Cómo lograron que odiáramos lo que más amábamos

No recuerdo el orden exacto en que empezó todo. Fue casi imperceptible, como esas lluvias finas que no parecen peligrosas hasta que empapan la tierra por completo. Pero poco a poco, casi calendarizados, comenzaron los ataques.

Primero fueron las instituciones, aquellas que siempre habíamos tenido como orgullo nacional. La Contraloría General de la República, ese órgano que vigilaba con firmeza el uso del dinero público. Después la Sala Cuarta, guardiana de los derechos y libertades. Luego la Caja Costarricense del Seguro Social, símbolo de solidaridad y salud compartida. Más adelante, el Poder Judicial. Y así, una a una, fueron cayendo bajo el peso del desprecio.

El discurso era simple, casi hipnótico: “todos son corruptos”, “ninguno sirve”, “hay que destruir para empezar de nuevo”. Y una parte del pueblo, cansada y dolida, comenzó a creerlo. No todos al mismo tiempo, pero sí muchos, poco a poco.

Tres años y medio después, las instituciones que nos daban orgullo se convirtieron en motivo de burla. Lo que más amábamos se transformó en blanco de odio. Y lo más doloroso no fue el ataque en sí, sino que lo creímos. Lo aceptamos. Dejamos que nos convencieran de que la raíz de todos nuestros males estaba justo en lo que antes nos había protegido.

La prensa fue otra víctima. Se le despojó de credibilidad, de respeto, de voz. Y sin prensa libre, el poder habla solo, se aplaude solo, se justifica solo.

Así, de manera minuciosa, estratégica, casi quirúrgica, nos fueron volviendo contra nosotros mismos. Contra nuestra historia. Contra lo que fuimos. Contra los valores que alguna vez definieron a Costa Rica.

Pero aún quedaba algo: el Tribunal Supremo de Elecciones. Ese faro que el mundo admiraba, ese símbolo de confianza democrática que durante décadas garantizó que nuestro voto valía. Hoy, tristemente, también es enemigo.

¿Cómo fue tan fácil? ¿Cómo pudieron, en solo tres años y medio, hacer que dudáramos del guardián más noble de nuestra democracia?

El logro es innegable: han conseguido lo que nadie antes había hecho. Han puesto al pueblo a odiar lo que lo hacía libre.

A desconfiar de la ley. A burlarse de la educación. A despreciar la decencia. A convertir la grosería en identidad.

Y ahora, hasta nuestros expresidentes —con todos sus errores, con todos sus aciertos— se han vuelto caricaturas del pasado, objetos de desprecio, nombres malditos. No porque hayamos descubierto algo nuevo, sino porque aprendimos a odiarlos más profundamente, como si odiar fuera una forma de patriotismo.

No deja de impresionarme la eficacia del proceso. Tres años y medio. Solo eso bastó para cambiar la narrativa de un país entero. Para hacernos sentir vergüenza de nuestras raíces, de nuestra institucionalidad, de nosotros mismos.

Mis felicitaciones al presidente de la República. Porque logró en tres años y medio lo que nunca antes se había logrado en la historia de Costa Rica: romper el espejo donde nos reconocíamos como nación.

Y, como si todo esto fuera poco, aparece la cereza que quieren colocarle al pastel: gritar por la continuidad, y piden cuarenta diputados para una constituyente…, y muchos gritan: Siiiiií

Ahora caminamos entre los pedazos.

Algunos todavía tratan de recogerlos. Otros los pisan con orgullo.

Y yo escribo, melancólico, mirando ese reflejo fragmentado, preguntándome si algún día volveremos a reconocernos.

4 comentarios en “Cómo lograron que odiáramos lo que más amábamos”

  1. ¡Hola don Vinicio!

    ¡Muchas, muchísimas gracias por su comentario!

    ¡Qué manera más bonita, elocuente y conmovedora de plasmar la realidad!

    Todos sus blogs son una verdadera Obra de Arte, un llamado a la profunda reflexión.
    Siento que su pluma está siendo guiada por la misma mano de Dios. Que Dios lo bendiga por aceptar esta encomiable labor.
    🇨🇷🙏❤️

    A mí también me encanta escribir. Escribo por terapia, para ponerle orden a la jaula de grillos que habita en mi mente, sobre todo en este momento tan convulso de nuestra historia.

    Algunas de las cosas que Escribo las comparto con mis amigos por WhatsApp o por Facebook. Mi deseo es crear conciencia.

    Me gusta muchísimo su estilo; es inspirador. Lo suyo es crear conciencia apelando al corazón, por eso le llega a uno hasta lo más profundo del alma.

    Nunca antes una lectura me había conmovido hasta las lágrimas. Esta en particular hizo justamente eso.

