
Esta mañana el Papa compartió una oración y reflexión que me parece profundamente oportuna para los tiempos que vivimos. La copio aquí, porque vale la pena leerla con calma.
“Oremos para que las sociedades en las que la convivencia parece más difícil no sucumban a la tentación de la confrontación por razones étnicas, políticas, religiosas o ideológicas.
Jesús, Señor de nuestra historia, compañero fiel y presencia viva, tú que nunca te cansas de salir a nuestro encuentro, aquí estamos, necesitados de tu paz. Vivimos tiempos de miedo y de división. A veces actuamos como si estuviéramos solos, levantando muros que nos separan unos de otros, olvidando que somos hermanos y hermanas.
Envíanos tu Espíritu, Señor, para que reavive dentro de nosotros el deseo de comprendernos, de escucharnos, de vivir juntos con respeto y compasión. Danos el valor de buscar caminos de diálogo, de responder a los conflictos con gestos de fraternidad, de abrir nuestros corazones a los demás sin temor a las diferencias.
Haznos constructores de puentes, capaces de superar fronteras e ideologías, capaces de mirar a los demás con los ojos del corazón, reconociendo en cada persona una dignidad inviolable. Ayúdanos a crear espacios donde la esperanza pueda florecer, donde la diversidad no sea una amenaza, sino una riqueza que nos hace más humanos.
Amén.”
Antes de continuar, quiero aclarar algo con total transparencia. Apacigua tu ser interior no se declara una organización ni un movimiento católico o religioso. Sin embargo, tenemos la humildad de reconocer y valorar los mensajes de paz, de amor y de reconciliación, vengan de donde vengan. Y más aún cuando provienen del líder de una comunidad de fe que ha sostenido durante siglos un mensaje de esperanza y de principios cristianos.
Leo estas palabras y no puedo evitar pensar en lo que hemos vivido en los últimos meses en Costa Rica, y también en lo que ocurre en muchas partes del mundo. La conversación pública se ha ido llenando de tensión, de etiquetas, de sospechas. Cada vez parece más fácil dividir que comprender, más fácil levantar muros que tender puentes.
Desde Apacigua tu ser interior hemos insistido en algo muy sencillo, pero profundamente humano: la paz social comienza dentro de cada persona. No es una idea romántica ni una frase bonita para compartir en redes. Es una realidad humana. Cuando el corazón se llena de miedo, de enojo o de resentimiento, eso termina filtrándose en nuestras palabras, en nuestras decisiones y en nuestra forma de relacionarnos con los demás.
Por eso este mensaje del Papa me parece tan pertinente. No nos está hablando solo de política o de conflictos internacionales. Nos está hablando de algo más íntimo: de la manera en que miramos a los demás.
Cuando logramos ver a la otra persona como un ser humano completo, con su dignidad intacta, incluso cuando piensa distinto a nosotros, algo cambia. El tono baja. El diálogo se vuelve posible. Y la sociedad respira un poco mejor.
Costa Rica ha sido históricamente un país que apuesta por la convivencia. No significa que no tengamos diferencias. Las tenemos, y es natural. Pero el desafío es aprender a sostener esas diferencias sin convertirlas en trincheras.
Tal vez el verdadero trabajo de nuestro tiempo no sea ganar discusiones, sino recuperar la capacidad de convivir.
Y eso empieza, siempre, en el mismo lugar: dentro de cada uno de nosotros.