La presidente tomó el volante

En medio de una Costa Rica cansada de escuchar diagnósticos, estadísticas, explicaciones y promesas sobre seguridad, la presidenta Laura Fernández tomó una decisión que, honestamente, merece ser reconocida. No delegó completamente el tema. No lo dejó únicamente en manos de ministros, jerarcas o mandos policiales. Decidió asumir personalmente el seguimiento semanal de la lucha contra el crimen organizado. Y eso, más allá de posiciones políticas, tiene un peso importante.

Porque cuando un presidente o presidenta coloca un tema como prioridad absoluta y además decide involucrarse directamente en el seguimiento, inevitablemente envía un mensaje fuerte al aparato estatal: esto ya no es solamente un discurso. Ahora hay presión política directa, revisión constante y una figura presidencial observando resultados. Y Costa Rica necesitaba sentir precisamente eso. Necesitaba sentir que alguien tomó el volante.

Las reuniones semanales con Fuerza Pública, Policía Penitenciaria, Guardacostas, Policía de Fronteras y otros cuerpos de seguridad podrían convertirse en un punto de inflexión importante si realmente logran articular mejor las acciones del Estado. Porque durante muchos años una de las grandes críticas ciudadanas ha sido justamente la sensación de desorden, lentitud y fragmentación institucional frente al crecimiento del crimen organizado.

También hay algo simbólicamente poderoso en el mensaje. Porque durante mucho tiempo la narrativa política alrededor de la inseguridad fue casi contemplativa: diagnósticos, análisis, mesas, discursos, estudios y preocupación constante. Pero ahora aparece una presidenta diciendo algo mucho más directo: “La pelea es peleando”.

Y sí, la frase puede gustar más o menos dependiendo de quién la escuche. Pero transmite algo muy claro: presencia, involucramiento y disposición a asumir personalmente esta lucha.

Y cuando una presidenta decide anunciarlo públicamente ante el país, en un medio nacional como Noticias Repretel, también está enviando un mensaje importante: la seguridad dejó de ser un tema secundario y pasó a convertirse en una prioridad visible de gobierno.

Por eso creo que corresponde felicitar a doña Laura por tomar el control directo de la estrategia de seguridad del país. Porque Costa Rica necesita liderazgo, coordinación y presencia institucional frente a una realidad que durante años ha venido golpeando a demasiadas comunidades.

Si estas reuniones semanales logran mejorar coordinación, fortalecer inteligencia policial, aumentar presencia territorial y devolver tranquilidad a comunidades golpeadas por la violencia, entonces estaremos frente a una decisión importante y valiente.

Porque al final, más allá de partidos, discursos o simpatías políticas, hay algo que todos queremos volver a sentir: que este país todavía puede recuperar la paz sin resignarse al miedo como forma normal de vida.

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