¿Por qué actuó la Sala Constitucional?

En los últimos días muchas personas han escuchado decir que la Sala Constitucional hizo algo que no le correspondía. Sin embargo, para entender lo que realmente ocurrió, no hace falta ser abogado. Basta con imaginar una situación muy sencilla, como las que viven los niños todos los días en la escuela.

Imaginemos que en una escuela existe un grupo de estudiantes encargado de ayudar a resolver los problemas cuando dos compañeros discuten o cuando alguien siente que no fue tratado justamente. Ese grupo tiene miembros principales y también tiene suplentes, que entran a colaborar cuando alguno de los principales no puede participar. Ahora imaginemos que llega el momento de nombrar nuevos suplentes, pero la directora, que es la única persona que puede hacerlo, no los nombra. Pasan los días, pasan las semanas y el problema sigue igual. Entonces un día varios de los estudiantes principales no pueden asistir. El grupo ya no tiene suficientes integrantes para reunirse y resolver los conflictos. Los perjudicados no son quienes forman parte del grupo, sino los estudiantes que necesitan que alguien escuche y resuelva sus problemas.

Algo muy parecido fue lo que ocurrió en Costa Rica. La Asamblea Legislativa tiene la obligación, establecida por la Constitución Política, de nombrar a los magistrados suplentes de la Corte Suprema de Justicia. No es una opción ni un favor; es un deber constitucional. Pero esos nombramientos no se realizaron, y comenzó a aparecer un problema serio: si algunos magistrados propietarios debían apartarse de un caso por recusación, impedimento o cualquier otra razón legal, ya no habría suficientes suplentes para completar el tribunal y resolver los asuntos pendientes.

En ese momento, la Sala Constitucional no decidió escoger nuevos magistrados ni reemplazó a la Asamblea Legislativa. Tampoco cambió las reglas ni se atribuyó una competencia que la Constitución reserva exclusivamente a los diputados. Lo único que hizo fue permitir que quienes ya venían desempeñando temporalmente esa función permanecieran un tiempo más, mientras la Asamblea cumple con la obligación que la propia Constitución le impone. Es una solución provisional para evitar que la justicia se detenga.

Es exactamente igual que cuando un profesor dice que el encargado del grupo continuará unos días más porque el nuevo todavía no ha sido nombrado. El profesor no está eligiendo al nuevo encargado. Tampoco está quitándole esa responsabilidad a quien corresponde. Simplemente está evitando que la clase quede desorganizada mientras se completa el proceso.

Lo importante es entender quiénes habrían resultado perjudicados si la Sala no hubiera tomado esa decisión. No eran los magistrados suplentes. Eran los ciudadanos. Cada recurso de amparo, cada hábeas corpus y cada persona que acudiera a la Sala para defender un derecho fundamental podía quedarse esperando indefinidamente porque el tribunal no tendría cómo integrarse para resolver algunos casos.

Por eso esta decisión no fue un privilegio para los magistrados, sino una protección para todos los costarricenses. La finalidad de la Sala Constitucional es garantizar que nuestros derechos siempre tengan un lugar donde ser defendidos. Si la Sala se paraliza, quienes pierden somos todos.

La medida, además, no es permanente. Es como colocar un puente provisional cuando el puente definitivo todavía no está listo. Nadie confunde ese puente temporal con el definitivo. Su única finalidad es que las personas puedan seguir cruzando mientras se termina la obra. Del mismo modo, la decisión de la Sala solo busca que la justicia constitucional continúe funcionando hasta que la Asamblea Legislativa haga los nombramientos que le corresponden.

Al final, la enseñanza es muy sencilla. La Constitución Política no solo reparte funciones entre los poderes de la República. También les impone responsabilidades. Y cuando el incumplimiento de una de esas responsabilidades pone en riesgo los derechos de las personas, el Estado debe encontrar una solución excepcional para que la justicia nunca deje de funcionar. Eso fue, precisamente, lo que ocurrió en este caso.

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