Se enseña con el ejemplo

Recibí un mensaje que me conmovió profundamente. Me lo envió una exprofesora de educación especial con 37 años de servicio, dedicada a niños con autismo, déficit atencional, timidez, desmotivación, agresividad y todo aquello que obstaculiza la convivencia en las aulas.

Me escribió con el corazón dolido, pero también con esperanza.
Entre muchas cosas, me dijo algo que debería quedar grabado en piedra: “No sabría cómo abordar hoy los problemas dentro de una escuela, cuando nuestra cabeza —el presidente— actúa como si las leyes fueran opcionales y no una obligación que todos debemos cumplir. Y lo peor de todo es que una gran parte de la sociedad lo aplaude.”

Y tenía razón. Porque el ejemplo viene de arriba, y el respeto también.

¿Cómo podemos pedirles a los niños que cumplan las reglas si los adultos aplauden a quienes las rompen?

¿Cómo pedirles orden si celebramos el caos?

¿Cómo corregir una falta si desde el poder se enseña que el poder lo puede todo?

Me contó además que el Ministerio de Educación planea regular tatuajes, colores de cabello y perforaciones. Y aunque el tema puede ser discutible, ella hizo una observación que vale oro: “¿Con qué autoridad moral puede hacerlo un gobierno que vive aplaudiendo el irrespeto a las instituciones?” Y sí, ahí está el fondo del problema. El irrespeto se volvió contagioso.
Los adultos modelamos lo que después condenamos.

También me compartió una anécdota: una abuela que insultó a otra persona en redes sociales, y cuando ella le señaló que ese no era el ejemplo que le estaba dando a sus nietos, la mujer respondió con otra grosería. Luego, borró el comentario. Y aunque parezca poco, ese gesto —borrar lo dicho— fue un paso hacia la conciencia.

Esa maestra jubilada tiene razón: poco a poco, y con cada palabra, con cada acto, con cada conversación decente, podemos recuperar la Costa Rica sensata, respetuosa y pacífica que tanto amamos.

Porque los niños no aprenden lo que les decimos: aprenden lo que nos ven hacer.
Y hoy, más que nunca, este país necesita adultos que vuelvan a dar ejemplo.

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