
Queridos lectores, seguidores y amigos: quiero hablarles con transparencia, porque en los últimos días he recibido comentarios de personas que aseguran que estoy vendido al PAC, que me paga Liberación Nacional, que soy un comunista del Frente Amplio o que respondo a intereses ocultos de tal o cual partido. Y aunque la mayoría de esas afirmaciones nacen del desconocimiento o de la calentura electoral, hoy quiero aclarar específicamente los señalamientos políticos, porque la honestidad es parte esencial de la campaña que estamos haciendo juntos.
Les cuento la verdad completa, sin adornos. En el marco de Apacigua tu ser interior, he conversado con personas del PAC. También he conversado con gente del Frente Amplio. He hablado con figuras de otros partidos. Y sí, envié un documento a todos y cada uno de los candidatos presidenciales para presentarme, para explicarles la campaña, para decirles qué estamos construyendo ustedes y yo, y para invitarlos a responder preguntas de humanidades que puedan aportar serenidad al clima nacional. Lo hice con apertura total, porque la paz democrática no se construye hablando con unos sí y con otros no. Se construye conversando con todos.
En mi vida he votado por Liberación Nacional, por el PAC y por la Unidad Social Cristiana. No tengo partido político, nunca lo he tenido, ni necesito uno para hacer lo que estoy haciendo: votar por personas, no por colores. Y en medio de esta campaña de calma nacional, he escrito a José María Figueres y a doña Laura Chinchilla —con quien una vez compartí un vuelo—. Fui a la casa de don Abel Pacheco, me he escrito con don Miguel Ángel Rodríguez, con don Rafael Ángel Calderón Fournier, y me he reunido con don Óscar Arias Sánchez.
Así que no, no estoy vendido, no estoy manipulado, no soy operador de nadie, ni respondo a intereses más que al de mantener la paz de Costa Rica en un momento tenso, emocional y delicado. Si un día me ven tomándome un café con algún expresidente, o saben que fui a la casa de alguno, eso no revela mi voto ni mi preferencia política. Solo revela algo muy simple: que estoy haciendo mi trabajo, que estoy tendiendo puentes, que estoy buscando cordura en quienes ya ocuparon la silla donde hoy se concentra tanta efervescencia.
Mi posición sigue siendo la misma desde el primer día: apaciguar el ser interior para que Costa Rica pueda respirar en paz. Ese es mi único partido. Y si en esa misión tengo que hablar con todos, así será.