También hay que prepararse para servir

Durante los últimos días estuve un poco menos presente de lo habitual. Algunos lo habrán notado y otros probablemente no. No fue por falta de interés, ni porque hubiera disminuido mi compromiso con Apacigua o con las causas que compartimos. Al contrario. Precisamente porque ese compromiso sigue creciendo, decidí hacer una pausa para dedicar varios días a algo que considero indispensable para cualquier persona que aspire a servir a los demás: volver a prepararse.

Aunque hace algunos años concluí todo el proceso de los Seminarios Insight hasta el nivel IV, esta semana decidí regresar para repetir el Seminario II. Algunas personas podrían preguntarse por qué volver a un curso que ya había realizado. Mi respuesta es muy sencilla: porque las herramientas más valiosas no siempre se estudian una sola vez. Hay aprendizajes que cambian porque uno cambia. Hay conversaciones que adquieren un significado completamente distinto cuando se escuchan desde una etapa diferente de la vida. Y hay experiencias que solo revelan toda su profundidad cuando regresamos a ellas con más madurez, más responsabilidad y más preguntas que respuestas.

Quienes siguen este espacio saben que Apacigua nunca ha pretendido ser únicamente una página de reflexiones ni un lugar para comentar la actualidad política. Desde el principio ha sido un proyecto que busca promover una forma distinta de relacionarnos con nosotros mismos, con los demás y con el país. Eso exige mucho más que buenas intenciones. Exige revisar constantemente nuestras propias herramientas, aprender a escuchar mejor, comprender con mayor profundidad a las personas, reconocer nuestros puntos ciegos y evitar la tentación de creer que ya lo sabemos todo. Sería una enorme contradicción invitar a otros a crecer mientras uno deja de hacerlo.

En estos días confirmé algo que ya intuía desde hace tiempo: nadie debería asumir responsabilidades cada vez mayores utilizando exactamente las mismas herramientas de hace diez o quince años. El mundo cambia, las personas cambian y los desafíos también cambian. Si queremos construir mejores familias, mejores organizaciones, mejores instituciones y un mejor país, también nosotros debemos estar dispuestos a renovarnos. No para abandonar nuestros principios, sino para aprender a vivirlos con mayor sabiduría y transmitirlos con mayor eficacia.

Regreso profundamente agradecido. No porque ahora crea tener todas las respuestas, sino precisamente porque recordé la importancia de seguir haciéndome preguntas. Regreso con nuevas ideas, con aprendizajes que iré incorporando poco a poco y con el deseo de poner todo ello al servicio de este movimiento y de las personas que, de una u otra forma, han decidido caminar junto a nosotros. Si Apacigua quiere promover una cultura de respeto, serenidad, diálogo y responsabilidad ciudadana, también debe comenzar por exigirse a sí misma un proceso permanente de crecimiento.

Gracias por seguir aquí durante estos días. Gracias por leer, por cuestionar, por aportar y por creer que Costa Rica todavía puede fortalecer su democracia sin renunciar a la decencia, al respeto y a la paz. Mi compromiso sigue siendo el mismo, pero regreso con una convicción aún más firme: servir mejor también implica prepararse mejor. Y mientras Dios me conceda la oportunidad de seguir aprendiendo, procuraré que cada nuevo aprendizaje encuentre una forma de convertirse en un mejor servicio para Apacigua, para quienes la integran y para la patria que todos compartimos.

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