{"id":4387,"date":"2026-06-19T16:46:13","date_gmt":"2026-06-19T16:46:13","guid":{"rendered":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/?p=4387"},"modified":"2026-06-19T16:47:48","modified_gmt":"2026-06-19T16:47:48","slug":"la-basura-que-dejamos-entrar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/la-basura-que-dejamos-entrar\/","title":{"rendered":"La basura que dejamos entrar"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"590\" height=\"393\" data-src=\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/image-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4388 lazyload\" data-srcset=\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/image-1.jpg 590w, https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/image-1-300x200.jpg 300w\" data-sizes=\"(max-width: 590px) 100vw, 590px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 590px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 590\/393;\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vivimos tiempos dif\u00edciles. Dif\u00edciles como naci\u00f3n, dif\u00edciles como ciudadan\u00eda, dif\u00edciles como comunidad humana. Pero creo que estos tiempos tienen una caracter\u00edstica que los vuelve especialmente complejos frente a cualquier otra \u00e9poca que hayamos vivido antes. Nunca hab\u00edamos estado tan expuestos a la informaci\u00f3n. No es que antes no existieran los conflictos pol\u00edticos, las tensiones sociales o las preocupaciones nacionales. Siempre han existido. Lo que cambi\u00f3 fue la velocidad, la intensidad y la cantidad. Hoy llevamos el mundo entero en el bolsillo. Abrimos el tel\u00e9fono y en cuesti\u00f3n de segundos podemos encontrarnos con una discusi\u00f3n pol\u00edtica, una denuncia, una noticia alarmante, una tragedia internacional, un pleito entre ciudadanos, una campa\u00f1a electoral permanente o un video dise\u00f1ado espec\u00edficamente para provocar una reacci\u00f3n emocional dentro de nosotros. Y eso ocurre una y otra vez, todos los d\u00edas, desde que despertamos hasta que cerramos los ojos por la noche.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s, existe algo m\u00e1s que rara vez reconocemos. La inmensa mayor\u00eda de quienes publicamos en redes sociales no somos comunicadores profesionales. No hemos estudiado periodismo. No hemos estudiado comunicaci\u00f3n colectiva. No hemos aprendido c\u00f3mo transmitir informaci\u00f3n sin contaminarla emocionalmente. Lo que hacemos, muchas veces, es pensar en voz alta mientras escribimos. Publicamos cuando estamos molestos. Comentamos cuando estamos frustrados. Compartimos cuando tenemos miedo. Reaccionamos cuando estamos indignados. Y luego cientos o miles de personas reciben esa carga emocional como si fuera informaci\u00f3n objetiva. Poco a poco se va formando una atm\u00f3sfera pesada, un ambiente saturado de opiniones impulsivas, interpretaciones apresuradas y emociones sin filtrar. No siempre estamos compartiendo conocimiento. Muchas veces estamos compartiendo estados emocionales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y como si eso no fuera suficiente, apareci\u00f3 la inteligencia artificial. Una herramienta extraordinaria, poderosa y fascinante, pero que tambi\u00e9n multiplica la cantidad de est\u00edmulos que llegan hasta nosotros. Hoy una sola persona puede generar decenas de art\u00edculos, cientos de im\u00e1genes, videos, publicaciones y opiniones en muy poco tiempo. Podemos recibir contenido constantemente, sin descanso, sin pausas y sin que exista un l\u00edmite natural para la cantidad de informaci\u00f3n que intenta abrirse paso hacia nuestra atenci\u00f3n. El problema no es \u00fanicamente si esa informaci\u00f3n es correcta o incorrecta. El problema es que nuestro cerebro nunca fue dise\u00f1ado para procesar semejante volumen de est\u00edmulos emocionales. Estamos siendo bombardeados por ideas, im\u00e1genes, titulares, comentarios y narrativas durante pr\u00e1cticamente todas las horas del d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y en medio de todo esto llegaron las elecciones. Unos celebraron. Otros quedaron decepcionados. Algunos sienten esperanza. Otros sienten preocupaci\u00f3n. Todos quieren expresar su opini\u00f3n. Todos quieren defender sus argumentos. Todos quieren explicar por qu\u00e9 tienen raz\u00f3n. Y entonces comenzamos a seguir a los diputados como nunca antes. Seguimos a los magistrados de la Sala Tercera y de la Sala Cuarta como nunca antes. Analizamos nombramientos de ministros. Comentamos resoluciones judiciales. Seguimos cada movimiento de la Asamblea Legislativa. Observamos cada declaraci\u00f3n