
Hoy quiero hablarte bajito, como cuando uno se sienta con un amigo en la mesa de la cocina y deja el celular boca abajo para escucharse de verdad. Esta semana han pasado cosas lindas con lo que he venido escribiendo: llegaron muchísimos mensajes, algunos de gente que no piensa como yo, pero que igual encontró paz en las palabras. Eso me conmovió. Me recordó que cuando se escribe sin rabia, la gente no se siente atacada: se siente invitada.
No quiero convencerte de nada. Quiero acompañarte. Vivimos rodeados de ruido, de titulares, de frases hechas; y la tentación de gritar es grande. Pero yo prefiero hablarte despacio, con respeto, y confiar en tu criterio —en el vos que piensa mejor cuando respira hondo.
Quiero contarte, además, que yo tampoco soy neutral. Soy un costarricense más, con mis inclinaciones, mis dudas y mis esperanzas. A veces se me nota, y está bien. Pero por encima de todo está la intención: que no perdamos la paz interior, que no dejemos que el tono de afuera nos robe el modo en que nos tratamos por dentro.
Y ahora te pido algo sencillo. Para vos que me estás leyendo —aunque quizá no te conozca y no sepa por quién vas a votar— hacete un favor, un favor para vos mismo y para Costa Rica: regalate unos minutos para pensar con calma en tu decisión. Preguntate por qué hoy te inclinarías por esa persona o ese grupo. Revisá si esas razones pesan de verdad, si te sostienen cuando las mirás a la luz del día. Si al final sentís con convicción que son la mejor opción para conducir el país durante los próximos cuatro años, seguí adelante y viví en paz con tu decisión. Pero hacé esta revisión, porque muchas veces nos dejamos llevar por impresiones, por un mensaje ingenioso, por un chisme o por el comentario de alguien cercano. Eso no siempre basta para escoger a quien va a dirigir un país. Si ya estás seguro, mantenete firme; y si no lo estás, mantenete abierto a recibir información que aclare tu camino.
Gracias por leerme, por escribirme, por estar. Yo sigo acá, con los pinceles, con los textos, con la vida de todos los días… y con la esperanza de que, si cada uno se cuida por dentro, el país entero respira mejor.
Un abrazo,
Vinicio Jarquín
“Apacigua tu ser interior para tomar mejores decisiones”.