Tú, que todavía no sabes si ir a votar, este mensaje es para ti. No estás solo. Sé que estás cansado, desilusionado, harto de promesas rotas y de la sensación de que nada cambia. Pero este no es el momento de rendirse. Este es el momento de ser, tú mismo, el Juan Santamaría que salva la patria.
La historia no siempre la escriben los poderosos; muchas veces la deciden los silenciosos, los que un día se levantan y dicen: “Hoy sí voy a hacer algo”. Juan Santamaría no fue general, ni político, ni figura pública. Fue un muchacho del pueblo, uno más, que dio un paso al frente cuando otros dudaban. Hoy, ese paso al frente se llama votar.
No se trata de fanatismos ni de banderas, sino de conciencia. Votar no es un trámite, es una declaración de amor por lo que somos y por lo que todavía podemos ser. Es decirle al país: “Todavía creo en ti”. Es negarte a que otros decidan tu destino. Porque cuando los buenos se abstienen, los oportunistas celebran.
Si no votas, alguien votará por ti. Y ese voto podría fortalecer el continuismo, ese sistema que ha sembrado división, desprecio y manipulación. Pero si te levantas, si caminas hasta la urna y marcas tu elección con serenidad y esperanza, estarás devolviéndole a Costa Rica su aliento.
Recuerda que el fuego de la independencia no nació de los discursos, sino del coraje de una sola persona que se atrevió a encenderlo. Este 2026, ese fuego está en tus manos. Cada voto cuenta, cada decisión pesa, cada ciudadano importa.
No importa si nunca has votado, o si te decepcionaron las últimas elecciones. Este es el momento de volver a creer, de recuperar la fe en lo posible. Porque si tú, y los que piensan como tú, deciden quedarse en casa, entonces perderemos algo mucho más grande que una elección: perderemos la esperanza.
Levántate, camina, vota. No por rabia, sino por amor. No por un partido, sino por la patria.
Porque hoy, el héroe no lleva tambor ni fusil. Lleva una cédula y un corazón valiente.