Carta a pescadores artesanales

Vos conocés el mar de una forma que no aparece en los discursos ni en los informes. Lo conocés por madrugar, por leer el cielo, por saber cuándo salir y cuándo no, por entender que no todo día es bueno y que la paciencia también es parte del oficio. Vivís del equilibrio, de no abusar, de respetar los tiempos de la naturaleza, porque sabés que cuando se rompe ese equilibrio, el mar cobra la factura.

Has trabajado entre vedas, regulaciones, cambios de reglas y decisiones tomadas lejos de la costa. Muchas veces sentís que se habla del mar sin escuchar a quienes lo conocen de verdad, que se legisla sin comprender la vida diaria del pescador artesanal, y que se protege más el interés grande que la subsistencia digna de quien vive de su trabajo honesto. Eso desgasta, cansa y duele, porque vos no pedís privilegios, pedís respeto y coherencia.

Desde la orilla se ve distinto. Vos sabés que el mar no se cuida con ocurrencias ni con imposiciones mal pensadas, sino con conocimiento, diálogo y reglas claras que se cumplan para todos. Sabés que cuando se debilitan las instituciones, cuando se gobierna desde la confrontación o la improvisación, los primeros en sentirlo son quienes viven del equilibrio fino entre trabajo, naturaleza y comunidad.

Por eso esta carta no es para decirte qué hacer, es para reconocer lo que ya sabés. Que la democracia funciona igual que el mar: se sostiene cuando hay reglas claras, respeto mutuo y responsabilidad compartida. Cuando se rompe ese acuerdo, cuando unos pocos deciden por todos, el daño no es inmediato, pero termina llegando a la orilla.

Este primero de febrero, tu voto no es solo un derecho, es una herramienta para defender tu forma de vida. No votás solo por un nombre, votás por instituciones que entiendan el mar, que escuchen a quienes lo trabajan y que cuiden el equilibrio del que depende tu sustento y el de las generaciones que vienen. Vos sabés esperar el momento justo para lanzar la red. Sabés que no todo se fuerza. Hoy, también sabés que hay decisiones que no se pueden seguir postergando. Y esta es una de ellas.

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