02 – “Todos son iguales” (la frase que te deja sin futuro)

Hay una frase que se escucha en todos lados. En los recreos, en las esquinas, en los chats, en las casas. A veces la dices tú mismo sin darte cuenta. Suena así: “Todos son iguales”. Y cada vez que alguien la dice, no apaga a un político… se apaga un poco a sí mismo.

Decir “todos son iguales” suena a rebeldía, a desconfianza, a estar de vuelta de todo. Pero en el fondo es una forma elegante de rendirse sin admitirlo. Es una manera de decir: “No voy a mirar, no voy a estudiar, no me voy a involucrar, porque total da lo mismo”. Y no, no da lo mismo. Nunca ha dado lo mismo.

Tú no eres igual a nadie. Tu historia no es igual a ninguna. Tu familia no es igual a otra. Tus decisiones no son iguales a las de nadie más. Entonces, ¿por qué de pronto sí son “todos iguales” justo cuando más necesitas pensar con tu propia cabeza?

Hay gente que quiere que creas eso. Porque cuando tú crees que todo da igual, tú te quedas quieto. Cuando te quedas quieto, otros avanzan. Cuando otros avanzan, deciden por ti. Y luego te toca vivir dentro de decisiones que tú no tomaste.

No te estoy pidiendo que confíes a ciegas. Te estoy pidiendo algo mucho más incómodo: piensa. Lee. Pregunta. Duda. Compara. Cuestiona. Eso sí es rebeldía de verdad. Eso sí es ser libre.

Decir “todos son iguales” es fácil. Hacerte cargo de elegir no lo es. Pero justo por eso vale la pena.

De 18 a 22. Tu voto importa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio