u00f3mo tiene que quedar. Solo me pregunta c\u00f3mo me siento cuando pinto. Y si no quiero hablar, no me dice nada. Solo pinta conmigo, como si supiera lo que estoy pensando.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hip\u00f3lito hizo una pausa. Luego le dijo, en voz casi de secreto:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00bfSab\u00e9s qu\u00e9 creo, Juliana? Que vos tambi\u00e9n sos un poco maga. Porque no todos pueden reconocer a los magos de verdad. Solo los que llevan magia en el coraz\u00f3n pueden ver esa luz en otros.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana se sonroj\u00f3 un poco. No sab\u00eda si era verdad, pero le gust\u00f3 escucharlo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Tal vez \u2014dijo, bajito\u2014. O tal vez es que a veces necesito que me abracen sin brazos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hip\u00f3lito entendi\u00f3. No con palabras. Con el alma. Y entonces, como si el bosque lo supiera tambi\u00e9n, un pajarito cant\u00f3 desde lo alto.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Vamos \u2014dijo Hip\u00f3lito\u2014. A\u00fan hay m\u00e1s magia esper\u00e1ndote. Tal vez hoy, alguien m\u00e1s te quiera ense\u00f1ar algo\u2026 sin decir ni una palabra.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y siguieron caminando. Uno grande, uno chiquito. Dos corazones que sab\u00edan que, aunque no todo se puede arreglar, muchas cosas se pueden abrazar.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cap\u00edtulo III<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La mariposa que susurra<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A medida que avanzaban, el aire del bosque se sent\u00eda m\u00e1s fresco. El sol ca\u00eda filtrado entre las hojas como si fueran vidrieras naturales que pintaban el suelo de verdes, dorados y anaranjados. Juliana caminaba en silencio, pensando en lo que Hip\u00f3lito hab\u00eda dicho: que quiz\u00e1s ella tambi\u00e9n era un poco maga. Eso le hizo cosquillas en el pecho, de las buenas.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue entonces cuando la vio.<\/p>\n\n\n\n<p>Una mariposa azul. No cualquier azul. Era el azul de sus pinturas favoritas. Ese azul que ella siempre eleg\u00eda primero cuando empezaba a pintar: un azul que no era del cielo, ni del mar, ni de ninguna crayola. Un azul que parec\u00eda tener secretos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Mir\u00e1 \u2014dijo Juliana, se\u00f1alando la mariposa que volaba lento, muy cerca.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hip\u00f3lito la observ\u00f3 con calma.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Ella te estaba esperando \u2014dijo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La mariposa revolote\u00f3 una vez, y luego se pos\u00f3 en una rama bajita, justo a la altura de Juliana. Parec\u00eda no tener apuro.<\/p>\n\n\n\n<p>Juliana se agach\u00f3, sin hacer ruido. Se qued\u00f3 mir\u00e1ndola.<\/p>\n\n\n\n<p>Y entonces, algo raro pas\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>No fue que la mariposa hablara con palabras, pero Juliana sinti\u00f3 como si algo suave, muy suave, le acariciara por dentro. Una sensaci\u00f3n que se parec\u00eda a un susurro. Como cuando alguien te habla al o\u00eddo desde adentro del coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00bfVos tambi\u00e9n est\u00e1s triste? \u2014pens\u00f3 Juliana, sin decirlo en voz alta.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y en ese mismo instante, la mariposa movi\u00f3 sus alas despacito. Como si dijera que s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Juliana no sab\u00eda c\u00f3mo lo sab\u00eda. Solo\u2026 lo sab\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00bfY qu\u00e9 hac\u00e9s cuando est\u00e1s triste? \u2014pens\u00f3 de nuevo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La mariposa volvi\u00f3 a mover las alas. Esta vez, se elev\u00f3 un poco, volando en c\u00edrculos, primero hacia un lado\u2026 y luego hacia el otro. Igualito a como Vinny le hab\u00eda dicho que hiciera con los circulitos del coraz\u00f3n. Gir\u00f3 una vez, dos veces, tres. Luego volvi\u00f3 a posarse, como si dijera: \u201cAs\u00ed se hace\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Juliana sonri\u00f3. Se le hizo un nudo en la garganta, pero no de los tristes. Era uno de esos nudos que se hacen cuando algo se entiende sin explicarse.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00bfQuer\u00e9s decirme que a veces uno solo necesita moverse un poco diferente? \u2014susurr\u00f3.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La mariposa abri\u00f3 las alas completamente. Y Juliana vio que no era solo azul. Ten\u00eda bordes dorados, como si la tristeza tambi\u00e9n pudiera tener luz.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Gracias \u2014dijo ella.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Entonces la mariposa se elev\u00f3 una vez m\u00e1s, y esta vez sigui\u00f3 su camino hacia lo alto, dejando un remolino invisible de ternura en el aire.<\/p>\n\n\n\n<p>Hip\u00f3lito no hab\u00eda dicho nada. Pero cuando Juliana volvi\u00f3 a mirarlo, \u00e9l solo dijo:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014No todos saben escuchar a las mariposas. Pero las mariposas s\u00ed saben qui\u00e9n necesita un mensaje.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana se limpi\u00f3 la nariz con la manga de su su\u00e9ter.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Me dijo muchas cosas \u2014respondi\u00f3.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Lo s\u00e9 \u2014dijo Hip\u00f3lito\u2014. Y no hace falta repetirlas. Lo importante es que vos las entendiste.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y entonces siguieron caminando. Sin apuro. Porque en el bosque, los tiempos del coraz\u00f3n siempre encuentran su ritmo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cap\u00edtulo IV<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El zorro que sab\u00eda esperar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El camino se estrech\u00f3 entre \u00e1rboles altos que formaban un pasillo natural. El suelo estaba cubierto de hojas secas que cruj\u00edan bajo los pasos de Hip\u00f3lito y Juliana, como si cada paso fuera una palabra que dec\u00eda \u201csegu\u00ed\u201d, \u201csegu\u00ed\u201d, \u201csegu\u00ed\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>De pronto, Hip\u00f3lito se detuvo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00bfO\u00edste eso? \u2014pregunt\u00f3, con los ojos entornados.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana agudiz\u00f3 el o\u00eddo. Un suave \u201ccrac\u201d se oy\u00f3 entre los arbustos. Pero no era un ruido de susto, ni de peligro. Era m\u00e1s bien un paso cuidadoso, casi t\u00edmido.<\/p>\n\n\n\n<p>De entre las ramas sali\u00f3 un zorro peque\u00f1o, de pelaje rojizo y ojos que no parec\u00edan de animal, sino de alguien que ya hab\u00eda vivido muchas cosas. Caminaba con calma, como quien conoce el bosque desde antes de que existiera el camino.<\/p>\n\n\n\n<p>El zorro se detuvo frente a Juliana. No habl\u00f3. No hizo gestos grandes. Solo la mir\u00f3. Con una mirada que dec\u00eda: \u201cTe entiendo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 me mira as\u00ed? \u2014pregunt\u00f3 Juliana en voz baja, como si no quisiera romper algo delicado.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hip\u00f3lito se agach\u00f3 junto a ella.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Este zorro ha aprendido algo que a veces los humanos olvidamos. \u00c9l sabe esperar. Sabe estar presente sin presionar. Sabe que hay dolores que no se pueden correr. Solo se pueden acompa\u00f1ar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El zorro se sent\u00f3. Ni siquiera pesta\u00f1e\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Cuando vos te sent\u00eds triste \u2014continu\u00f3 Hip\u00f3lito\u2014, a veces no necesit\u00e1s que alguien te diga cosas, ni que te distraigan. A veces solo necesit\u00e1s que alguien est\u00e9. As\u00ed, sin hacer nada. Solo estar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana mir\u00f3 al zorro. \u00c9l no se mov\u00eda. Solo respiraba suave, como si le prestara su silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces ella tambi\u00e9n se sent\u00f3. Frente a \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Por unos minutos, no hubo palabras. Solo los dos, sentados. El bosque entero parec\u00eda guardar silencio tambi\u00e9n, como si respetara ese momento.<\/p>\n\n\n\n<p>Y luego, como si supiera que ya estaba hecho, el zorro se puso de pie. Dio media vuelta y se intern\u00f3 de nuevo entre los \u00e1rboles.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00bfYa se va? \u2014pregunt\u00f3 Juliana.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014S\u00ed \u2014dijo Hip\u00f3lito\u2014. \u00c9l sabe cu\u00e1ndo quedarse\u2026 y cu\u00e1ndo irse.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana asinti\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Fue como\u2026 como si me acompa\u00f1ara por dentro \u2014dijo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Lo hizo \u2014dijo Hip\u00f3lito\u2014. Y vos tambi\u00e9n pod\u00e9s hacer eso con otros, aunque no dig\u00e1s nada. A veces, el silencio de alguien que est\u00e1, vale m\u00e1s que mil palabras.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana se sec\u00f3 una l\u00e1grima que no sab\u00eda si era de tristeza o de alivio. Tal vez de las dos.<\/p>\n\n\n\n<p>Y siguieron caminando.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque en el bosque, las lecciones llegan caminando despacio, con pelaje rojo y pasos suaves.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cap\u00edtulo V<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La tortuga que guardaba secretos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de cruzar un arroyo donde el agua cantaba con voz cristalina, Juliana y Hip\u00f3lito llegaron a una zona del bosque donde todo era m\u00e1s lento. El viento apenas se mov\u00eda, las hojas ca\u00edan despacio, y hasta el tiempo parec\u00eda caminar con pasos largos y suaves.<\/p>\n\n\n\n<p>En medio de un claro, sobre una piedra tibia por el sol, dorm\u00eda una tortuga.<\/p>\n\n\n\n<p>Juliana se acerc\u00f3 despacio. La tortuga abri\u00f3 un ojo, luego el otro, y la mir\u00f3 sin sorpresa, como si ya supiera que ella iba a llegar.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Hola \u2014dijo Juliana.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La tortuga la mir\u00f3. No habl\u00f3. Pero muy despacio, se movi\u00f3 para hacerle espacio en la piedra.<\/p>\n\n\n\n<p>Juliana se sent\u00f3. Hip\u00f3lito se qued\u00f3 un poco atr\u00e1s, como si ese momento fuera solo de ellas dos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Parece que no tiene apuro \u2014susurr\u00f3 Juliana.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Es que ella sabe \u2014respondi\u00f3 Hip\u00f3lito desde atr\u00e1s\u2014 que lo m\u00e1s importante no se corre. Se cuida.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La tortuga estir\u00f3 su cuello y mir\u00f3 a Juliana como si pudiera ver algo m\u00e1s all\u00e1 de sus ojos. Como si supiera que dentro de ella hab\u00eda un r\u00edo de pensamientos que no siempre se dec\u00eda en voz alta.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00bfSab\u00e9s por qu\u00e9 la tortuga lleva su casita encima? \u2014pregunt\u00f3 Hip\u00f3lito.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana neg\u00f3 con la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Porque hay cosas que una guarda, no para esconderlas, sino para darles su tiempo. No todo lo que sentimos necesita ser contado enseguida. A veces, guardar tambi\u00e9n es cuidar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana baj\u00f3 la mirada.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Yo no le cont\u00e9 a mi pap\u00e1\u2026 lo de los circulitos en el coraz\u00f3n \u2014dijo en voz bajita\u2014. Tampoco le cont\u00e9 lo que dibujo cuando estoy sola.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La tortuga se acomod\u00f3 con paciencia, sin juicio.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Est\u00e1 bien \u2014dijo Hip\u00f3lito\u2014. Eso que hac\u00e9s tambi\u00e9n es sabio. Como la tortuga. Guard\u00e1s lo que sent\u00eds. Lo proteg\u00e9s. Y cuando est\u00e9s lista, lo vas a poder mostrar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana toc\u00f3 la c\u00e1scara de la tortuga con cuidado.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Es dura \u2014dijo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014S\u00ed \u2014dijo Hip\u00f3lito\u2014. Pero adentro es suave. Como vos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La tortuga cerr\u00f3 los ojos, satisfecha. Como si dijera: \u201cEntendiste\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Juliana la mir\u00f3 un rato m\u00e1s. Despu\u00e9s se puso de pie.