Costa Rica está en un punto que nunca imaginamos volver a ver. Un punto donde nuestras instituciones tiemblan, donde el país se siente dividido, donde la línea entre la democracia y su sombra más oscura se adelgaza más de lo que la historia nos permitiría aceptar. Un punto donde ya no basta con observar, ni comentar, ni quejarse: hay que despertar.
Estamos siendo tomados desde adentro. Desmontados pieza por pieza. Desmembrados desde los huesos de nuestras instituciones. Lo que está en juego no es una elección: es la respiración completa de la República.
Por eso este es un llamado. Un llamado urgente. Un llamado que no viene de un político, ni de un partido, ni de una bandera. Viene de un ciudadano. De un costarricense más. De alguien que, como vos, abrió los ojos y vio que esta vez sí nos están tratando de quitar algo que no podemos permitir que nos quiten. Y por eso hoy pregunto:
¿Dónde están los artistas que saben que la belleza también es resistencia, que la cultura es patria, que la luz siempre vence a la mentira?
¿Dónde están las mujeres las que nunca más estarán bajo el mando de un liderazgo violento, abusivo o autoritario?
¿Dónde está la comunidad LGBTIQ+ experta en dar luchas, en enfrentar vientos en contra, en no soltar cuando algo vale la pena?
¿Dónde están los jóvenes los que heredarán el país que hoy defendamos o perdamos?
¿Dónde están los educadores que saben que sin pensamiento crítico no hay democracia, solo obediencia ciega?
¿Dónde están los agricultores a quienes deben respeto, no insultos ni desprecio desde el poder?
¿Dónde están los trabajadores de la salud que saben lo que significa proteger vidas, pero también proteger a la CCSS?
¿Dónde están los emprendedores y pequeños comerciantes los que viven a puro esfuerzo y entienden que sin estabilidad no hay futuro?
¿Dónde están los estudiantes siempre brújula moral de las causas justas?
¿Dónde están los adultos mayores
que saben reconocer el olor de un peligro porque ya lo vivieron en carne propia?
¿Dónde están los periodistas valientes los que no se venden, los que no se doblan, los que recuerdan que la verdad es servicio, no propaganda?
¿Dónde están los científicos, académicos, intelectuales las mentes claras que suelen ver antes que nadie lo que viene?
¿Dónde están los ambientalistas protectores de ríos, bosques y mares que saben que un país también se desarma cuando su naturaleza cae?
¿Dónde están los creyentes de todas las religiones los que entienden que la fe no se usa para justificar abusos ni para santificar al poderoso?
¿Dónde están los padres y madres responsables que no quieren entregarles un país roto a sus hijos?
¿Dónde están los costarricenses silenciosos los que raramente opinan, pero sienten en el pecho cuando algo anda mal?
¿Dónde están quienes nos adoptaron como su hogar? Los extranjeros nacionalizados, especialmente los que huyeron de dictaduras, corrupción y regímenes que hoy se parecen demasiado a los riesgos que empezamos a ver aquí.
Costa Rica nos necesita a todos. A absolutamente todos. No para gritar. No para pelear. No para dividirnos. Sino para defender lo que nos pertenece: la Constitución, la libertad, la paz, la democracia, las instituciones, el futuro.
Porque, si no lo hacemos ahora, mañana podría ser demasiado tarde. Y te lo digo con toda honestidad:
Porque yo estoy aquí. Porque yo también soy parte de varios de estos grupos. Y porque, principalmente, soy parte del ser costarricense.
Por eso los estoy llamando. Por eso los estoy citando. Nos vemos en mi perfil de Facebook: como Vinicio.jarquin
Desde ahí podemos compartir artículos, motivar a votar, unirnos, organizarnos, hablarle al país, acompañarnos y defender esta patria que nos pertenece a todos.
Costa Rica nos llama.
Y esta vez, no podemos llegar tarde.
Si tenés amigos en alguno de estos grupos, partí este artículo, para que ellos puedan recibir el llamado urgente que hoy hago.