    Hace apenas dos meses que murió mi madre de 94 años. Ella tenía Alzheimer, por ende yo la fui perdiendo poco a poco, así justito como hemos ido perdiendo nuestra patria. El proceso de mi madre duró once años y este, como usted bien lo describe, ha sido muchísimo más acelerado, pero igualmente desgarrador. Siento un duelo por la patria. El mismo dolor que sienten usted y muchos otros compatriotas.

    Le ruego a Dios que les devuelva la razón a quienes han desviado el camino, antes de que sea demasiado tarde.

    De nuevo, m¡uchísimas gracias!

    Siga adelante, hasta el final y más allá. El país y el mundo necesita personas como usted.

    ¡Bendiciones!🙏❤️🇨🇷

  2. Edwin Rodrigo González Marrochi

    Buenos días don Vinicio, muy objetivo y romántico su comentario, pero difiero en que sea en los últimos 3.5 años que las instituciones de las que tanto nos hemos sentido orgullosos los costarricenses se hayan deteriorado y desgastado. Estoy de acuerdo con el aspecto de que estamos siendo atacados mental y psicológicamente con más fuerza estos últimos 3.5 años, algo que por cierto ha sido analizado y estudiado cuidadosamente. Pero déjeme recordarle: la corrupción es de muchos años atrás, hemos sido los costarricenses, gobernados por grupos políticos que lo que han hecho es apropiarse de las instituciones para beneficio de esos grupos. Le voy a citar algunos ejemplos, porque con los que tenemos alcanzaría para escribir un libro. Cito: Tribunales de justicia abarrotados de denuncias por estafas en obras por consecion, usted sabe a cuales me refiero. Policía judicial OIJ y fuerza pública arriesgando sus vidas al apresar delincuentes, nacionales y foráneos para que pocas horas después, anden en la calle delinquiendo. Hoy por hoy tenemos la Asamblea Legislativa más ineficiente de la historia de Costa Rica , representada por más diputados de la oposición que del oficialismo. Y por cierto hay dentro de la Asamblea diputados cuyo pasado no ha sido un techado de virtudes, usted sabe a cuales me refiero. Como el caso de la diputada Dinorah Barquero que cobró salarios por ser funcionaria consular pero no ejerció el puesto correctamente. Vemos como diputados como Ariel Robles lidera un movimiento que busca el consumo de marihuana por parte de nuestros jóvenes, a sabiendas de que esa es la droga que abre el portillo al uso de drogas más dañinas. Vemos como el alquiler de propiedades al estado , ha enriquecido a grupos y sin embargo la Contraloría se opuso a la construcción de Ciudad Gobierno, la cual dejaría millones de colones en las arcas del estado costarricense, dineros que se podrían usar en un sinnúmero de proyectos sociales. Vemos universidades con presupuestos gigantes de los cuales, porcentajes altísimos se van en salarios y sin embargo vemos como la CCSS carece de especialistas. Vemos las colas de espera para cirugías indispensables en la CCSS y eso nos de los últimos 3.5 años, eso se viene arrastrando de administraciones pasadas. Tengo muy claro el viaje que realizó el expresidente Solís a Cuba con una comitiva de diputados, a Cuba a qué, si el régimen cubano lo único que ha hecho es tratar de acabar con las democracias de América. Igualmente, me molestó mucho una fotografía de la expresidenta Laura Chinchilla saludando y abrazando a Hugo Cháves y a Raúl Castro. Como se llama eso hipocresía o alineamiento con el régimen. Vemos como el frente amplio trata de ingerir en las familias costarricenses con la implementación de la agenda LGBT, que entre otras busca desgraciar la vida de nuestros niños y niñas engañándolos con el tema del cambio de sexto. Vemos la solicitud de extradición de Celso Gamboa y este señor entró a la arena política hace más de 3.5 años. Hoy tenemos un fiscal general al que le sobra cola y no fue elegido en esta administración. Con estos pocos ejemplos hoy por hoy estoy analizando con mucha responsabilidad a que partido político le doy mi voto en febrero 2026, conste y sin pena lo digo, voto desde el año 78 si mal no recuerdo y con excepción de 12 años que estuve viviendo fuera de Costa Rica, siempre he votado por Liberación Nacional. Pero dígame usted, es real o no lo que he expresado en estas líneas? No señor, estos últimos 3.5 años lo que hicieron fue derramar la gota en el vaso como reza el refrán. La instucionalidad se ha venido erosionando poco a poco y hoy el país se encuentra en uno de los períodos más graves he importantes de su historia. Gracias

    1. Muchas gracias por su extenso y detallado mensaje. Estoy de acuerdo con muchos de sus puntos, y ciertamente absolutamente de acuerdo con: «pero difiero en que sea en los últimos 3.5 años que las instituciones de las que tanto nos hemos sentido orgullosos los costarricenses se hayan deteriorado y desgastado»

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio