Hoy quiero decir solo una cosa: gracias, muchas gracias.
Cuando esta campaña empezó, yo escribía algunos artículos en mi tiempo libre. Poco a poco fue tomando vuelo, convirtiéndose en algo más grande, más serio, más demandante. Empecé a dedicarle más horas, reduciendo mis tiempos de trabajo, hasta estar medio tiempo aquí. Luego casi sin darme cuenta, desde hace un par de semanas, estoy tiempo completo en la campaña y prácticamente sin trabajar en mis actividades habituales.
Los recursos que yo tenía para sostenerme se fueron gastando, y confieso que hubo momentos de preocupación. Pensé que iba a necesitar un empujoncito para no quedarme varado, para no detenerme, para no tener que frenar esto que tanto amo. Y ese empujoncito llegó. No uno. Muchos. Empujoncitos y empujonzotes, constantes, silenciosos, generosos.
No sobra el dinero, pero en ningún momento me he detenido. Cada vez que me pregunto cómo hacer para seguir, aparece un gesto, una compra de un libro, un aporte, un cariño, y la campaña vuelve a tomar impulso.
Y aquí quiero decir algo con absoluta claridad y humildad: yo sé que esto no tiene nada que ver conmigo. Yo sé que quienes han ayudado lo han hecho por Costa Rica. Los felicito por esa solidaridad con la patria, porque muy dentro de ustedes sienten que este país necesita ayuda, conciencia, cuidado. Yo aquí soy solo un instrumento. De alguna forma estoy para servirles a ustedes y al país, nada más.
Así que hoy, al cerrar esta semana —aunque yo trabajo los siete días— quiero decirles gracias a quienes han creído en la campaña “Apacigua tu ser interior”, y, notoriamente, también han creído en mí. Gracias por los aportes, por las donaciones, por las compras de libros.
La próxima semana ya veremos. Pero, curiosamente, no me preocupa. Porque desde que esto empezó, el universo y ustedes me han demostrado que cuando se necesita un empujón… alguien aparece.
De corazón: gracias. 💛
