Por Vinicio Jarquín
Queridos costarricenses:
Estamos en la recta ultrafinal.
Mañana se abren las urnas para recibirnos a todos los costarricenses y permitirnos ejercer uno de los actos más importantes que existen en una democracia: votar.
Elegiremos al próximo presidente de la República para los siguientes cuatro años, y lo haremos en un momento decisivo, delicado y profundamente histórico para el país.
Estamos a pocas horas del día E. El día en que iremos a las urnas y diremos, con serenidad, con convicción y con esperanza, sí a una Costa Rica que cuide su institucionalidad, que respete su Constitución Política y que fortalezca su democracia.
Mañana votamos por un país donde la convivencia democrática sea un valor central. Por una Costa Rica donde el diálogo pese más que la confrontación, donde el respeto vuelva a ser norma y donde las diferencias se tramiten con madurez cívica.
Votamos por una Constitución que se honra, que se protege y que se respeta. Porque la democracia no se improvisa, no se negocia y no se debilita sin consecuencias. Se cuida. Se defiende. Se hereda.
Mañana es nuestro momento.
Mañana iremos a votar, y hasta donde sea posible, iremos vestidos de blanco. Blanco por la nación. Blanco por la patria. Blanco por la República. Blanco por nosotros, por nuestros padres, por nuestros hijos, por nuestros hermanos, por nuestros sobrinos. Blanco por esta patria bendita que nos ha dado tanto y que hoy nos necesita despiertos, firmes y responsables.
Iremos de blanco porque creemos en la paz. Porque en esta campaña hemos trabajado por apaciguarnos. Y aunque algunas veces flaqueamos, elegimos la armonía como norte y la convivencia como camino.
Mañana diremos sí a la democracia. Sí a la paz. Sí al respeto. Sí a las buenas costumbres cívicas.
Mañana iremos a las urnas a fortalecer el tejido democrático del país. No con odio. No con gritos. No con insultos. Sino con votos. Con conciencia. Con amor profundo por Costa Rica.
Porque Costa Rica hoy necesita cuidado. Necesita escucha. Necesita reconstrucción emocional y cívica. Necesita que volvamos a elegir el respeto por encima del ruido y la responsabilidad por encima del enojo.
Eso también se vota. Eso también se decide mañana.
Este es el momento de cuidar a Costa Rica, uno a uno, voto a voto, familia a familia. Todos contamos. Todos importamos. Todos somos responsables.
Costa Rica nos necesita. Y mañana, Costa Rica nos va a mirar a los ojos.
Porque mañana, con absoluta convicción y el más alto patriotismo, saldremos a mantener nuestra democracia, y diremos con firmeza: que nuestra Constitución Política, debe seguir reinando, en un país en el que somos dignos de habitar.
Mañana saldremos a votar, porque es nuestro derecho y nuestra obligación.