{"id":4544,"date":"2026-07-09T03:13:50","date_gmt":"2026-07-09T03:13:50","guid":{"rendered":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/?p=4544"},"modified":"2026-07-09T03:13:51","modified_gmt":"2026-07-09T03:13:51","slug":"desde-los-escombros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/desde-los-escombros\/","title":{"rendered":"Desde los escombros"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"589\" height=\"393\" data-src=\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/image-16.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4547 lazyload\" data-srcset=\"https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/image-16.jpg 589w, https:\/\/viniciojarquin.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/image-16-300x200.jpg 300w\" data-sizes=\"(max-width: 589px) 100vw, 589px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 589px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 589\/393;\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9rase una vez un pa\u00eds que parec\u00eda haber entendido algo que muchos otros nunca lograron comprender. Un pa\u00eds floreciente, respetado, estable. Un pa\u00eds que aparec\u00eda entre los primeros lugares de numerosos indicadores internacionales y que era citado con admiraci\u00f3n por su democracia, su institucionalidad y su respeto por los derechos humanos. Un pa\u00eds imperfecto, por supuesto, pero profundamente respetado. Un pa\u00eds que hab\u00eda construido su prestigio gracias al trabajo de generaciones enteras que, con aciertos y errores, fueron levantando una Rep\u00fablica capaz de distinguirse en una regi\u00f3n donde la democracia muchas veces ha sido fr\u00e1gil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era un pa\u00eds donde la gente viv\u00eda razonablemente feliz. Claro que hab\u00eda corrupci\u00f3n. Claro que exist\u00edan instituciones que necesitaban reformas profundas. Claro que hab\u00eda desigualdad, pobreza, inseguridad y un largo listado de problemas que nadie puede negar. Pero, a brincos y a saltos, Costa Rica segu\u00eda avanzando. No porque fuera perfecta, sino porque sus instituciones resist\u00edan, porque exist\u00edan contrapesos y porque, cuando algo se romp\u00eda, todav\u00eda hab\u00eda mecanismos para repararlo. \u00c9ramos un pa\u00eds que, aun en medio de sus problemas, conservaba la capacidad de corregirse. Tal vez lentamente, tal vez con tropiezos, pero siempre avanzando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y quiz\u00e1 precisamente ah\u00ed estuvo nuestro mayor error. La inmensa mayor\u00eda de quienes habit\u00e1bamos este pa\u00eds nunca tuvimos que luchar por esa democracia. Nunca tuvimos que esconder peri\u00f3dicos clandestinos. Nunca tuvimos que vivir una dictadura. Nunca tuvimos que recuperar la libertad despu\u00e9s de perderla. Nacimos con ella. Crecimos dentro de ella. La dimos por sentada. Y cuando uno recibe algo sin conocer el costo que tuvo construirlo, corre el riesgo de no valorar suficientemente lo que tiene&#8230; hasta que empieza a perderlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces lleg\u00f3 un voto. Un voto que muchos emitieron convencidos de que estaban castigando errores del pasado, cansados de viejas decepciones, de promesas incumplidas y de una clase pol\u00edtica que durante a\u00f1os fue perdiendo credibilidad. No todos votaron por las mismas razones, ni ser\u00eda justo pensar eso. Pero aquel voto termin\u00f3 abriendo una puerta que pocos imaginaban. Poco a poco comenzaron a resquebrajarse instituciones que siempre hab\u00edamos considerado s\u00f3lidas. Empezaron a deteriorarse formas de convivencia democr\u00e1tica que cre\u00edamos permanentes. Comenz\u00f3 a da\u00f1arse mucho de aquello que durante d\u00e9cadas fue motivo de orgullo nacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque nadie destruye una democracia de un solo golpe. Primero aparecen peque\u00f1as grietas. Despu\u00e9s se debilitan las columnas. Luego empiezan a ceder las paredes. Hasta que un d\u00eda cualquiera el techo simplemente cae. Y muchas veces, cuando eso ocurre, quienes viven dentro de la casa apenas comprenden c\u00f3mo fue que todo empez\u00f3. Lo que parec\u00eda un hecho aislado termina formando parte de un proceso mucho m\u00e1s grande. Un proceso que solo se entiende cuando ya es demasiado tarde para evitarlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pasaron cuatro a\u00f1os. Y los soportamos. Durante esos cuatro a\u00f1os escrib\u00ed muchas veces que Costa Rica segu\u00eda viva. Que estaba golpeada, s\u00ed. Que la democracia estaba siendo sometida a tensiones enormes. Que la institucionalidad tambaleaba. Pero tambi\u00e9n escrib\u00ed que todav\u00eda era posible reconstruirla. Que hab\u00edamos recibido un golpe muy fuerte, pero que a\u00fan conserv\u00e1bamos suficiente fortaleza para levantarnos. Que si reaccion\u00e1bamos a tiempo, podr\u00edamos empezar a recoger los pedazos antes de que el da\u00f1o fuera irreversible. Siempre dije algo m\u00e1s: que otro golpe igual probablemente no lo resistir\u00edamos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y entonces lleg\u00f3 el segundo golpe. Una parte importante de los costarricenses decidi\u00f3 continuar por el mismo camino. Algunos votaron por esperanza. Otros por hartazgo. Otros por desilusi\u00f3n con administraciones anteriores. Algunos porque realmente creen en ese proyecto pol\u00edtico. Otros porque sintieron que no exist\u00eda una mejor alternativa. Cada quien tendr\u00e1 sus razones, y todas merecen respeto como parte del ejercicio democr\u00e1tico. Pero el resultado fue el mismo: continuar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y para m\u00ed ese fue el segundo golpe. El primero fue un golpe directo al abdomen. Le sac\u00f3 el aire a la patria. La dej\u00f3 doblada, intentando respirar. Durante cuatro a\u00f1os pens\u00e9 que todav\u00eda pod\u00edamos levantarla. Que bastaba con ayudarla a ponerse de pie. Pero cuando muchos corrimos a sostenerla, lleg\u00f3 la segunda patada. Una patada contra alguien que todav\u00eda segu\u00eda en el suelo. Y entonces comprend\u00ed que ya no est\u00e1bamos hablando simplemente de reconstruir. Est\u00e1bamos hablando de sobrevivir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfY ahora qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora muy poco. Porque cuando un proyecto pol\u00edtico pretende transformar profundamente un pa\u00eds, necesita algo m\u00e1s que gobernar. Necesita modificar los contrapesos. Necesita debilitar las instituciones que pueden ponerle l\u00edmites. Necesita avanzar sobre el Poder Legislativo, presionar al Poder Judicial, influir sobre los \u00f3rganos de control, cuestionar a la Fiscal\u00eda cuando incomoda y, poco a poco, ir erosionando cada uno de los pilares que sostienen la arquitectura democr\u00e1tica. No porque esos pilares sean perfectos, sino precisamente porque son fuertes. Y las estructuras fuertes rara vez caen solas. Primero deben ser debilitadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quien pretende permanecer mucho tiempo en el poder nunca empieza controlando a las personas. Empieza debilitando las instituciones. Primero desacredit\u00e1ndolas. Luego enfrent\u00e1ndolas contra la poblaci\u00f3n. Despu\u00e9s intentando condicionarlas. Finalmente procurando sustituirlas o neutralizarlas. Ese libreto no naci\u00f3 en Costa Rica. Tiene demasiados antecedentes en la historia como para que podamos fingir que nunca lo hemos visto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestra institucionalidad ha demostrado durante d\u00e9cadas una enorme capacidad de resistencia. Ha soportado crisis econ\u00f3micas, esc\u00e1ndalos pol\u00edticos, casos de corrupci\u00f3n y conflictos sociales sin derrumbarse. Pero precisamente por esa fortaleza, quien quiera dominar completamente el sistema primero necesita desgastarlo, fracturarlo y convencer a la poblaci\u00f3n de que ya no merece ser defendido. Y ese proceso produce un da\u00f1o inmenso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque nadie reconstruye una casa mientras todav\u00eda la est\u00e1n demoliendo. Primero tiene que terminar el derrumbe. Despu\u00e9s hay que retirar los escombros. Luego revisar cu\u00e1les columnas todav\u00eda sirven. Y solo entonces puede comenzar la reconstrucci\u00f3n. Me temo que Costa Rica todav\u00eda no ha llegado a esa etapa. Seguimos viendo caer paredes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Claro que durante estos a\u00f1os se intentar\u00e1 salvar todo lo que sea posible. Habr\u00e1 funcionarios honestos, jueces independientes, diputados valientes, periodistas responsables y ciudadanos comprometidos tratando de sostener lo que a\u00fan permanece en pie. Y ojal\u00e1 lo logren. Ojal\u00e1 yo est\u00e9 equivocado. Ojal\u00e1 la ca\u00edda no sea tan profunda como hoy la imagino. Pero tambi\u00e9n s\u00e9 que cada nueva ocurrencia que desaf\u00eda la Constituci\u00f3n, cada intento de debilitar instituciones, cada agresi\u00f3n contra quienes piensan distinto, cada discurso cargado de odio, cada ataque contra la prensa, contra la justicia, contra los \u00f3rganos de control o contra cualquier voz inc\u00f3moda, no son hechos aislados. Son nuevos golpes. Golpes contra alguien que ya estaba en el suelo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y me preocupa profundamente que apenas estemos comenzando. Creo que en las pr\u00f3ximas semanas veremos acontecimientos que hace pocos a\u00f1os habr\u00edan parecido imposibles en Costa Rica. En los pr\u00f3ximos meses seguir\u00e1n apareciendo situaciones que muchos jam\u00e1s imaginaron ver en este pa\u00eds. Habr\u00e1 cosas que hoy nos parecer\u00e1n imposibles. Despu\u00e9s nos parecer\u00e1n sorprendentes. M\u00e1s adelante normales. Y finalmente inevitables. As\u00ed funcionan los procesos de deterioro institucional: no nos acostumbramos porque sean correctos, sino porque ocurren todos los d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y entonces llegar\u00e1 ese momento en que muchas personas se preguntar\u00e1n qu\u00e9 fue lo que hicimos. Pero para entonces quiz\u00e1 ya no baste con lamentarse. Lo que hoy todav\u00eda puede detenerse, ma\u00f1ana podr\u00eda ser simplemente parte del paisaje. Lo que hoy parece exagerado, ma\u00f1ana podr\u00eda haberse normalizado. Y entonces reconstruir ser\u00e1 mucho m\u00e1s dif\u00edcil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No s\u00e9 si durante estos cuatro a\u00f1os ocurrir\u00e1 algo que permita llegar al 2030 con suficientes pilares todav\u00eda en pie para empezar la recuperaci\u00f3n. Quiero creer que s\u00ed. Quiero creer que Costa Rica encontrar\u00e1 nuevamente personas capaces de reunir al pa\u00eds alrededor de la democracia, de la institucionalidad y del respeto mutuo. Pero tambi\u00e9n me pregunto qu\u00e9 ocurrir\u00e1 si no lo logramos. Porque cuando una democracia pierde demasiado terreno, recuperarlo puede tomar d\u00e9cadas. Tal vez no estemos hablando de cuatro a\u00f1os. Tal vez estemos hablando de una generaci\u00f3n completa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante meses les ped\u00ed a quienes apoyaban el continuismo que reflexionaran su voto. No les ped\u00ed que votaran por un partido espec\u00edfico. Les ped\u00ed que pensaran en Costa Rica, en las instituciones, en el largo plazo. Muchos lo hicieron. Muchos otros no. Y el resultado ya forma parte de nuestra historia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy, sin embargo, quiero decirles algo muy distinto. Pod\u00e9s seguir siendo oficialista. Ya no importa pol\u00edticamente. Ya cumpliste la funci\u00f3n que esperaban de vos. Tu voto ya fue contado. Tu apoyo ya produjo el resultado buscado. Desde ese instante dejaste de ser indispensable. Volviste a ser simplemente un ciudadano m\u00e1s. Fuiste \u00fatil mientras hac\u00eda falta tu apoyo. Despu\u00e9s de eso, te volviste reemplazable. Siempre fuiste descartable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y hay algo que me preocupa todav\u00eda m\u00e1s. Cuando los pilares comiencen a caer, no van a preguntar por qui\u00e9n votaste. Las instituciones protegen a oficialistas y opositores por igual. La democracia sostiene a quienes la defienden y a quienes la cuestionan. Los derechos humanos cobijan incluso a quienes creen no necesitarlos. Por eso, cuando el edificio termine de desplomarse, los escombros no escoger\u00e1n d\u00f3nde caer. Caer\u00e1n sobre todos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque los escombros no distinguen entre oficialistas y opositores. La \u00fanica diferencia es que muchos de quienes no apoyaron este camino llorar\u00e1n la p\u00e9rdida de Costa Rica; mientras que muchos de quienes s\u00ed lo hicieron tendr\u00e1n que llorarla, adem\u00e1s, con el peso de la culpa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfSab\u00e9s qu\u00e9? Hoy Costa Rica necesita a quienes est\u00e1n trabajando por sostener la democracia, la institucionalidad, la Constituci\u00f3n y los derechos de todos. Necesita ciudadanos vigilantes, personas que levanten la voz cuando sea necesario y que defiendan aquello que durante generaciones nos permiti\u00f3 vivir en paz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A vos ya no te necesitan. Ya cumpliste el papel que esperaban de vos. Tu voto ya fue depositado, tu apoyo ya fue utilizado y, como ocurre tantas veces en la pol\u00edtica, volviste a convertirte en un ciudadano m\u00e1s. Siempre fuiste descartable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y quiz\u00e1 ah\u00ed est\u00e9 la mayor diferencia. Mientras muchos ya empezaron a buscar c\u00f3mo reconstruir el pa\u00eds, otros todav\u00eda no se han dado cuenta de que la casa comenz\u00f3 a derrumbarse. Desde los escombros, todos tendr\u00e1n que volver a empezar. La diferencia ser\u00e1 qui\u00e9n podr\u00e1 hacerlo con la tranquilidad de haber intentado sostener las paredes&#8230; y qui\u00e9n tendr\u00e1 que hacerlo sabiendo que tambi\u00e9n ayud\u00f3 a derribarlas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00c9rase una vez un pa\u00eds que parec\u00eda haber entendido algo que muchos otros nunca lograron comprender. 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