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Gracias \u2014susurr\u00f3.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y la tortuga, sin moverse, pareci\u00f3 sonre\u00edr con los ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras se alejaban, Juliana dijo:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Creo que yo tambi\u00e9n tengo una casita por dentro.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Y est\u00e1 bien tenerla \u2014dijo Hip\u00f3lito\u2014. El coraz\u00f3n necesita rincones tranquilos donde lo que sentimos pueda crecer sin apuro.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y siguieron caminando.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque en el bosque, incluso lo que no se dice, tambi\u00e9n habla.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cap\u00edtulo VI<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El colibr\u00ed que deten\u00eda el tiempo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A medida que se adentraban m\u00e1s en el bosque, los \u00e1rboles se hac\u00edan altos como torres y las flores crec\u00edan en todas las formas y colores. El aire ten\u00eda un olor dulce, como a miel y hojas reci\u00e9n abiertas. Juliana se deten\u00eda a oler cada flor, a mirar los p\u00e9talos, a tocar con la punta de los dedos los colores que parec\u00edan salidos de una caja m\u00e1gica de pintura.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00bfC\u00f3mo puede existir tanto color junto? \u2014pregunt\u00f3 sin esperar respuesta.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En ese instante, un zumbido leve, casi imperceptible, apareci\u00f3 frente a ella. Era un colibr\u00ed diminuto, con el pecho brillante como una joya y las alas movi\u00e9ndose tan r\u00e1pido que casi no se ve\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>Juliana contuvo el aliento.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00bfViste c\u00f3mo se queda en el aire sin caerse? \u2014dijo en un susurro.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El colibr\u00ed la miraba de frente, flotando quieto, como si el tiempo se hubiera detenido solo para \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Hip\u00f3lito se acerc\u00f3 por detr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Este es Yum\u00e9. En lengua antigua, su nombre significa \u201cel que detiene el instante\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00bfC\u00f3mo es eso? \u2014pregunt\u00f3 Juliana sin dejar de mirar al ave.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Yum\u00e9 tiene un secreto \u2014dijo Hip\u00f3lito mientras se agachaba a su lado\u2014: sabe que todo pasa muy r\u00e1pido, menos lo que uno respira con el alma. Por eso, aunque sus alas se muevan tan r\u00e1pido, \u00e9l no corre\u2026 \u00e9l se queda.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana observ\u00f3 c\u00f3mo el colibr\u00ed se acercaba m\u00e1s. Sus ojos parec\u00edan de cristal, y sin hablar, le dijeron todo lo que ella necesitaba o\u00edr.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Yo a veces me acuerdo de mi hermanito \u2014dijo de pronto, sin mirar a Hip\u00f3lito\u2014. Pero me enojo cuando despu\u00e9s me olvido de c\u00f3mo era su voz.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El colibr\u00ed baj\u00f3 un poco m\u00e1s, hasta quedar frente a su nariz. Entonces, como si entendiera todo, se detuvo en el aire\u2026 y simplemente flot\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00c9l no est\u00e1 lejos \u2014dijo Hip\u00f3lito\u2014. Est\u00e1 en vos, en tus recuerdos, en los dibujos que hac\u00e9s, aunque dig\u00e1s que no quer\u00e9s dibujar. Cuando lo tra\u00e9s a tu mente con amor, aunque sea un ratito, lo tra\u00e9s al ahora. Y cuando respir\u00e1s profundo, como lo est\u00e1s haciendo ahora, el tiempo se detiene. Y ah\u00ed, justo ah\u00ed\u2026 \u00e9l te escucha.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana cerr\u00f3 los ojos. Respir\u00f3 hondo. Y en el silencio que qued\u00f3, no sinti\u00f3 tristeza. Sinti\u00f3 compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00bfCre\u00e9s que me oy\u00f3? \u2014pregunt\u00f3.