Un llamado, oficio por oficio, en este tiempo en pausa

Quiero hacer un llamado a los educadores y docentes. A quienes forman criterio, pensamiento crítico y conciencia. Ustedes saben mejor que nadie que una democracia no se improvisa y que la libertad se enseña. Este país que entra en elecciones necesita maestras y maestros que voten pensando en el aula del futuro, en la palabra que podrá decirse sin miedo, en el pensamiento que no será censurado.

Quiero llamar a los médicos y al personal de salud. A quienes sostienen la vida en los momentos más frágiles. Votar es también un acto de cuidado. Cuidar el sistema que permite atender sin discriminación, cuidar las instituciones que protegen derechos, cuidar un país donde la salud no dependa del silencio ni de la obediencia ciega.

Quiero llamar a los psicólogos y trabajadores sociales. Ustedes conocen el daño que causa el miedo, la manipulación emocional, el autoritarismo disfrazado de fuerza. Su voto es una extensión de su ética. Voten por un país donde la salud mental no sea perseguida, donde la dignidad humana siga siendo un principio.

Quiero llamar a los estudiantes universitarios. A quienes están aprendiendo a pensar, a cuestionar, a comparar. No permitan que les roben el futuro por cansancio o por indiferencia. Votar es defender la posibilidad de estudiar, de investigar, de crear sin mordazas.

Quiero llamar a los estudiantes de colegio. Aunque algunos todavía no voten, ya están formando criterio. Hablen, pregunten, cuestionen en casa. La democracia también se cuida cuando una generación se atreve a pensar antes de repetir.

Quiero llamar a los emprendedores y pequeños empresarios. A quienes arriesgan, crean empleo y sostienen familias. La estabilidad institucional no es un lujo: es el suelo sobre el que se emprende. Voten pensando en reglas claras, en seguridad jurídica, en un país donde trabajar valga la pena.

Quiero llamar a los comerciantes. A quienes abren la persiana cada mañana sin saber cómo estará el día. La democracia también protege el trabajo cotidiano, la calle segura, el derecho a ganarse la vida sin temor.

Quiero llamar a los artesanos. A quienes trabajan con las manos y la paciencia. Su oficio es herencia cultural. Votar es proteger un país donde la identidad no se pierde ni se aplasta.

Quiero llamar a los músicos. A quienes ponen palabras y melodías donde otros no llegan. La música necesita libertad para existir. Defiendan con su voto el país donde el arte no es perseguido ni silenciado.

Quiero llamar a los diseñadores gráficos. A quienes comunican con imagen, forma y mensaje. Ustedes saben el poder de la narrativa. Usen ese conocimiento también para elegir con conciencia.

Quiero llamar a los fotógrafos. A quienes capturan la realidad. Defiendan con su voto el derecho a mirar, a mostrar, a documentar sin censura.

Quiero llamar a los comunicadores y periodistas. A quienes preguntan, investigan y fiscalizan. La democracia necesita prensa libre. Votar es también proteger el derecho a preguntar.

Quiero llamar a los ingenieros y arquitectos. A quienes piensan país en planos, estructuras y proyectos. Ninguna obra se sostiene sin bases firmes. La democracia es una de esas bases.

Quiero llamar a los abogados. A quienes conocen la Constitución y el Estado de Derecho. Su voto no es neutro: es una extensión de su juramento ético.

Quiero llamar a los funcionarios públicos. A quienes sostienen el Estado día a día. Votar es defender la institucionalidad que ustedes mismos representan.

Quiero llamar a los líderes comunales. A quienes conocen el barrio, la comunidad, la necesidad real. La democracia empieza abajo, pero se decide en las urnas.

Quiero llamar a los líderes religiosos. A quienes acompañan espiritualmente. Cuidar la dignidad humana, la paz y la justicia también pasa por el voto.

Quiero llamar a las madres y padres de familia. A quienes piensan en sus hijos cuando toman decisiones. Voten pensando en el país donde ellos crecerán, hablarán y decidirán.

Quiero llamar a las personas adultas mayores. A quienes han visto al país crecer y cambiar. Su experiencia es memoria viva. No permitan que se pierda lo construido.

Quiero llamar a los jóvenes que votan por primera vez. Este no es un trámite. Es tu entrada formal a la historia del país. Votá con conciencia.

Y finalmente, quiero llamarte a vos. A vos que estás leyendo. No dejés pasar este tiempo en pausa sin pensar. La democracia no se cuida sola. Se cuida cuando cada uno, desde su oficio, su vida y su conciencia, se levanta y vota.

Porque Costa Rica todavía puede respirar en paz.

Pero depende de vos.

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