Carta a enfermeros y enfermeras

Enfermeros y enfermeras,

Vos estás donde la teoría se vuelve cuerpo, donde el sistema de salud deja de ser un organigrama y se convierte en personas reales. Sos quien acompaña, quien observa, quien sostiene cuando el miedo aparece y cuando el dolor no da tregua. Tu trabajo no se mide solo en procedimientos, se mide en presencia, en humanidad y en una atención constante que muchas veces pasa desapercibida.

Has trabajado en condiciones difíciles, con turnos largos, con escasez de personal y con una presión emocional que no siempre se reconoce. Has visto cómo un sistema funciona cuando hay planificación, respaldo y respeto, y cómo se resiente cuando falta inversión, cuando se improvisa o cuando se normaliza el desgaste del personal como si fuera parte del oficio. Vos conocés esa diferencia porque la vivís todos los días.

Desde tu lugar, entendés que la salud pública no se sostiene solo con discursos ni con aplausos ocasionales. Se sostiene con instituciones fuertes, con decisiones responsables y con condiciones dignas para quienes cuidan a otros. Sabés que cuando la educación falla, cuando la seguridad se deteriora y cuando la salud se debilita, el impacto no es abstracto: llega a las salas, a los pasillos y a las manos que no alcanzan para todo.

Esta no es una carta para idealizar tu sacrificio, es para reconocer tu criterio. Porque vos sabés cuándo un sistema está siendo cuidado y cuándo está siendo llevado al límite. Sabés que seguir igual no siempre es resistir, a veces es simplemente aguantar en silencio. Y también sabés que las decisiones que se toman hoy definen cómo será el cuidado mañana.

Este primero de febrero, tu voto tiene la claridad de quien ha visto la vida de cerca. No votás solo como ciudadano, votás como profesional que entiende que sin democracia, sin instituciones y sin respeto por lo público, no hay sistema de salud que resista. Votás con la misma responsabilidad con la que cuidás a otros, pensando en el presente, pero también en el futuro que te toca habitar.

Vos cuidás vidas todos los días. Cuidar la democracia también es una forma de cuidar ese trabajo silencioso, esencial y profundamente humano que hacés desde siempre.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio