La corrupción descubierta (otra vez)

El presidente llega y dice que se encontró con treinta años de corrupción, y la gente lo aplaude por haberlos descubierto.

Pero ya lo sabíamos desde hace treinta años.

Y, además, no los descubrió.

Cuatro años después, se va dejando treinta y cuatro años de corrupción.

Y la gente vuelve a aplaudirlo por haberlos descubierto.

Lo más curioso es que apoya a una candidata rodeada de personas cuestionadas, mientras él mismo carga con decenas de acusaciones, y aun así la gente lo aplaude… por haberlos descubierto.

Esta vez, lo que pasó es que gritaron nombres y nombres, y mientras todos aplaudían, se echaban moneditas a la bolsa.

Encontraron la manera perfecta de ser aplaudidos sin ser cuestionados.

Y entonces la pregunta es inevitable:

¿qué hicieron con toda esa corrupción que, según ellos, descubrieron?

Porque nosotros ya la conocíamos desde hace décadas, pero parece que nadie ha hecho nada para cambiarla.

Hoy más que nunca, urge recuperar los valores y desde ahí trabajar contra la corrupción.

Porque la fórmula que tenemos no ha funcionado.

Y mientras sigamos aplaudiendo los gritos en lugar de exigir resultados, la corrupción seguirá aplaudiéndose a sí misma.

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