
Fui invitado por el Grupo Liderazgo, que apoya estratégicamente a distintas agrupaciones de agricultores, principalmente de la zona de Cartago. La reunión estaba programada para hoy a las diez de la mañana, aunque me pidieron estar desde las nueve y treinta, y se extendió hasta pasada la una y quince de la tarde. Fue un espacio de escucha, de datos, pero también de realidad. Una de esas reuniones donde uno no solo oye cifras… sino que empieza a entender lo que hay detrás de ellas.
Los expositores compartieron números interesantes sobre producción, proyecciones de cosecha, riesgos actuales y escenarios posibles. Pero más allá de los números, había una preocupación clara que atravesaba la conversación: el posible ingreso de Costa Rica al acuerdo transpacífico.
Y aquí vale la pena hacer una pausa para entender de qué estamos hablando.
El acuerdo transpacífico, conocido como CPTPP, es un tratado de libre comercio entre varios países de la cuenca del Pacífico. Su objetivo es facilitar el comercio, reducir aranceles y abrir mercados entre los países miembros. En teoría, suena positivo: más acceso, más intercambio, más oportunidades.
Pero como suele pasar, la teoría no siempre refleja la realidad completa.
Porque cuando un país entra a un acuerdo de este tipo, no solo gana acceso a otros mercados… también abre el suyo. Y eso implica que productos agrícolas de otros países, muchas veces más baratos o producidos en condiciones distintas, empiezan a competir directamente con los productores locales.
Y ahí es donde la conversación se vuelve más seria.
Porque no todos compiten en igualdad de condiciones. Muchos de nuestros agricultores enfrentan costos altos, dependencia de insumos importados, limitaciones logísticas y, en algunos casos, poco respaldo estructural. Entonces, abrir el mercado sin haber fortalecido primero al productor local, puede convertirse más en un riesgo que en una oportunidad.
Desde lo que escuché hoy, y desde mi propia percepción, la preocupación no es el tratado en sí… es la forma en la que llegamos a él.
Durante la actividad también estuvieron presentes varios diputados electos que firmaron el acuerdo, entre ellos José María Villalta, del Frente Amplio, como jefe de bancada. Por parte de Liberación Nacional, Álvaro Ramírez como jefe de bancada, Janice Sandi de Cartago, Marco Badilla, Ronald Campos de Guanacaste y Rafael Vargas. Su presencia le dio al encuentro un peso político importante, pero también dejó ver que este tema ya está caminando… no es una idea lejana.
También pasó a saludar Álvaro Ramos, excandidato por Liberación Nacional, quien compartió con los agricultores y los asistentes. Conversé un poco con Carlos Pineda, con la intención de, eventualmente, construir algo en favor del agro costarricense. Y aproveché el momento, luego de dar unas palabras, para acercarme a la representante de la embajada china, disculparme por lo sucedido desde el Ejecutivo, y compartirle el vídeo de disculpa que había hecho en su momento.
Entre los presentes también estaba don Luis Felipe Arauz, quien acompañó a Claudia Dobles como candidato a la vicepresidencia. Y como el evento se extendió más de lo previsto, ya no me dio tiempo de almorzar con ellos. Me ofrecieron comida para llevar, la traje a casa, y aquí terminé el día con un delicioso vigorón con dos tipos de chicharrón. Muy agradecido.
Pero más allá de lo humano, de las conversaciones, de los encuentros, lo que queda es una sensación clara: esto no es un tema técnico. Es un tema país.
Porque competir no es solo participar. Competir implica estar preparado. Tener condiciones. Tener respaldo. Tener equilibrio.
Y cuando eso no existe, lo que se presenta como una oportunidad puede terminar siendo una presión adicional para un sector que ya viene sosteniendo mucho más de lo que se ve.
Lo que está en juego no es solo un tratado. Es la forma en la que decidimos producir, alimentarnos y sostenernos como país. Y eso, aunque parezca lejano… empieza en la tierra.
Aproveché el evento para saludar a varias personas y presentarme con otros tantos, como con José María Villalta, a quien le ofrecí el mismo paquete que le he ofrecido a otros diputados. Espero poder trabajar con él también en la nueva Asamblea Legislativa, de manera externa y ad honorem.