Premio Jan Ruml Democracia y Libertad 2026

Hoy don Óscar Arias informa en sus redes sociales sobre un nuevo reconocimiento internacional.

Uno más que se suma a una trayectoria difícil de igualar: un Premio Nobel de la Paz, un Premio Príncipe de Asturias, decenas de reconocimientos internacionales, 96 doctorados honoris causa y el honor de haber sido dos veces presidente de la República de Costa Rica.

En medio de la efervescencia política que vive nuestro país, y después de los constantes ataques que recibió desde la Presidencia de la República durante la administración anterior, han aparecido numerosos comentarios negativos en redes sociales. Eso no me sorprende. Vivimos tiempos en los que muchas veces resulta más fácil atacar que reconocer.

Sin embargo, más allá de simpatías partidarias o diferencias ideológicas, lo cierto es que Costa Rica cuenta con muy pocas figuras que hayan alcanzado la proyección internacional de don Óscar Arias. Hasta donde conozco, nadie más en nuestra historia reciente ha logrado un reconocimiento global comparable.

Don Óscar tiene mi admiración por los logros que ha cosechado a lo largo de su vida y también mi amistad, construida después de muchas horas de conversación. No soy necesariamente liberacionista, pero sí puedo decir que soy arista, por el aprecio y el respeto que le tengo.

Debo confesar además que cuando le comunicaron oficialmente este premio nos encontrábamos juntos en su despacho. Incluso estuve a punto de viajar con él a Madrid para acompañarlo en esta ocasión. Finalmente no fue necesario, y me alegra que así fuera, porque solo habría ido si realmente hubiese hecho falta.

Sé que publicar algo como esto me traerá críticas. Pero no vine a las redes sociales a decir únicamente aquello que genera aplausos. Vine a ser auténtico, a expresar lo que pienso y a reconocer aquello que considero valioso, incluso cuando no todos estén de acuerdo.

Y esta es una de esas ocasiones.

Felicitaciones, don Óscar Arias, por el Premio Jan Ruml Democracia y Libertad 2026.

La paz, la democracia y la libertad siguen necesitando voces que las defiendan.

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