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014S\u00ed \u2014dijo Hip\u00f3lito\u2014. Porque lo que se dice con el coraz\u00f3n, siempre encuentra su camino.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Yum\u00e9 gir\u00f3 sobre s\u00ed mismo, hizo un peque\u00f1o c\u00edrculo en el aire y se fue, como si dibujara con su vuelo una letra invisible que solo Juliana pod\u00eda leer.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014No lo voy a olvidar \u2014dijo ella.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Y si alguna vez sent\u00eds que te olvid\u00e1s \u2014dijo Hip\u00f3lito\u2014, hac\u00e9 lo que hizo Yum\u00e9. Cerr\u00e1 los ojos, respir\u00e1\u2026 y quedate en el aire, con lo que hay, con lo que sos, con lo que fue.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana no respondi\u00f3. Pero una l\u00e1grima suave le resbal\u00f3 por la mejilla. No era de tristeza. Era de ternura.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed siguieron caminando.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque el tiempo, cuando se respira con amor, no se pierde. Se guarda en el alma.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cap\u00edtulo VII<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El venado de los recuerdos compartidos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El camino se volvi\u00f3 m\u00e1s estrecho y el sol bajaba a trav\u00e9s de las ramas como si tejiera hilos dorados sobre la tierra. Juliana caminaba sin prisa, pensando en lo que le hab\u00eda dicho Yum\u00e9. Llevaba una piedrita en la mano, peque\u00f1a y lisa, que hab\u00eda recogido del suelo. No sab\u00eda por qu\u00e9, pero le gustaba apretarla cuando pensaba en su hermanito.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014A veces lo recuerdo ri\u00e9ndose \u2014dijo de pronto, como si hablara con las hojas\u2014. Y se siente lindo\u2026 pero despu\u00e9s me da miedo que, si lo cuento, alguien se ponga triste. Entonces mejor me callo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hip\u00f3lito no respondi\u00f3. Solo se detuvo y levant\u00f3 un brazo se\u00f1alando hacia el claro que se abr\u00eda entre los \u00e1rboles.<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed, como si los esperara, estaba un venado.<\/p>\n\n\n\n<p>Era alto, de ojos dulces y brillantes, con astas que parec\u00edan ramas nacidas del cielo mismo. Ten\u00eda una calma tan grande que parec\u00eda que llevaba siglos escuchando secretos sin decir ni una sola palabra.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Este es Lari \u2014dijo Hip\u00f3lito\u2014. Es el guardi\u00e1n de los recuerdos buenos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana se acerc\u00f3 con cuidado. El venado baj\u00f3 la cabeza y la mir\u00f3 de frente, como si ya supiera lo que ella tra\u00eda en el coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Yo me acuerdo que a mi hermanito le gustaba esconderse debajo de la mesa cuando jug\u00e1bamos a las escondidas \u2014dijo Juliana en voz bajita\u2014. Y un d\u00eda se comi\u00f3 una crayola pensando que era un dulce. Fue muy chistoso.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El venado se acerc\u00f3 un poco m\u00e1s. Luego, con su hocico tibio, roz\u00f3 la mano en la que Juliana guardaba la piedrita.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00bfSab\u00e9s lo que pasa con los recuerdos bonitos? \u2014dijo Lari, con una voz suave, como si soplara desde el viento\u2014. Si uno no los cuenta, si se los guarda y los encierra, se van quedando dormidos\u2026 y un d\u00eda ya no se despiertan. Pero si los compart\u00eds, si los dec\u00eds en voz alta, entonces viven m\u00e1s tiempo. Porque no solo viven en vos, sino tambi\u00e9n en quienes te escuchan.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana lo mir\u00f3 en silencio.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Pero&#8230; \u00bfy si se ponen tristes? \u2014pregunt\u00f3.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Lari se sent\u00f3 sobre sus patas, como un gran sabio que no tiene prisa.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Es cierto, a veces los recuerdos duelen un poco. Pero tambi\u00e9n sanan. Cuando compart\u00eds uno, no le est\u00e1s dando tristeza a otro. Le est\u00e1s regalando la ternura de lo vivido. Est\u00e1s diciendo: \u201cEsto existi\u00f3. Esto fue real. Esto fue lindo\u201d. Y los dem\u00e1s, aunque lloren un poco, tambi\u00e9n sienten el amor que hubo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Pero yo no quiero que se pongan tristes \u2014insisti\u00f3 Juliana.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Y eso habla de tu coraz\u00f3n grande \u2014respondi\u00f3 Lari\u2014. Pero cuando guard\u00e1s todo solo para vos, te hac\u00e9s chiquita por dentro. En cambio, cuando habl\u00e1s, te volv\u00e9s m\u00e1s fuerte. Porque compart\u00eds la carga, y tambi\u00e9n la risa. Y entonces, los recuerdos no se van\u2026 se multiplican.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana pens\u00f3 un momento.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Ayer so\u00f1\u00e9 que \u00e9l me dec\u00eda \u201cno te olvid\u00e9s de cuando brincamos en el charco\u201d. Pero no le cont\u00e9 a nadie.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Pod\u00e9s contarlo ahora \u2014dijo Lari\u2014. Y ver\u00e1s que no duele tanto cuando lo dec\u00eds con amor.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana cerr\u00f3 los ojos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Brinc\u00e1bamos hasta mojarnos todos los zapatos. Y \u00e9l dec\u00eda que las piedras eran barquitos. Me hac\u00eda re\u00edr mucho.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hip\u00f3lito sonri\u00f3, y el venado tambi\u00e9n. Una mariposa blanca vol\u00f3 entre ellos como si celebrara en silencio.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00bfSab\u00e9s qu\u00e9 pasa ahora? \u2014dijo Lari\u2014. Ese recuerdo ya no es solo tuyo. Es de todos los que lo escuchen. Y as\u00ed&#8230; nunca se va a ir.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana apret\u00f3 la piedrita por \u00faltima vez. Luego, sin decir nada, la dej\u00f3 caer junto a una flor.<\/p>\n\n\n\n<p>Y sigui\u00f3 caminando.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta vez, el coraz\u00f3n le pesaba menos. Y su risa, sin darse cuenta, son\u00f3 m\u00e1s alta que antes.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cap\u00edtulo VIII<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El v\u00ednculo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El viento soplaba suave entre los \u00e1rboles altos, y las hojas danzaban como si supieran una canci\u00f3n secreta. Juliana caminaba en silencio, con Hip\u00f3lito a su lado. No hac\u00eda falta hablar; a veces el silencio tambi\u00e9n es compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>De pronto, un ciervo joven de pelaje dorado se acerc\u00f3 desde la espesura. Ten\u00eda unos ojos grandes, tranquilos, como si pudiera ver m\u00e1s all\u00e1 de lo que se ve.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Hola, Juliana \u2014dijo el ciervo, inclinando la cabeza\u2014. Escuch\u00e9 que ven\u00eds buscando respuestas\u2026 y algo m\u00e1s. Tal vez te pueda contar algo que a m\u00ed me ayud\u00f3.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana lo mir\u00f3 con atenci\u00f3n. No ten\u00eda miedo, solo una curiosidad que le temblaba bajito en el pecho.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Cuando era m\u00e1s peque\u00f1o \u2014dijo el ciervo\u2014, perd\u00ed a mi hermana. \u00c9ramos inseparables. Jug\u00e1bamos al borde del r\u00edo, nos cont\u00e1bamos secretos al o\u00eddo, y dorm\u00edamos enroscados cuando el bosque se pon\u00eda fr\u00edo. Un d\u00eda, ella ya no estuvo. Y yo sent\u00ed como si me arrancaran una parte del coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana lo mir\u00f3 en silencio. No hizo preguntas. Solo escuch\u00f3 con el alma abierta.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Durante mucho tiempo pens\u00e9 que, si dejaba de hablar de ella, si la guardaba solo para m\u00ed, el dolor se har\u00eda m\u00e1s peque\u00f1o. Pero no fue as\u00ed. Lo que descubr\u00ed fue que cuando hablaba de ella con los dem\u00e1s, su risa volv\u00eda. Que cuando recordaba c\u00f3mo me miraba, pod\u00eda sentir de nuevo ese calorcito en el pecho. Y que, al contarle a otros lo especial que fue, tambi\u00e9n la manten\u00eda viva en el mundo, no solo en m\u00ed.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El ciervo camin\u00f3 un poco m\u00e1s cerca.