Queridos seguidores, amigos y costarricenses en general:
Recientemente escribí un texto dando mi apoyo a doña Laura Fernández Delgado a raíz de una noticia que circula sobre una aparente buena negociación con el Banco Centroamericano de Integración Económica, que según se informa podría representar una rebaja importante en los intereses de un financiamiento. Como ciudadano, y como alguien que observa la vida pública con atención, decidí asumir que la noticia es cierta mientras no se demuestre lo contrario. Y si lo es, corresponde reconocer que se trata de algo positivo para el país. De la misma manera, desde Apacigua Radio también se emiten mensajes de apoyo y buenos deseos para que Costa Rica tenga una buena administración durante los próximos cuatro años. Porque, más allá de las posiciones políticas que cada quien haya tenido durante el proceso electoral, lo cierto es que todos vivimos en el mismo país, todos dependemos del rumbo que tome Costa Rica y todos queremos, en el fondo, que las cosas salgan bien.
Quiero aclarar mi posición, aunque probablemente no sería necesario, porque el movimiento Apacigua tu ser interior, desde su propio nombre, habla por sí mismo. No voté por el continuismo y, en el uso pleno de mi derecho como costarricense, expresé mis ideas y traté de que el resultado electoral fuera distinto. Eso forma parte de la democracia y del derecho que cada ciudadano tiene de participar, opinar y tratar de influir en el rumbo del país. Sin embargo, una vez que el proceso electoral termina y el país ha tomado una decisión, la responsabilidad cívica también cambia de tono. En ese momento, más allá de nuestras preferencias personales, lo único que queda es desearle lo mejor al gobierno que asumirá la conducción del país. No porque uno haya cambiado de opinión, sino porque el bienestar de Costa Rica está por encima de cualquier preferencia electoral individual.
Durante los próximos cuatro años no creo llegar a trabajar con el gobierno, y si alguna vez llegara a ocurrir algo en ese sentido lo informaría con total transparencia, como siempre lo he hecho. Pero independientemente de eso, como costarricense tengo que desearles lo mejor para nuestro bien común. Eso no significa que renuncie a ser crítico cuando algo no me parezca correcto. Significa, simplemente, que mi crítica seguirá teniendo el mismo enfoque que he tratado de mantener hasta ahora: una crítica desde el respeto, desde el análisis y desde la búsqueda de algo mejor para el país. Mi pluma seguirá activa cuando considere que hay asuntos que deben señalarse, pero siempre procurando mantener un tono que no alimente el odio ni el enfrentamiento innecesario.
Porque apaciguar —o vivir apaciguado— no significa aceptar todo ni bajar la cabeza. No significa renunciar a pensar ni dejar de señalar aquello que uno considera equivocado. Apaciguar es otra cosa. Es un tono al hablar. Es una forma de enfrentar las diferencias sin caer en la agresión permanente. Es mantener la calma incluso cuando el entorno se llena de ruido. Es recordar que la firmeza no necesita gritos y que la crítica no necesita insultos.
Para mí, apaciguar también significa mantenerme en paz, pase lo que pase. Significa entender que aquello que puede cambiarse requiere nuestro esfuerzo, nuestra participación y nuestra voz. Pero también significa aceptar que hay cosas que no dependen de nosotros y que, cuando eso ocurre, lo que corresponde no es vivir en una pelea permanente, sino buscar rutas alternas, construir desde otros espacios y seguir aportando desde donde sí podemos hacerlo.
Ese ha sido el espíritu del movimiento Apacigua tu ser interior, y ese seguirá siendo el espíritu que guíe mis palabras, mis artículos y mis acciones durante los próximos años. Porque al final, más allá de los gobiernos que pasan y de los ciclos políticos que cambian, el país sigue siendo de todos. Y Costa Rica siempre valdrá la pena cuidarla con serenidad.
