Cuando uno siente que sí está moviendo algo

Durante los últimos cuatro días, en medio de tantos análisis, discusiones, publicaciones, videos, actuaciones políticas y opiniones cruzadas alrededor del proyecto de ley de modernización del ICE, pasó algo que al menos para mí fue interesante observar.

Mientras desde Apacigua intentábamos entender mejor el tema, leer, escuchar, preguntar y analizar, y mantener conversaciones con diputados, exdiputados, expresidentes, magistrados y miembros de la sociedad académica costarricense, también empezó a generarse algo más.

Poco a poco comenzaron a aparecer ciudadanos leyendo proyectos de ley completos. Personas tratando de entender conceptos técnicos que normalmente jamás habrían leído. Gente preguntando, comparando posiciones, dudando, cuestionando y tratando de comprender qué podía significar realmente aquella discusión para el país. Y honestamente, eso ya tiene valor.

Porque más allá de si el proyecto era bueno, malo, mejorable o peligroso, algo sí quedó claro para mí: Costa Rica todavía tiene ciudadanos capaces de involucrarse cuando sienten que algo importante está ocurriendo.

En medio de todo eso, también fueron ocurriendo conversaciones privadas, llamadas, intercambios de criterios y reflexiones con personas que participan activamente en la vida pública nacional. Algunas escuchaban. Otras cuestionaban. Algunas aportaban datos o perspectivas que no habíamos considerado. Y quizá, en medio de todo ese intercambio humano e intelectual, ciertas ideas lograron moverse de un lugar a otro, aunque sea apenas un poco.

No lo digo como una victoria. Mucho menos como un mérito exclusivo de Apacigua. Sería irresponsable afirmar algo así. Pero sí creo que cuando las conversaciones se abren con respeto, cuando se intenta comprender antes de atacar y cuando diferentes sectores empiezan a escucharse entre sí, algo inevitablemente termina ocurriendo dentro de la consciencia colectiva.

Claro, tampoco existe forma real de medir cuánto de eso tuvo relación con Apacigua. Tal vez muy poco. Tal vez nada. Tal vez simplemente coincidimos con un momento donde muchas personas ya venían observando el tema con preocupación genuina.

Pero aun así, me gusta pensar que este espacio sí ayuda a mover pequeñas cosas. No necesariamente para decirle a la gente qué pensar, sino para recordar que pensar sigue siendo importante.

Y quizá por eso algunas personas nos dicen cosas enormes, como que Apacigua ayudó a disminuir el abstencionismo en las elecciones pasadas o que incluso tuvo alguna influencia indirecta sobre ciertos resultados políticos. Honestamente, demostrar algo así sería prácticamente imposible. Probablemente ni siquiera sea cierto. Pero confieso que me gusta sentir que este proyecto es más que una página donde se comparte información y opinión.

Me gusta pensar que también construimos puentes. Que acercamos ciudadanía e instituciones. Que abrimos conversaciones donde normalmente solo habría insultos. Que ayudamos a algunas personas a detenerse un momento antes de reaccionar desde la rabia o desde el fanatismo.

Y si tú eres parte de Apacigua, aunque sea leyendo en silencio, compartiendo publicaciones, comentando o simplemente observando, creo que puedes sentirte orgulloso u orgullosa de eso. Aunque no podamos probar absolutamente nada. Porque no todo lo importante en la vida viene acompañado de estadísticas.

Y si aparece el odioso de siempre diciendo que todo esto es “hablada de paja”… bueno… déjame decirte algo con honestidad: Tal vez sí. Pero nos gusta sentir que así es.

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