presidencial. Y aunque la participaci\u00f3n ciudadana es valiosa, tambi\u00e9n existe un riesgo enorme cuando dejamos que toda esa informaci\u00f3n ocupe permanentemente nuestra mente. Porque una cosa es estar informado. Otra muy distinta es vivir emocionalmente secuestrado por la actualidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que me preocupa es que muchas personas ya no parecen darse cuenta de todo lo que est\u00e1n dejando entrar. Cada noticia que genera enojo. Cada publicaci\u00f3n que provoca miedo. Cada video que alimenta la ansiedad. Cada discusi\u00f3n que nos roba energ\u00eda. Todo eso entra. Todo eso deja residuos. Todo eso ocupa espacio dentro de nosotros. Y poco a poco nuestro subconsciente comienza a parecerse a un enorme vertedero donde se acumulan preocupaciones, conflictos, frustraciones y problemas que ni siquiera nos pertenecen. Empezamos a cargar emocionalmente con asuntos que est\u00e1n completamente fuera de nuestro control. Nos acostamos pensando en decisiones que jam\u00e1s podremos tomar. Nos despertamos preocupados por conflictos que no podemos resolver. Vivimos con una sensaci\u00f3n constante de tensi\u00f3n como si el pa\u00eds entero estuviera instalado dentro de nuestra cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y ah\u00ed es donde necesitamos detenernos un momento. Porque nuestra mente es nuestra responsabilidad. Nuestra paz es nuestra responsabilidad. Nuestro equilibrio emocional es nuestra responsabilidad. No podemos controlar las decisiones del Gobierno. No podemos controlar a la Asamblea Legislativa. No podemos controlar a los magistrados. No podemos controlar a los medios de comunicaci\u00f3n. No podemos controlar a los influencers. No podemos controlar a millones de ciudadanos que opinan distinto a nosotros. Pero s\u00ed podemos controlar algo muy importante: la puerta de entrada. Podemos decidir qu\u00e9 dejamos pasar. Podemos decidir cu\u00e1nto tiempo dedicamos a consumir conflicto. Podemos decidir qu\u00e9 merece nuestra atenci\u00f3n y qu\u00e9 no. Podemos decidir cu\u00e1ndo una noticia nos informa y cu\u00e1ndo simplemente nos est\u00e1 intoxicando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso quiero proponerte algo profundamente sencillo. Esta noche, antes de acostarte, apag\u00e1 el tel\u00e9fono unos minutos. Cerr\u00e1 los ojos. Respir\u00e1 despacio. Y empez\u00e1 a revisar tu mente como quien limpia una habitaci\u00f3n que ha acumulado demasiado desorden. Preguntate cu\u00e1les problemas realmente est\u00e1n bajo tu control. Cu\u00e1les tienen soluci\u00f3n ma\u00f1ana. Cu\u00e1les requieren una acci\u00f3n concreta de tu parte. Y cu\u00e1les son simplemente preocupaciones que has estado alimentando durante d\u00edas, semanas o meses sin que exista absolutamente nada que puedas hacer para cambiarlas. Porque muchas veces sufrimos m\u00e1s por los problemas imaginados que por los problemas reales. Y mientras seguimos aliment\u00e1ndolos, ellos siguen creciendo dentro de nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No permit\u00e1s que las ratas de la informaci\u00f3n hagan madriguera en tu cabeza. No permit\u00e1s que el ruido se convierta en due\u00f1o de tu paz. No permit\u00e1s que las emociones ajenas administren tu mundo interior. Hay informaci\u00f3n que informa. Pero tambi\u00e9n hay informaci\u00f3n que contamina. Hay noticias que ayudan a comprender la realidad. Pero tambi\u00e9n hay noticias que solamente nos mantienen atrapados en estados permanentes de miedo, rabia o ansiedad. Y aprender a distinguir entre ambas cosas puede ser una de las habilidades m\u00e1s importantes para sobrevivir emocionalmente en esta \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Costa Rica necesita ciudadanos informados. Pero tambi\u00e9n necesita ciudadanos apaciguados. Porque una mente en paz piensa mejor. Decide mejor. Ama mejor. Construye mejor. Y quiz\u00e1s el acto m\u00e1s revolucionario de estos tiempos no sea gritar m\u00e1s fuerte que los dem\u00e1s, ni consumir m\u00e1s informaci\u00f3n que nadie, ni estar permanentemente conectado a la actualidad. Tal vez el acto m\u00e1s revolucionario sea proteger la propia paz interior.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque al final, la puerta de tu mente sigue teniendo un guardi\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y ese guardi\u00e1n sos vos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vivimos tiempos dif\u00edciles. Dif\u00edciles como naci\u00f3n, dif\u00edciles como ciudadan\u00eda, dif\u00edciles como comunidad humana. 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