Reporte anticipado de encuesta

Es muy probable que estemos a punto de ver circular una encuesta que, más que informar, busque provocar emociones. Miedo en unos, euforia en otros. No sería la primera vez. Y tampoco sería extraño que esa encuesta aparezca favoreciendo al continuismo.

Pero conviene decirlo con claridad: esa fotografía no representa la realidad actual del país.

Todo indica que la medición se realizó en un momento político muy específico, antes de una de las semanas más difíciles que ha vivido el continuismo en estos cuatro años. Antes de que el escenario cambiara de manera abrupta.

Alguien lo explicó con mucha precisión:
la encuesta se levantó antes de la división interna, antes del quiebre en sectores evangélicos, antes de la circulación de panfletos, antes de la aparición de Aguilar y de los ataques de Fabricio, todos provenientes del mismo grupo electoral.
Se hizo antes del debate del Tribunal Supremo de Elecciones, del que finalmente el oficialismo terminó retirándose; antes de la salida de Valenciano Kamer, antes del montaje de la DIS; y antes del conflicto público entre Chaves y Bukele.

En otras palabras, es una encuesta tomada antes de la peor semana política del chavismo.

Desde entonces, el contexto cambió. Y cuando el contexto cambia, la percepción ciudadana también cambia. Por eso esos números no reflejan el escenario que hoy vive el país.

Desde ese momento, Laura Fernández ha venido bajando, y no de forma marginal, sino de manera sostenida. La tendencia es clara y continúa. No se trata de opiniones ni de deseos, sino de leer el proceso con atención y sin fanatismo.

Por eso es fundamental leer las encuestas con cabeza fría, entendiendo cuándo se hicieron y en qué condiciones políticas. No todo porcentaje alto es una fotografía vigente de la realidad. A veces es solo una imagen atrasada, usada estratégicamente.

Así que, tanto chavistas como antichavistas, no se confíen ni se desalienten por una sola encuesta.
Nada está ganado. Nada está perdido.

Todo apunta a que vamos a una segunda ronda.
Y eso solo lo decide una cosa: el voto consciente de la gente en las urnas.

Costa Rica todavía está escribiendo esta historia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio