
Recientemente escuché señalar que los salarios de los magistrados en Costa Rica están entre los más altos de América Latina. Puede ser cierto y es perfectamente válido discutirlo. Costa Rica es además un país caro y todos conocemos las enormes diferencias salariales que existen entre algunos puestos públicos y lo que gana una gran parte de la población. Pero, ya que estamos comparando salarios de altos funcionarios con los de otros países, me pareció interesante hacer exactamente el mismo ejercicio con la Presidencia de la República.
Las diferencias son enormes. En una comparación reciente de salarios presidenciales en América Latina, Bolivia aparece con unos US$2.096 mensuales, Argentina con US$2.688 y Nicaragua con US$3.200. En el otro extremo aparecen salarios como los de Perú, con aproximadamente US$10.617, Brasil con US$11.042 y Costa Rica con US$12.349 mensuales. En una comparación regional más amplia, Colombia y Uruguay tienen remuneraciones todavía superiores. Es decir, Costa Rica está claramente en el grupo de países con las remuneraciones presidenciales nominales más altas de la región.
Hay un dato particularmente llamativo: la Presidencia de Costa Rica tiene hoy asignado un salario aproximadamente US$1.307 mayor que el de la Presidencia de Brasil, un país con más de 200 millones de habitantes y una economía muchísimo mayor que la costarricense. Esto, por supuesto, no demuestra por sí mismo que un salario sea correcto o incorrecto; simplemente aporta otra referencia para la discusión.
Y hay otra particularidad costarricense que vale la pena explicar. Durante la administración de Rodrigo Chaves, el presidente recibía alrededor de ₡2,9 millones mensuales, porque su nombramiento estaba sujeto al régimen salarial anterior. Para el cargo presidencial que asumió Laura Fernández comenzó a regir el salario global establecido para las nuevas autoridades, de aproximadamente ₡5,57 millones mensuales. No se trata simplemente de que una administración decidiera duplicar el salario de la siguiente presidenta, sino del efecto del nuevo esquema de salario global aplicable a quienes ingresan posteriormente al puesto.
Entonces sí: hablemos de los salarios de los magistrados, comparémoslos y discutamos si son razonables. Pero hagamos también el mismo ejercicio con quienes ocupan los demás puestos más altos del Estado. Si vamos a hablar de salarios de magistrados, hablemos también de salarios de presidentes.
Nota adicional:
Estos números son engañosos, porque el costo de la vida de los diferentes países es distinto, pero es igual de engañoso, como cuando se comparan los salarios de los magistrados.
Fuentes:
IA: PollsMx y el Financiero