25 de diciembre: un día para quedarnos cerca

Hoy es 25 de diciembre. Y más allá de creencias, rituales o tradiciones, es un día distinto. Se siente distinto. Es como si el país entero amaneciera un poco más despacio, con el eco suave de lo que fue la noche de ayer.

Anoche muchos compartimos mesa. Otros compartieron silencio. Algunos rieron a carcajadas, otros se emocionaron, otros extrañaron. Hubo abrazos largos, mensajes tardíos, llamadas que no se hacían desde hace tiempo. Hubo casas llenas y también hubo espacios vacíos que dolieron un poco más. Y todo eso está bien. Todo eso también es Navidad.

Hoy no es un día para discutir, ni para convencer, ni para señalar. Hoy es un día para acompañarnos, aunque sea a la distancia. Para reconocer que cada quien vivió la noche como pudo, con lo que tenía, con quien tenía, con la historia que le tocó cargar este año.

Tal vez anoche brindaste con tu familia. Tal vez con amigos. Tal vez trabajaste. Tal vez fue una noche silenciosa. Sea como sea, llegaste hasta aquí. Y eso ya merece respeto.

Este 25 de diciembre no te pido nada. Solo que bajes un poco el ritmo. Que respires. Que agradezcas lo que sí estuvo. Que tengas compasión por lo que faltó. Que no te exijas estar bien si no lo estás, ni explicar nada si no querés.

Si ayer hubo diferencias en la mesa, hoy dejémoslas reposar. Si hubo palabras que dolieron, hoy no las repitamos. Si hubo amor, cuidémoslo. Si hubo distancia, no la agrandemos.

Hoy es un buen día para escribirle a alguien. Para perdonar un poco. Para perdonarte. Para quedarte cerca, aunque sea con un pensamiento amable.

Seguimos caminando.

Apaciguados.

Acompañándonos.

Porque incluso en medio de todo, todavía sabemos compartir la luz.

Feliz 25 de diciembre.

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