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014No siempre es f\u00e1cil hablar, Juliana. A veces parece que las palabras no salen o que, si salen, van a doler. Pero cuando uno habla desde el amor, las palabras no hacen da\u00f1o. Las palabras limpian. A veces llorar no significa tristeza\u2026 a veces significa que el coraz\u00f3n se est\u00e1 limpiando para volver a brillar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana baj\u00f3 la mirada. Una l\u00e1grima se deslizaba por su mejilla, pero su rostro no era de tristeza. Era como si una flor muy adentro hubiera empezado a abrirse.<\/p>\n\n\n\n<p>Hip\u00f3lito, que hab\u00eda permanecido en silencio, se agach\u00f3 a su lado.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Juliana \u2014dijo con voz de algod\u00f3n\u2014, los que ya no est\u00e1n, en realidad nunca se van del todo. Cuando los record\u00e1s con ternura, cuando los dibuj\u00e1s, cuando cont\u00e1s una historia sobre ellos o simplemente cerr\u00e1s los ojos y los sent\u00eds cerquita\u2026 est\u00e1s construyendo un puente invisible. Un hilo dorado que une tu coraz\u00f3n con el de ellos. Ese hilo no se rompe. Aunque pasen los a\u00f1os. Aunque te vayas muy lejos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana levant\u00f3 la vista y lo mir\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00bfY si se me olvida?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hip\u00f3lito sonri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Para eso est\u00e1n los dibujos, las palabras, los susurros, las estrellas. Cada vez que record\u00e1s algo lindo, cada vez que compart\u00eds algo que viviste con \u00e9l, el hilo se hace m\u00e1s fuerte. El v\u00ednculo no se guarda en la memoria. Se guarda en el alma.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana asinti\u00f3. Tal vez no lo entend\u00eda del todo con la cabeza, pero su coraz\u00f3n s\u00ed lo entend\u00eda. Sent\u00eda que algo se acomodaba adentro. Como si una pieza que estaba suelta por fin hubiera encontrado su lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>Y mientras segu\u00edan caminando por el bosque, Juliana pens\u00f3 que tal vez s\u00ed estaba lista para empezar a contar algunas historias. No para estar triste. Sino para que no se perdiera la risa de quien tanto hab\u00eda amado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cap\u00edtulo IX<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un secreto compartido<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El sol comenzaba a esconderse detr\u00e1s de las monta\u00f1as, y los \u00e1rboles se estiraban en sombras largas sobre el camino. Juliana y Hip\u00f3lito ven\u00edan caminando despacito, escuchando c\u00f3mo las ramas cruj\u00edan bajo sus pasos y c\u00f3mo los p\u00e1jaros del bosque cantaban su canci\u00f3n de buenas noches.<\/p>\n\n\n\n<p>El aire se sent\u00eda distinto. M\u00e1s fresco. M\u00e1s suave. Como si tambi\u00e9n el bosque quisiera abrazarlos antes de dormir.<\/p>\n\n\n\n<p>Juliana caminaba con las manos en los bolsillos, pensando en todo lo que hab\u00eda escuchado ese d\u00eda. En el ciervo, en las palabras de Hip\u00f3lito, en ese hilo invisible que un\u00eda corazones, aunque ya no se pudieran ver.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Polito\u2026 \u2014dijo de pronto, como quien despierta de un sue\u00f1o\u2014. \u00bfY si me equivoco al hablar? \u00bfY si hago llorar a alguien?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hip\u00f3lito la mir\u00f3 con ternura. Sus ojos eran como dos fueguitos buenos, de esos que no queman, sino que calientan desde adentro.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014A veces \u2014dijo \u00e9l, con voz suave\u2014 pensamos que guardar un secreto protege a los dem\u00e1s. Pero hay secretos que no se hicieron para guardarse, sino para ser compartidos con amor. \u00bfTe acord\u00e1s de lo que dijiste la primera vez que nos vimos? Que cuando el coraz\u00f3n duele, da vueltitas\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana asinti\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Bueno \u2014continu\u00f3 Hip\u00f3lito\u2014, hay vueltitas que tambi\u00e9n se dan con palabras. Y esas palabras alivian. No solo a vos, tambi\u00e9n a quienes te escuchan.