Hoy repartimos medallas… y también regaños ciudadanos

Hoy ha sido un día difícil para muchos costarricenses que, desde una silla, frente a una pantalla o escuchando la transmisión de los acontecimientos nacionales, observamos con preocupación cómo se tensionan los Poderes de la República y cómo nuestra institucionalidad es puesta a prueba.

“Desde Apacigua tu ser interior” somos un movimiento de apaciguamiento, sí; pero también creemos en la fiscalización ciudadana, en la defensa de nuestros valores, de nuestras raíces y de esa Costa Rica que aprendimos a respetar. Apaciguar no significa callar. Significa levantar la voz sin odio, con firmeza y con respeto.

Por eso hoy hemos decidido hacer algo simbólico. Hoy repartimos medallas.

Antes de hacerlo, queremos dejar absolutamente claro que Apacigua no tiene color político. No defendemos partidos. Defendemos la democracia, la Constitución Política, la institucionalidad republicana y la indispensable separación de poderes.

Dicho eso, entregamos una medalla a la señora Patricia Solano, por el aplomo, la serenidad y la dignidad con que respondió a cuestionamientos que, desde nuestra perspectiva, estuvieron cargados de confrontación. En momentos que para muchos habrían resultado incómodos, ella respondió con calma y con altura.

También entregamos una medalla al diputado Antonio Trejos Mazariegos, por la preparación demostrada en su intervención. Más allá de las diferencias ideológicas que cualquier ciudadano pueda tener con él o con su partido, consideramos justo reconocer cuando un representante popular estudia, argumenta y cumple su función con seriedad.

Pero las medallas no fueron las únicas que repartimos.

A quienes hoy actuaron como si las instituciones les pertenecieran, o como si el poder fuera un patrimonio personal y no una responsabilidad temporal, les enviamos un regaño ciudadano, firme y contundente. Ningún cargo público está por encima de la República.

Reconocemos también la labor de la diputada Janice Sandí, al ejercer el control político que corresponde a una Asamblea Legislativa. Y dirigimos un llamado respetuoso a la señora Yara para recordar una verdad que trasciende cualquier legislatura: la Presidencia de la Asamblea Legislativa no es un título de propiedad. Es un llamado al servicio.

Todos pasan por ese escritorio. Nadie se lo lleva. Pero la forma en que cada persona ejerce esa responsabilidad queda escrita para siempre en la historia del país.

Costa Rica ha superado momentos difíciles antes. También superará este. Porque las personas pasan, los gobiernos cambian y los cargos terminan; pero las instituciones deben permanecer.

Desde Apacigua seguiremos reconociendo lo que merece ser reconocido y señalando, con respeto pero sin temor, aquello que consideremos contrario a los valores democráticos que deseamos preservar.

Apacigua tu ser interior.

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