Comunicado personal: 14 de octubre

Pensé que la campaña política podría llegar a ser fuerte, desgastante y hasta hiriente, y se me ocurrió escribir un artículo para llamar a la calma. Me acosté, y al despertar, descubrí que mis palabras habían viajado más de lo que imaginé. Ese eco me cambió.

Al principio me gustó, y poco a poco se fue convirtiendo en un compromiso y una responsabilidad, y en un honor asumido. Seguí escribiendo artículos de paz, de calma, de armonía, y tratando de no caer en discusiones a las que intentaban llevarme; pero como humano, no siempre lo logré. Aun así, me levanté de cada pedrada y cada insulto, con la misma convicción de seguir hablando de serenidad.

Lo más difícil ha sido mantenerme neutral para seguir llevando este mensaje de paz. Y, aunque ha sido complicado, sigo en pie, aferrado a esta responsabilidad que apareció, como todo lo importante, sin buscarlo.

Decliné un par de entrevistas en temas políticos, porque no soy político, así como tuve que rechazar mi participación en tres partidos. Pero sí acepté una invitación muy especial: trabajar este movimiento de “Apacigua tu ser interior” junto a una empresa productora comprometida, igual que yo, con la idea de unas elecciones presidenciales vividas en paz y armonía. Muy pronto empezaremos a preparar algunos videos para las redes sociales. Espero que esto aporte un poquito más a lo que ya hemos venido sembrando.

Alguien me dijo hace poco, en tono acusador, que seguro me gustaba el protagonismo. Y sí, claro que me gusta. Soy diseñador, escritor y artista plástico, y me encanta que lo que creo llegue a las personas. Pero no es fácil. No busco fama, busco coherencia: que lo que pienso, lo que escribo y lo que vivo vayan en la misma dirección.

Si has llegado hasta aquí, leyendo este lamento —no boliviano—, tal vez te preguntes cuál es el tema de este escrito. Y no lo hay. Solo quería decirte que sigo en esta campaña de “Apacigua tu ser interior”, hasta donde me sea posible.

A quienes me envían mensajes positivos y de apoyo, les pido que no se cansen. Si se cansan, me canso. Y a quienes me atacan, les digo con cariño: “a ver, chitos, estoy tratando de hacer las cosas bien, por ustedes y por todos. Llevemos la fiesta en paz.”

Dicho lo anterior, voy por un café. Estoy sentado en el patio y empieza a garuar.

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