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La caba\u00f1a ya se ve\u00eda a lo lejos, con su luz c\u00e1lida encendida. Pero Hip\u00f3lito se detuvo un momento antes de llegar.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00bfSab\u00e9s una cosa, Juliana? \u2014dijo, agach\u00e1ndose para estar a su altura\u2014. La pr\u00f3xima vez que vay\u00e1s a pintar con Vinny\u2026 podr\u00edas contarle que ten\u00e9s un hermanito. No ten\u00e9s que decir mucho. Solo contarle. Porque tal vez Vinny cree que \u00e9l es el \u00fanico que est\u00e1 triste porque se le muri\u00f3 su perrito. Tal vez en el fondo siente que nadie m\u00e1s entiende ese dolor.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana lo mir\u00f3 sin decir nada. Como si las palabras se fueran acomodando despacito por dentro.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Pero si vos le cont\u00e1s \u2014sigui\u00f3 Polito\u2014, tal vez \u00e9l sienta que no est\u00e1 solo. Tal vez piense: \u201cAh\u2026 Juliana tambi\u00e9n tiene un coraz\u00f3n que da vueltitas\u201d. Y entonces, sin que nadie lo diga, se van a acompa\u00f1ar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La ni\u00f1a baj\u00f3 la mirada. No era miedo lo que sent\u00eda, ni tristeza. Era como si por dentro, el coraz\u00f3n hiciera una vueltita nueva. M\u00e1s lenta. M\u00e1s suave. Una vueltita de confianza.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014No ten\u00e9s que hacerlo hoy \u2014dijo Hip\u00f3lito, poni\u00e9ndole una mano en el hombro\u2014. Ni ma\u00f1ana. Solo cuando sint\u00e1s que ya no es tan pesado. Y cuando sint\u00e1s que contar algo tambi\u00e9n es una forma de cuidar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juliana sonri\u00f3 apenas. Como quien entiende un secreto sin necesidad de decirlo en voz alta.<\/p>\n\n\n\n<p>Y juntos caminaron el \u00faltimo tramo hasta la caba\u00f1a, mientras las estrellas empezaban a colarse entre las ramas del cielo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ep\u00edlogo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las vueltitas del coraz\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esa noche, Juliana durmi\u00f3 profundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez so\u00f1\u00f3 con el bosque, con los animales que hablaban, con Hip\u00f3lito y su voz que parec\u00eda de almohada tibia. O tal vez no so\u00f1\u00f3 nada, pero su coraz\u00f3n, ese coraz\u00f3n tan valiente, sigui\u00f3 dando vueltitas por dentro. Algunas para el dolor. Otras para la memoria.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde aquel d\u00eda, algo nuevo empez\u00f3 a crecer en ella. No era que el dolor desapareciera, no. Pero ya no dol\u00eda igual. Porque ahora sab\u00eda que compartir tambi\u00e9n era sanar, que los recuerdos no se van cuando se nombran, sino que se hacen m\u00e1s fuertes. M\u00e1s bonitos.<\/p>\n\n\n\n<p>Vinny la segu\u00eda esperando en las clases de pintura, con su pelo blanco y su sonrisa de mago bueno. Y Juliana, cuando se sent\u00eda lista, dibujaba. A veces con crayolas, otras con l\u00e1pices, otras con acuarela\u2026 y alguna que otra vez, con el coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Y aunque nunca volvi\u00f3 a hablar del hermanito en voz alta, algo en sus dibujos empez\u00f3 a contarlo todo: el amor, la tristeza, la fuerza, las estrellitas, las risas, el viento suave, los abrazos invisibles.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque hay cosas que no se dicen con palabras, pero que igual se entienden.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque hay magias que solo se aprenden cuando uno se sienta tranquilo, cierra los ojos\u2026 y escucha lo que le dice el coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Y vos, que est\u00e1s leyendo este librito, tal vez tambi\u00e9n ten\u00e9s recuerdos que te hacen dar vueltitas por dentro. Est\u00e1 bien. Cada vueltita es una parte tuya. Y si un d\u00eda quer\u00e9s contarlas, dibujarlas o abrazarlas, que sep\u00e1s que Hip\u00f3lito va a estar contento de saberlo. Porque los corazones que se cuidan entre s\u00ed, siempre encuentran el camino de regreso a la luz.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las aventuras de Hip\u00f3lito \u00bfQui\u00e9n es Hip\u00f3lito? 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