
Este domingo es la Marcha del Orgullo en Costa Rica. Y aunque el nombre lleva la palabra “orgullo”, no es un desfile de vanidades ni una necesidad de llamar la atención. Es una celebración de existencia, una caminata de memoria, de resistencia y de futuro.
Marchamos por muchas razones, pero empecemos por aclarar una:
La marcha no es para los heterosexuales. No marchamos para pedir permiso, ni para agradar a nadie. No marchamos para ser aceptados, porque ya somos parte de esta sociedad. Porque trabajamos, pagamos impuestos, criamos hijos, cuidamos a nuestros padres, enseñamos en las escuelas, salvamos vidas en los hospitales, diseñamos, construimos, cocinamos, soñamos… somos sociedad, no sus invitados.
Tampoco marchamos para ganarnos el respeto de los demás. El respeto no se pide ni se suplica. El respeto se merece por el simple hecho de existir. Y existimos. Vaya que existimos. Con todas las letras, los colores, los acentos y los matices. Con historia, con heridas, con conquistas, con futuro.
Marchamos, sobre todo, por la alegría de ser lo que somos. Por el derecho a amar sin miedo. Por quienes aún no pueden. Por quienes no están. Por quienes vinieron antes y abrieron el camino. Marchamos por las travestis que se escondían entre sombras para sobrevivir. Por los chicos expulsados de sus casas. Por las lesbianas invisibilizadas durante décadas. Por los que murieron de VIH en soledad. Por quienes aún hoy, en muchos lugares, no pueden tomarse de la mano sin mirar por encima del hombro.
Pero también marchamos porque queremos celebrar.
Celebrar la vida.
Celebrar los logros.
Celebrar el amor.
Celebrar que estamos vivos, y juntos.
Celebrar que podemos vernos, abrazarnos, bailar, reírnos, mirarnos a los ojos y saber que no estamos solos.
Marchamos porque es hermoso ser lo que somos.
Porque no tenemos nada que esconder.
Porque este domingo nos volveremos a encontrar como cada año: con lentejuelas, pancartas, besos, lágrimas, banderas, música y orgullo.
Mucho orgullo.
Y porque cada paso que damos en esa marcha lleva la historia de tantos pasos que no se pudieron dar antes.
Marchamos porque nos lo merecemos.
Marchamos porque es una fiesta.
Marchamos porque somos amor.
Y si acaso estás viendo esto desde la incomodidad, desde el prejuicio, desde la homofobia vestida de “opinión”, queremos recordarte algo con cariño, pero con firmeza: esta marcha no es para vos. No todo tiene que ver con vos. No estamos aquí para provocarte, ni para incomodarte, ni para desafiar tus creencias. No estamos aquí para empujarte fuera del clóset si no querés salir. Quedate ahí, si es lo que decidiste. Pero dejanos en paz a quienes tuvimos el coraje de abrir la puerta. Porque lo único que hacemos afuera es vivir, amar, bailar, abrazarnos. Tal vez no sea que te molesta lo que hacemos, sino lo que te despierta. Y eso, eso ya no es nuestro problema. Que encuentres paz.
Vinicio Jarquín
Director de Orgullo Gay CR