Llamado a la serenidad ante la Sala Constitucional

Dichosamente, alguien presentó un recurso de amparo constitucional en la Sala Cuarta por el tema de la subasta de frecuencias de radio. Y digo “dichosamente” porque, cuando algo preocupa al país, lo correcto es acudir a los mecanismos que la Constitución ofrece, no incendiar redes sociales ni adelantar juicios que solo alimentan el caos que estamos viviendo.

Esta mañana llegó a mis manos la publicación que hizo don Albino Vargas. La leí con atención. Entiendo su preocupación, la comparto en parte, pero creo que es necesario hacer dos puntualizaciones sobre su reacción.

Él afirma: “La Sala Cuarta no tiene alternativa: debe ponerse del lado de la libertad, de la libertad de expresión, de la democracia misma.”

Mi opinión es distinta: la Sala Cuarta tiene alternativa, pero no es ideológica. No es política. No es emocional. La única alternativa válida para la Sala Cuarta —y la que siempre ha seguido— es la que dicta la Constitución Política de Costa Rica. Eso es lo que la guía. Eso es lo que la sostiene. Eso es lo que la limita y la protege.

La Sala Cuarta siempre se ha puesto del lado de la libertad, de la libertad de expresión y de la democracia. Siempre. No es ahora cuando debemos empezar a dudar. No es ahora cuando deberíamos insinuar que los magistrados son capaces de actuar en contra de su propio juramento constitucional.

Pero lo más delicado del mensaje de don Albino está en su cierre, cuando dice: “Debemos ir pensando en una Radio Rebelde si la Sala IV se doblega.”

No, don Albino. No es así. Si la Sala Cuarta emite una resolución que no coincide con lo que nosotros deseamos, es porque eso es lo que corresponde según la Constitución, después de un análisis técnico y jurídico serio. En Costa Rica no nos inventamos radios rebeldes cada vez que un poder de la República no nos da la razón.

Cuando empezamos a sugerir que un tribunal constitucional “se doblega”, estamos haciendo lo mismo que criticamos en otros. Sin querer, contribuimos a minar la confianza pública en la institución que ha defendido nuestras libertades durante décadas.

Aquí hay que ser claros: Nosotros, quienes creemos en la Constitución, en los poderes del Estado, en las instituciones y en la democracia, no deberíamos poner en duda el trabajo de los magistrados de la Sala Cuarta. No ahora. No nunca. Es la Sala la que nos ha protegido del abuso, del exceso, del populismo y del autoritarismo, venga del color político que venga.

Yo no pongo en duda a los magistrados. Yo no asumo que se van a “doblegar”. Yo creo en la Sala Cuarta. Y creo en Costa Rica.

Si la resolución, repito, es en contra de lo que muchos quisiéramos escuchar, es porque luego del estudio de los Magistrados, eso es lo que dicta la Constitución, no es que se doblegaron. Ellos nunca se han doblegado ante nada ni nadie, y no parece que estén a punto de hacerlo.

Si queremos defender la libertad, la mejor forma no es incendiando el ánimo nacional, sino cuidando lo que todavía funciona. Y la Sala Constitucional funciona.

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