Necesitamos un cambio urgente en la Constitución
Definitivamente necesitamos cambiar la Constitución Política de Costa Rica. Y urgente.
Resulta que el país más poderoso del planeta, una nación que posee uno de los aparatos militares más grandes y sofisticados de la historia de la humanidad, ha pedido ayuda en la lucha contra el narcotráfico.
Y claro, nosotros no podemos fallar.
Por eso nuestro nuevo líder —un pacifista ejemplar, un hombre de acuerdos y armonía, y un evidente enemigo de cualquier tipo de contrabando— decidió responder con valentía.
“Nosotros”, dijo.
Y sin pensarlo demasiado, puso a disposición del titán global nuestras fuerzas disponibles: la Guardia Civil, los guardaparques de Manuel Antonio… y, por si acaso, los policías municipales que cuidan los parquímetros.
Porque cuando la historia llama, Costa Rica responde.
Es hora de ayudar.
Aunque para eso primero tengamos que cambiar un pequeño detalle llamado Constitución Política, que todavía insiste —de forma bastante anticuada— en que Costa Rica es un país sin ejército y con una tradición de neutralidad.
Pero bueno.
Cuando los titanes del mundo piden ayuda, uno no puede ponerse a leer la letra pequeña.