Muchos de nosotros tenemos que trabajar en la semana que queda entre Navidad y Año Nuevo. Aun así, aunque estemos trabajando, esta es una semana rara, distinta. Una especie de vacaciones silenciosas que muchos disfrutan sin darse cuenta. Hay una sensación de retiro, de descanso interno, aunque el cuerpo siga cumpliendo horarios y responsabilidades.
No sé si tú estás trabajando o no. Pero sí quiero invitarte a algo muy concreto: regálale a tu subconsciente una semana de relajación. Una semana sin cargarlo de preocupaciones, de enojo, de discusiones innecesarias. Puedes seguir leyendo los artículos, puedes compartirlos, puedes opinar, reflexionar, conversar. Todo eso está bien. Lo único que te pido es que no permitas que tu subconsciente se sature.
Ayúdalo a descansar. Aunque el cuerpo se canse esta semana, ya sea por trabajo o por actividades propias de las vacaciones, que tu mundo interno no lo haga. Que esté relajado, liviano, disfrutando. Que vaya reuniendo fuerzas, claridad y serenidad para que, llegado el 2 de enero, podamos retomar la conversación, la reflexión y la lucha por el norte que queremos, con más lucidez y menos desgaste.
Descansa. Apacíguate. Tranquilízate. No es retirarse de lo importante; es prepararse mejor para lo que viene.
De momento, mi compromiso es encargarme de lo que esté a mi alcance. En esta semana tendré algunas entrevistas, comentarios y artículos que pronto te traeré, siempre con ese espíritu de apaciguamiento que nos ha unido.
Sé feliz. Respira. Disfruta este pequeño paréntesis. Nos reencontramos muy pronto, con el ánimo renovado y la conciencia despierta.
