¿Qué sigue ahora para Apacigua tu ser interior?

En estos días me han preguntado varias veces qué sigue ahora para Apacigua tu ser interior. La pregunta es válida, porque cuando una etapa intensa termina, el cuerpo y la mente necesitan referencias nuevas. Por eso quiero contarlo con calma, sin promesas grandes ni urgencias, desde el lugar más honesto posible.

Yo voy a seguir escribiendo. No con el mismo ritmo de antes, porque ya no estamos en un tiempo de zozobra constante, pero sí con presencia. Probablemente una publicación al día, a veces menos, a veces alguna más si algo lo amerita. Las voy a publicar en la página de Apacigua tu ser interior y las compartiré también en mi muro, para que sigan siendo visibles, abiertas, disponibles para quien las necesite.

Apacigua tu ser interior, como nombre y como proyecto, va a tomar una forma más estable. Se va a convertir en una asociación, no como un gesto simbólico, sino como una figura legal sencilla que nos permita orden, continuidad y cuidado. No desde la confrontación ni desde la agenda externa, sino como un marco que sostenga lo que ya existe: un espacio de acompañamiento humano, de valores, de regulación emocional y de convivencia.

Cuando hablo de valores, quiero ser claro: hablamos de valores cívicos, de esos que tienen que ver con cómo convivimos como sociedad costarricense. Valores que nos ayuden a pensar mejor, a ser más críticos sin volvernos agresivos, a informarnos sin intoxicarnos, y a movernos en la vida pública con un ánimo más apaciguado, más consciente y responsable, incluso cuando no estamos de acuerdo.

En ese mismo espíritu, estoy pensando y organizando una campaña a nivel nacional en medios de comunicación, orientada a calmar los ánimos de la población. No para bajar la vigilancia ni la conciencia, sino para ejercerlas desde la serenidad. Ser ciudadanos conscientes, atentos y vigilantes de la democracia y del gobierno, sí, pero dentro de un marco de paz interior, sin contiendas permanentes, sin vivir desde la confrontación. No como oposición, sino como costarricenses que cuidan su país sin perderse por dentro.

Además, vienen varias series de contenido. Una será una serie semanal de cívica, pensada para conocer cómo funciona realmente nuestro aparato estatal, sin tecnicismos innecesarios y sin discursos alarmistas. Otra será una serie de valores sociales, más enfocada en cómo comportarnos como ciudadanos, como votantes, como parte activa de una comunidad democrática que quiere convivir mejor.

Hasta donde el tiempo me lo permita —o más bien, hasta donde logre abrirle espacio—, también quiero hacer entrevistas personales con los diputados entrantes a la Asamblea Legislativa, con la mayor cantidad posible. No para confrontarlos ni para ponerlos contra la pared, sino para conocer la parte humana de quienes estarán en el Congreso: qué los mueve, cómo piensan, cómo trabajan, cómo viven. Y más adelante, si es posible, hacer lo mismo con los ministros del gobierno. Que la población esté más enterada de quiénes dirigen el país y que sea más fácil comprender las circunstancias y motivaciones desde las que toman decisiones, en una línea similar a las entrevistas que hicimos con los candidatos durante las elecciones pasadas.

Estamos trabajando también en una nueva imagen. Un cambio de logo y de colores que represente mejor esta etapa: menos ruido, más profundidad, más coherencia con lo que realmente hacemos hoy. Cuando esté lista, se las voy a mostrar. Ese mismo proceso nos permitirá integrar, poco a poco, algunos productos y signos externos en mi tienda en línea, no como fin en sí mismo, sino como una forma de sostener el proyecto con dignidad y transparencia.

Paralelamente, sigo trabajando en tres libros. Uno enfocado en ciudadanía consciente, sobre cómo funcionan las instituciones de Costa Rica y el rol que tenemos como ciudadanos. Otro será una recopilación de los artículos escritos durante esta campaña, como memoria de un proceso colectivo vivido con intensidad. Y el tercero —que todavía no sé cómo se va a llamar— será el relato de mi propio proceso político y ciudadano, desde el primer artículo hasta el día de la toma de poderes del nuevo presidente, no como ajuste de cuentas, sino como testimonio consciente.

Eso es lo que sigue. Sin épica. Sin promesas grandilocuentes. Con más calma, más orden y más conciencia. Yo sigo aquí, activo, presente, caminando con ustedes este nuevo tramo. Paso a paso. Sin correr. Con la certeza de que apaciguar no es retirarse, sino aprender a estar de otra manera, juntos, como país.

Quiero decir algo con total honestidad sobre cómo se financia —y cómo se seguirá financiando— todo esto. Como empresario, yo siempre he funcionado de una manera muy clara: antes de empezar un proyecto, necesito saber cómo se va a sostener. Esa ha sido mi lógica durante años. Sin embargo, Apacigua tu ser interior nació rompiendo ese esquema.

Desde que empezó esta campaña, el financiamiento ha sido, literalmente, por fe. Empecé sin saber cómo se iba a sostener, confiando en que en el camino aparecerían las formas, los empujoncitos necesarios, las manos que ayudaran a que el proyecto respirara. Y así fue durante los tres meses previos a las elecciones. Poco a poco, con pequeños apoyos, logramos llegar hasta el final del proceso, comiendo tres veces al día, pagando cuentas y sobreviviendo con dignidad.

Hoy sigo exactamente igual. Alguien me sugirió hacer una revista digital con suscripción mensual, para que la gente pague y tenga acceso a los contenidos. Entiendo la idea, pero esa no soy yo, ni esa es Apacigua. Yo no quiero —ni puedo— aceptar que alguien deje de leerme porque no puede pagar una suscripción. Mi intención siempre ha sido llegar a todos los costarricenses, sin filtros económicos.

Así que vamos a seguir de esta manera: con una campaña grande, abierta, humana, que se sostiene con empujoncitos de quienes pueden y quieren ayudar, hasta donde se pueda. Si alguien decide comprometerse con un empujoncito periódico, claro que eso trae tranquilidad y ayuda mucho para poder presupuestarme; pero también serán bien recibidos aquellos ocasionales. Pero no es un requisito, no es una condición, no es una barrera.

Yo sigo con esta campaña personal, no partidaria ni política, por amor a la patria y por amor a ustedes. Con empujoncitos o sin ellos. Porque hay cosas que, simplemente, se hacen desde un lugar más profundo que el cálculo.

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