El asueto y la democracia

He visto que el presidente decreta asueto para el 8 de mayo, con el fin de que el sector público participe en el traspaso de poderes. Y sí, lo digo sin rodeos: yo no comparto esa línea política, no creo en ese proyecto y, desde mi posición personal, este cambio de mando no es algo que me genere entusiasmo. Incluso, si soy completamente honesto, hay una parte de mí que lo vive con una sensación de tristeza.

Pero también hay algo que no puedo ignorar, y que sería muy fácil dejar de lado cuando uno está en desacuerdo: ese mismo día que para algunos puede ser incómodo, representa para otros una celebración legítima. Porque más allá de simpatías o rechazos, lo que ocurre es un traspaso de poder dentro de un sistema democrático que sigue funcionando.

Y eso importa.

Porque quienes dieron su voto, quienes creyeron en una opción y la llevaron hasta la victoria, tienen el derecho de celebrar. Tienen el derecho de asistir, de acompañar, de sentirse representados en ese momento. No porque todos tengamos que compartir su visión, sino porque así funciona la democracia cuando es real: unos ganan, otros no, y aun así el sistema se respeta.

En otros momentos he sido claro con mis posiciones, incluso crítico con decisiones electorales que no comparto. Pero este no es un momento para eso. Este es un momento para algo más difícil: reconocer sin arrogancia que hay una mayoría que decidió, y que esa decisión tiene consecuencias institucionales que deben respetarse.

Respetar la democracia no significa dejar de cuestionar lo que viene.

El asueto, en ese sentido, no es un premio político. Es una señal de que el acto democrático tiene un valor simbólico que trasciende las diferencias. Permite que quienes quieran participar lo hagan, que quienes quieran observar lo hagan, y que el país, al menos por un momento, se detenga a ver uno de los procesos más importantes que tiene.

Podés no estar de acuerdo. Podés no celebrarlo. Podés incluso sentirte distante de lo que representa.

Pero aún así, podés respetarlo.

Y ahí es donde la democracia demuestra si de verdad está viva.

Y para todos mis amigos de apacigua tu ser interior: La recomendación de siempre: apacíguense. Es normal que desde el Poder Ejecutivo se haya decretado un día de asueto para esta celebración. De nada sirve pelear con cosas que sí tienen sentido.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio