
Hoy Costa Rica conmemora 178 años desde la Fundación de la República. Ciento setenta y ocho años de una historia construida con aciertos y errores, con momentos luminosos y tiempos difíciles, pero también con una convicción que ha atravesado generaciones: este país vale la pena, esta democracia vale la pena y esta República merece ser protegida. Desde Apacigua queremos celebrar esta fecha con orgullo, con gratitud y con esperanza, entendiendo la República no solamente como una forma de organización política, sino como una decisión colectiva de convivir bajo reglas, instituciones, derechos, deberes y límites al poder. Celebramos la posibilidad de disentir sin convertir al otro en enemigo, la libertad de expresión, la separación de poderes, el respeto a la Constitución, el derecho a participar, a cuestionar, a elegir y a exigir cuentas.
Ser República significa comprender que Costa Rica no le pertenece a un gobierno, a un partido político, a una mayoría circunstancial, a una institución ni a una persona. Costa Rica nos pertenece a todos. A quienes piensan de una manera y a quienes piensan distinto. A quienes gobiernan y a quienes fiscalizan. A quienes votan por unos y a quienes votan por otros. A quienes levantan la voz y a quienes trabajan silenciosamente por construir un país mejor. Nuestra historia nos ha enseñado que la democracia no se conserva sola y que las instituciones tampoco se sostienen por inercia. Cada generación recibe una República que otros cuidaron antes y tiene la responsabilidad de entregarla, ojalá más fuerte, a quienes vienen después.
Por eso este aniversario no debería ser únicamente una fecha para mirar hacia atrás. También puede ser una oportunidad para preguntarnos qué República queremos seguir construyendo. Desde Apacigua creemos en una Costa Rica donde el diálogo tenga más fuerza que el insulto, donde las diferencias políticas no destruyan las relaciones humanas, donde la institucionalidad sea respetada, donde la ciudadanía pueda participar sin miedo y donde ninguna persona, ningún grupo y ningún poder se sienta por encima de las reglas que nos pertenecen a todos. Creemos en una patria que no necesita gritar para demostrar fortaleza, una patria capaz de defender sus principios con firmeza y al mismo tiempo conservar la serenidad, una Costa Rica que pueda discutir profundamente sin romperse, corregirse sin destruirse y avanzar sin renunciar a aquello que ha hecho de nuestra democracia una excepción valiosa en nuestra región.
Hoy queremos felicitar a Costa Rica y a quienes todos los días trabajan, estudian, emprenden, enseñan, cuidan, crean, sirven y aportan desde cualquier rincón del país. Felicitar a quienes respetan las instituciones aun cuando una decisión no les favorece, a quienes defienden sus ideas sin atropellar las de los demás, a quienes todavía creen que la política puede ser servicio y a quienes saben que el patriotismo no consiste solamente en ondear una bandera, sino también en cuidar la convivencia, defender los derechos, cumplir los deberes y proteger aquello que es de todos. Porque el amor por la patria no se demuestra únicamente en las fechas solemnes; también se demuestra en la manera en que tratamos al otro, en la forma en que defendemos nuestras instituciones y en la responsabilidad con la que ejercemos nuestra ciudadanía.
Que este 178 aniversario nos encuentre unidos en algo esencial: el amor por Costa Rica. Podemos tener diferencias profundas, podemos discutir el rumbo del país y podemos pensar distinto sobre el presente y sobre el futuro, pero hay una casa común que merece estar por encima de todas esas diferencias. Esa casa se llama Costa Rica. Y esa casa es una República. Hoy la celebramos, hoy la honramos y, sobre todo, hoy renovamos nuestro compromiso de cuidarla.
Feliz 178 aniversario de la Fundación de la República de Costa Rica.
Apacigua
Por la democracia, la institucionalidad, la convivencia y la paz.