La humildad de no saber

El empresario Don Stockwell fue liberado esta mañana, después de su detención. Y, como era de esperar, las redes sociales ya explotaron. Quienes lo consideraban inocente presentan la noticia como confirmación de lo que pensaban; quienes lo consideraban culpable, algunos sin haber leído una sola línea del expediente, la utilizan para criticar al Poder Judicial. Pareciera que cualquier desenlace sirve para sostener la posición que cada uno había tomado de antemano.

Pero una detención no demuestra culpabilidad, como tampoco una liberación, por sí sola, demuestra inocencia. Sin conocer el expediente ni las razones de una decisión, deberíamos tener más prudencia antes de convertir nuestras sospechas en sentencias. Podemos preguntar, cuestionar y pedir explicaciones; lo que no podemos es pretender que nuestra opinión sustituya las pruebas.

También necesitamos humildad: aceptar que no lo sabemos todo, que podemos equivocarnos y que las cosas no siempre van a confirmar lo que creemos. Aceptar una decisión no significa renunciar al pensamiento crítico; significa reconocer que, para cuestionarla con fundamento, primero debemos comprenderla. Yo también puedo tener dudas, pero tener dudas no me autoriza a declarar culpable a nadie ni a desacreditar una institución porque una noticia no coincide con mis expectativas.

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